jueves, 14 de abril de 2011

EL DESTRUCTOR 'CEUTA'

A lo largo de la historia naval han sido varios los buques bautizados con el nombre de ‘Ceuta’ o ‘Ciudad de Ceuta’. Es el caso –como ya hemos reflejado en anteriores reportajes- de la compañía ‘Trasmediterránea’ o la naviera ‘MARFLET S.A.’. Pero la Armada Española también contó en su flota con un buque que surcó los mares portando el nombre de Ceuta. En plena Guerra Civil el bando franquista tan solo contaba con un destructor, el ‘Velasco’, por lo que en 1937 recurrió a países como Italia o Japón con la intención de comprar más unidades que permitieran aumentar su flota. Italia accedió a la venta de varios buques. Entre las adquisiciones figuraban dos destructores, ya bastante obsoletos y que habían participado en la Primera Guerra Mundial. Ambos fueron encargados a los astilleros Pattinson (Nápoles) por Rumanía. En este país operaron bajo los nombres de ‘Visco’ y ‘Vifor’, aunque en el transcurso de la Primera Guerra Mundial fueron requisados por Italia y renombrados como ‘Aquila’ y ‘Falco’. En octubre de 1937 se produce por parte de la Regia Marina la cesión de ambos destructores al bando nacionalista, que inicialmente los incorpora a su flota bajo el nombre de ‘Velasco-Ceuta (Falco) y ‘Velasco-Melilla’ (Aquila). Posteriormente fueron rebautizados como ‘Ceuta’ y ‘Melilla’. Debido a que el destructor ‘Velasco’ contaba con cuatro chimeneas, y los nuevos buques tan sólo tres, se les incorporó una falsa chimenea de madera, con la cual se pretendía confundir a los enemigos. Según recoge la página web http://www.kbismarck.com/ durante la Guerra Civil fueron pintados de color gris claro -similar a los buques de la armada inglesa- añadiéndose unas líneas negras en las chimeneas. En la historia de la Armada Española ambos destructores forman parte de la denominada ‘Clase Ceuta’.


Guerra Civil

El ‘Ceuta’ realizó durante la contienda diferentes misiones, aunque principalmente eran relativas a vigilancia y escolta de otros barcos, ya que su anticuado estado no permitía otras operaciones más complicadas. Pese a ello, en su historial figura la participación en agosto de 1938 en el bloqueo del Estrecho de Gibraltar, misión en la que interceptó junto al ‘Canarias’ al destructor republicano ‘José Luís Díez’ que ante la presión ejercida por el destructor ‘Ceuta’ se vio obligado a refugiarse en Gibraltar. En esta acción llegó a utilizar parte de sus armas. Otras fuentes, como por ejemplo la página web http://www.forum.paradoxplaza.com/ afirman que el destructor ‘Ceuta’ participó también en la captura del carguero ‘Prado’. Una vez concluida la Guerra Civil los dos destructores fueron destinados a labores de instrucción. A instancias del Ministerio de Marina en el año 1945, tal y como recoge el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.), el ‘Ceuta’ fue sometido a una serie de reparaciones en el casco; la sala de máquinas y en el sistema eléctrico. Además se renovó el armamento. El proyecto que fue ejecutado por el Consejo Ordenador de las Construcciones Militares supuso una inversión cercana al millón y medio de las antiguas pesetas. El ‘Ceuta’ fue retirado en 1948, y dos años después, causaba baja el ‘Melilla’. Los dos buques fueron desguazados.


Características técnicas

Desplazamiento: 1..800 toneladas en plena carga

Eslora: 94,6 metros.

Manga: 9,4 mts.

Calado: 3,4 mts.

Motor: 5 calderas tipo Thornycroft /2 turbinas Tosi de acoplamiento directo

Potencia: 39.000 c.v.

Velocidad: 34 nudos

Armamento : 4 cañones de 120-45 mm / 2 cañones de 76 mm / 4 ametralladoras y 4 lanzatorpedos de 450mm

sábado, 26 de marzo de 2011

FERVOR A CATORCE METROS DE PROFUNDIDAD

Quienes se han sumergido en el litoral ceutí destacan la riqueza y variedad, tanto de fauna como de flora, con la que cuentan sus fondos marinos. Arrecifes; cuevas; zonas de corales o numerosas especies forman parte de un entorno natural digno de ser visitado. Pero también el mar esconde una talla de la Virgen del Carmen. Tiene más valor sentimental que económico, pero esta imagen, fundida en plomo, supone para muchos submarinistas un auténtico tesoro. Está situada en la bahía sur, a catorce metros de profundidad, y en una zona próxima a la piedra del ‘Pineo’, o también conocida popularmente -por su silueta- como ‘toro sentado’. Dada su relativa cercanía con la costa, esta gran roca es fácilmente apreciable desde la zona de la Almadraba. Según datos aportados por el Club Náutico C.A.S. las coordenadas exactas en las que se encuentra esta imagen de la Virgen del Carmen son 35º 52’ 34” N y 05º 19’ 50” W.


Entronización
La entronización de la talla de la Virgen del Carmen fue promovida por el Club Náutico
C.A.S. Fue necesaria la puesta en marcha de una suscripción popular para sufragar la creación de la escultura, que fue sumergida el 5 de agosto de 1957. Los actos, que estuvieron presididos por el gobernador general de las Plazas de Soberanía, teniente general Galera, se iniciaron con la celebración de una misa oficiada por el coadjutor de la Diócesis de Cádiz y Ceuta en el templo de Nuestra Señora de África. Tras ser bendecida, la imagen fue trasladada en procesión hasta el muelle España, lugar donde se encontraba atracado el dragaminas ‘Almanzora’. A bordo de este buque de la Armada, la talla fue transportada hasta la bahía sur, zona en la que se encontraban numerosas embarcaciones repletas de personas que querían ser testigos de aquella iniciativa que tanta expectación había despertado entre los ceutíes.
Una vez en las proximidades de la piedra del ‘Pineo’ se produjo el trasbordo de la escultura de la Virgen del Carmen a la embarcación ‘Franco’, perteneciente a la empresa ‘Pesquera del Mediterráneo’ y a la que también subió a bordo el teniente general Galera, acompañado por su familia y por una amplia representación de las instituciones civiles y militares de la ciudad.
Lentamente, la grúa de la embarcación ‘Franco’ fue descendiendo la pesada talla de la Virgen del Carmen al mar, donde esperaban cuatro submarinistas pertenecientes al C.A.S.
Conforme la imagen iba desapareciendo en aguas de la Almadraba, el numeroso público congregado en la zona interpretaba una salve marinera.
Manuel Rivera, Antonio Benítez, Manuel Pomares y Juan Bravo fueron los encargados de sumergirse junto a la escultura y entronizarla en un gran bloque de hormigón. Finalizada la operación que se prolongó durante trece minutos, los cuatro submarinistas regresaron a la superficie, siendo recibidos con aplausos. Posteriormente, Pilar Galera, hija del gobernador de las Plazas de Soberanía hizo entrega a los buceadores de varios ramos de flores que fueron depositados junto a la imagen de la Virgen del Carmen. En esta ocasión también se sumergieron otros submarinistas del C.A.S.

Testimonio
La talla de la Virgen del Carmen, de 110 centímetros de altura, tiene un peso superior a los 120 kilos. Está fundida en plomo y a diferencia de otras imágenes, la cabeza está inclinada hacia arriba, por lo que dirige su mirada hacia la superficie. Su autor fue el escultor local Jesús González Martín, quien a la hora de darle forma al rostro de la Virgen se inspiró en una niña ceutí. María Luisa Jiménez, que por aquel entonces tenía nueve años –actualmente cuenta con sesenta y cinco- se siente “muy orgullosa de que la Virgen del Carmen lleve la cara de una mujer caballa”. Algo que muchos desconocen.
Jesús González le impartía clases particulares, y ya anteriormente “me había dibujado en carboncillo”, recuerda María Luisa, quien rememora como surgió la propuesta de ponerle rostro a la talla: “Me comentó que le dijese a mis padres si me permitían posar para hacer la cara de la Virgen. Me autorizaron, y así se hizo”, aunque en su memoria permanecen “muy pocos recuerdos de aquello, porque tenía poca edad”. Pero asegura que el paso del tiempo ha provocado que “lo valore mucho más”.
Paradojas de la vida, su hijo es submarinista y suele sumergirse “muy a menudo para limpiar y ponerle flores a la Virgen”, explica María Luisa, quien afirma que su hijo “deseaba ser mayor para bucear e ir a ver la cara de la Virgen”.
La talla desde que fue entronizada en el año 1958 nunca ha sido extraída del fondo del mar, motivo por el cual, María Luisa Jiménez nunca ha visto la escultura, salvo en fotografías. Su hijo la captó para regalársela, por lo que le queda el consuelo de saber cómo es. Cuando la vio por primera vez sintió “algo muy especial”. “Me hizo –añade- mucha ilusión verla, ya que siempre lo había deseado”. Pese a todo nunca se ha atrevido a sumergirse, aunque confiesa que “me hubiera encantado”.
La imagen, que se encuentra bastante deteriorada, sigue siendo un punto de referencia para aquellos que sienten una gran devoción por la patrona del mar. Y así lo demuestran numerosos submarinistas, cada dieciséis de julio, cuando rinden visita a la talla de la Virgen de Carmen, y realizan una ofrenda de flores en homenaje a aquellas personas que perecieron en el mar, o su vida estuvo ligada a él. Otros buzos suelen acudir con más frecuencia. Frente a la Virgen, unos rezan; otros agradecen su protección, mientras afloran los sentimientos y sobre todo, el recuerdo hacia los que ya no están. Algunos simplemente posan sus manos sobre ella. Cada uno demuestra el fervor a su manera. Lo que no cabe duda es que para todos ellos, esta escultura de la Virgen del Carmen y lo que ella representa, es algo especial.

sábado, 5 de marzo de 2011

EL 'CAÑONAZO DE LAS DOCE': HISTORIA DE UNA TRADICIÓN CEUTÍ

Reportaje sonoro sobre el tradicional 'cañonazo de las doce'.


domingo, 6 de febrero de 2011

UNA 'CARRETERA NUEVA' NO TAN NUEVA

Aunque popularmente para muchos ceutíes continúa siendo la ‘carretera nueva’, la avenida Martínez Catena fue construida hace casi setenta años. La obra, iniciada a principios de la década de los cuarenta, y que incluía además la construcción del puente ‘Virgen de África’, tenía como objetivo crear un nuevo acceso al centro de la ciudad. Hasta entonces tan sólo era posible a través del ‘Puente del Cristo’, por lo que generó un importante cambio y una considerable mejora en el tráfico rodado de Ceuta. Este nuevo vial -paralelo a la bahía sur-, permitiría a los conductores acceder al centro de la ciudad desde el Tarajal o viceversa, de forma directa, sin necesidad de ascender hasta la zona del ‘Morro’.
El proyecto, que fue ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas y dirigido por el ingeniero Marciano Martínez Catena, constaba de tres tramos. El primero, un trazado comprendido entre la Almadraba y la zona sur del foso de las Murallas Reales de dos kilómetros de distancia y un ancho de doce metros.
El segundo tramo estaba considerado el más complicado, puesto que se trataba de la construcción del puente ‘Virgen de África’. Y finalmente el tercer trazado, con una longitud superior a los doscientos sesenta metros y un ancho de quince, comprendía entre, el por aquel entonces, recién construido puente y la calle Independencia.
Además de la calzada, la obra incluía la realización de un paseo marítimo. El nuevo acceso a la ciudad fue inaugurado el 5 de agosto de 1945. El acto fue presidido por el teniente general Varela, alto comisario del Protectorado Español. A su llegada fue recibido por Javier Marquina y Borra, inspector regional de la 13ª demarcación de Obras Públicas; el ingeniero jefe de la Junta de Obras del Puerto, Pedro Gaytán de Ayala; y por el ingeniero Martínez Catena. Después de la bendición de la nueva carretera por parte del vicario general de la Diócesis de Ceuta, la esposa del alto comisario, Casilda Ampuero –en calidad de madrina- cortaba la cinta que simbólicamente abría al tráfico el nuevo acceso. El teniente general Galera acompañado por las autoridades locales y los ingenieros recorrió el nuevo trazado. Años más tarde el Ayuntamiento decidía nombrarla como ‘Avenida Martínez Catena’.

Puente

En mayo de 1942 el Ministerio de Obras Públicas autorizaba la ejecución de las obras de construcción del puente y se publicaba en el Boletín Oficial del Estado el decreto por el cual salía a concurso público la licitación de la obra.
El 16 de noviembre de 1942 y según recogía el B.O.E., se adjudicaba la construcción del puente a la empresa ‘Ferrocarriles y Construcciones A.B.C.’ por una cantidad cercana a los dos millones de las antiguas pesetas (1.850.679).
El puente, que cuenta con una longitud de ochenta metros y un ancho de quince, está formado por un arco de medio punto por un lado, y tres arcos de medio punto, por el otro. Parte de los cimientos que sustentan el puente se encuentran bajo el mar a una profundidad de tres metros y medio. Las obras se iniciaron en mayo de 1943.

Medio siglo

Este año se cumplen cincuenta años desde que el Ayuntamiento decidiera otorgarle al puente el nombre de ‘Virgen de África’. Fue precisamente en el año 1961 cuando se instaló una talla de la patrona, creada en piedra, por el escultor Bonifacio López Torvizco. La escultura, medio siglo después, aún preside el puente, aunque fue en 1958 cuando se decidió su instalación.
Inicialmente el Ayuntamiento propuso al imaginero Modesto Gené la creación de la talla de la Virgen de África, pero el escultor catalán que tenía fijada su residencia en Reus no respondió, circunstancia que motivó que se pensara en López Torvizco, quien declinó la propuesta municipal alegando que tenía varios trabajos pendientes. Ante las dificultades que estaban surgiendo, la tercera opción fue la de Tomás Ferrándiz, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Tetuán. Mostró bastante interés, pero el Ayuntamiento decidió que el autor de la escultura de la patrona fuera Bonifacio López Torvizco, pese a que la ejecución de la talla sufriría un considerable retraso.

La estatua, creada en piedra, es una reproducción de la imagen de la patrona a tamaño natural. La corona y la réplica del aleo son de hierro, y fueron realizados por Rodríguez Albarracín.
El 13 de agosto de 1961, y en un acto presidido por el teniente general Alfredo Galera Paniagua, gobernador de las zonas de Soberanía; y el alcalde de Ceuta, Ibáñez Trujillo; se produjo el descubrimiento de la imagen de la Virgen de África. La talla fue bendecida ante el numeroso público que se dio cita para presenciar la inauguración oficial de la estatua de la patrona.

lunes, 17 de enero de 2011

UN PETROLERO LLAMADO ‘CEUTA’

El nombre de Ceuta y el escudo de la ciudad estuvieron surcando los mares de todo el mundo durante dieciséis años. Ambos presidían la proa del petrolero ‘Ceuta’, un gran buque de 260,34 metros de eslora, adquirido por la empresa Fletamentos Marítimos S.A. (MARFLET S.A.), cuya sede social estaba ubicada en Ceuta. Considerado durante algún tiempo el mayor mercante de la flota española, fue construido en los astilleros ‘Talleres del Noroeste’ (ASTANO) de El Ferrol. La botadura del petrolero se produjo el 25 de abril de 1967, año y medio después del inicio de su construcción. Al acto asistieron, entre otras autoridades, el capitán general del Departamento Marítimo de El Ferrol, Francisco Nieto; el teniente general jefe del Ejército del norte de África y gobernador general de las Plazas de Soberanía, José Muslera y el alcalde de Ceuta, Alberto Ibáñez Trujillo. En representación de la naviera MARFLET S.A. estuvieron presentes los consejeros Crescencio Lozano Arranz y Miguel Martínez Muñoz.

Pruebas oficiales

Antes de su entrega definitiva a la compañía MARFLET S.A, el petrolero ‘Ceuta’ realizó las pruebas oficiales en aguas del Atlántico. Debido a sus grandes dimensiones no pudo atracar en el puerto de Cádiz, por lo que quedó fondeado en la bahía gaditana.
A la prueba oficial asistieron numerosas autoridades y empresarios, que fueron trasladados desde el puerto hasta el petrolero en dos remolcadores. Una vez a bordo del ‘Ceuta’, fueron recibidos por Francisco Alonso Marrero, capitán del buque; y por una amplia representación de consejeros -tanto de la naviera propietaria del petrolero como de los astilleros ‘Astano’-, quienes dieron la bienvenida a los invitados al acto. Entre los asistentes que se desplazaron desde Ceuta, destacaba la presencia de José Zurrón, alcalde de la ciudad; Jaime Alsina Rodríguez, teniente de alcalde y Enrique Vega, director de CEPSA-Ceuta. Mientras el petrolero navegaba por aguas del Atlántico realizando la prueba oficial se celebró una misa, que supuso el preámbulo de un almuerzo. A la conclusión del mismo, el alcalde de Ceuta hizo entrega de un cuadro con la imagen de Santa María de África, patrona de la ciudad, y tres fotografías de grandes dimensiones con diferentes panorámicas de Ceuta. José Zurrón, en nombre de todos los ceutíes, mostró públicamente su agradecimiento a los responsables de la empresa MARFLET S.A. por la iniciativa de bautizar al nuevo buque con el nombre de la ciudad.
Por su parte, el consejero secretario general de ‘Fletamentos Marítimos S.A.’, Jesús García Valcárcel destacó la figura de Ramón Biosca, fundador de la MARFLET S.A. y la persona -recordó en su alocución- que propuso que el petrolero se llamara ‘Ceuta’.
Posteriormente tomó la palabra Ramón Dolorea, director general de Navegación quien subrayó que el nuevo barco era el más grande de la marina mercante española, lo que suponía –expuso- “un orgullo tanto para los astilleros ‘Astano’ por la construcción de esta unidad de gran tonelaje, como para España”.
Los invitados al acto fueron testigos de las diferentes pruebas a las que fue sometido el petrolero. Los resultados el alta mar fueron realmente óptimos, puesto que incluso se superó la velocidad media prevista inicialmente. La misma se había establecido en 16 nudos, y en los tres tests efectuados el buque alcanzó los 18,5 nudos.
Una vez realizadas las pruebas se produjo la entrega oficial del buque por parte de los astilleros ‘Astano’ a la naviera ceutí. Tras entrar en servicio el buque puso rumbo a Sidón (Liberia) para efectuar su primera carga de crudo, que transportaría posteriormente a Tenerife.
El petrolero ‘Ceuta’, comandado por el capitán Francisco Alonso Marrero, contaba con una tripulación de cincuenta personas. El carguero fue vendido en 1983 para ser desguazado en Corea del Sur.


Características técnicas

Eslora: 260,34 metros
Manga: 39 metros
Puntal: 18 metros
Calado: 7 metros
Peso muerto: 91.100 toneladas
Potencia: 20.700 C.V.
Propulsión: Motor Diesel (Suizer 9RD-90)
Velocidad: 16,25 nudos

‘Fletamentos Marítimos’

Según datos reflejados en el libro ‘Un siglo con la Marina Mercante’ (Luís María del Busto), la naviera MARFLET S.A. fue fundada en Ceuta en el año 1957. Poco tiempo después adquirió su primer buque. Se trataba de una antigua corbeta construida en 1940 en Canadá, que había participado en la II Guerra Mundial y reconvertida posteriormente en carguero frigorífico. Antes de la compra por parte de MARFLET S.A, el buque había pertenecido a Industrias Pesqueras Africanas. Hasta el año 1968, y rebautizado como ‘Claudio Sabadell’ permaneció en la flota de la empresa ceutí que hasta ese año tan sólo disponía de una sola embarcación. Es precisamente en 1968 cuando ‘Fletamentos Marítimos’ se introduce en el sector del transporte de crudo. Este cambio en la actividad comercial supone un gran impulso para la naviera, que en pocos años incrementa su flota con la adquisición de varios petroleros de gran tonelaje. El primer buque fue precisamente el ‘Ceuta’. Un año después (1969), la naviera ceutí compraba el carguero ‘Málaga’, que fue construido en los astilleros de Cádiz y desguazado en 1984.
En el año 1971, se incorporaba a la flota el buque 'Melilla', que fue construido en los astilleros ‘Astano’. En 1985 fue vendido a una naviera mejicana y re-bautizado como 'Altamira'.
‘MARFLET S.A.’ se posicionaba como una de las grandes empresas de transporte de crudo. El crecimiento de la naviera se veía reflejado en su considerable flota, a la que se sumaba en 1972 el buque 'Barcelona'. Este barco fue atacado el 13 de mayo de 1987 por la aviación iraquí, lo que provocó una gran explosión y un importante incendio. Tres remolcadores acudieron a socorrer a la tripulación, pero fueron alcanzados por el fuego, hundiéndose uno de ellos. En el 'Barcelona' se registraron cuatro fallecidos y varios heridos. El petrolero tuvo que ser desguazado.
La flota de MARFLET S.A. se completaba con los buques 'Tarragona' (1974), 'Gibraltar' (1975) y 'Aragón' (1976). Casualmente este barco también sufrió en el año 1984 un ataque por parte de la aviación iraquí en pleno conflicto bélico entre Irán e Irak.
El suceso se saldó con un muerto y tres desaparecidos. El carguero pudo continuar navegando. La naviera ‘Fletamentos Marítimos’ puso fin a su actividad dedicada al transporte de petróleo en 1992, año en el que se trasladaba el domicilio social de la empresa a la calle Antonio Maura, número 16, de Madrid. Actualmente en esta dirección, está domiciliada la empresa denominada Marflet Turística. También en Ceuta (calle Marina Española, 9) figura la empresa MARFLET, que ofrece distintos servicios marítimos. Entre ellos, transporte de mercancía o compra-venta de buques.

jueves, 23 de diciembre de 2010

ATLÉTICO DE TETUÁN: UN CLUB MODESTO ENTRE LOS GRANDES DEL FÚTBOL ESPAÑOL

La historia del Club Atlético de Tetuán, equipo que durante el Protectorado Español en Marruecos llegó a militar en Primera División, es sinónimo de un sueño inalcanzable, pero que se hace realidad. Logró cotas impensables para un equipo modesto, que en la temporada 1950/1951 vivió el ascenso a la máxima categoría del fútbol español. El club tetuaní llegó a codearse con los mejores conjuntos de nuestro país, y aunque su paso por la Primera División fue fugaz, supuso un acontecimiento histórico para el club, y sobre todo para su afición. La fundación oficial del Club Atlético de Tetuán se produjo el 12 de marzo de 1933, aunque sus raíces quizás hay que buscarlas algunos años antes. En 1918, fruto de la fusión de tres clubes –Hispano Marroquí, Tetuán C.F. y el Radio- se creaba el Athletic Club, equipo que desaparecía meses después. En 1933, y bajo la denominación de Athletic Club Tetuán nacía el añorado equipo rojiblanco. En pleno Protectorado Español, la relativa cercanía con Tetuán hizo que decenas de aficionados ceutíes, especialmente en sus años dorados, se hicieran incondicionales del Atlético Tetuán, acudiendo con frecuencia a sus partidos.

Versiones
Según recoge el libro ‘Tetuán y su Atlético’ publicado por Julio Parres Aragonés, existen dos versiones sobre su fundación. Una en la que se le atribuye a un sargento llamado Lorite, quien junto al técnico José Calderón, y otras personas que conformaron la primera Junta Directiva, constituyeron el club, aprovechando la presencia de futbolistas entre los soldados de reemplazo destinados en Tetuán. La segunda de las versiones apunta como fundador del club al teniente Fernando Fuertes de Villavicencio, quien había jugado en el Atlético de Madrid. La conclusión a la que llega Julio Parres es que ambas versiones sean ciertas, y que Fernando Fuertes de Villavicencio fundara el club, y le encargara al sargento Lorite la confección del equipo. La primera directiva estuvo compuesta por Eduardo Lomo (presidente); Fernando Fuertes de Villavicencio (vicepresidente); Manuel Requena (secretario), Luís Lomo (tesorero); Miguel Blanco (administración); y los vocales: Jesús Rodríguez, Claudio Sánchez, Ramón Pascual y José Bacigalupe. El equipo estaba dirigido desde el banquillo por José Calderón. Jugaba sus partidos en el estadio de Tetuán –llamado también Varela, y actualmente Sania Ramel-. En cuanto a la elección de la equipación, quizás pudo influir el pasado colchonero de Fernando fuertes de Villavicencio, puesto que el Atlético Tetuán lucía camiseta y medias rojiblancas, y pantalón azul. Sin embargo su escudo era muy parecido al del Athletic Club de Bilbao.

Primer partido oficial
Aunque anteriormente había disputado varios partidos amistosos, el primer encuentro oficial del Atlético Tetuán se registró en octubre de 1934, coincidiendo con el inicio de la Copa de S.A. el Jalifa, competición en la que además del club rojiblanco se inscribieron once conjuntos: C.D. Magreb, Unión Larache, Melilla F.C., Melillense, Deportivo Español, Ceuta Sport, Español F.C., Larache F.C. y Sociedad Hípica. Cuatro de ellos se retiraron antes de comenzar la temporada, y la U.D. Larache, lo hizo ya iniciado el campeonato. En su primer partido oficial el Atlético Tetuán se enfrentó al África S.C., equipo al que se impuso a domicilio por un gol a tres. Una semana después en su debut en casa, los rojiblancos perdieron por uno a dos frente al Larache F.C.
El Atlético Tetuán finalizó la temporada 1934/1935 en cuarta posición.
Mejor le fueron las cosas en su segunda temporada (1935/1936), ya que el conjunto tetuaní lograba su primer título al proclamarse campeón de Marruecos. Seis clubes tomaron parte en una competición que finalizó con el Atlético Tetuán en lo más alto de la tabla clasificatoria, pese a obtener los mismos puntos –once- que el Español F.C. El goal-average favoreció al club rojiblanco que tuvo que esperar hasta la última jornada para alzarse con el título. En ese último partido de liga, el Atlético Tetuán empataba a un tanto en el feudo del Melilla. El equipo tetuaní presentaba el siguiente once inicial: Guash; Fernández, Otilio; Rojas, Cuenca, Andrés Mateo; Maquinay, Granados, Paco Mateo, Trinchart y Puente.
El título de campeón de Marruecos daba la opción de participar en la Copa de España. El Atlético Tetuán superó en la primera eliminatoria a la S.D. Tenerife, al vencer en el partido de ida por dos goles a uno, e imponerse por cero a uno en el choque de vuelta. Este encuentro se disputó en Ceuta, al decidirlo así el conjunto canario. En la siguiente eliminatoria el cuadro rojiblanco se midió al Málaga, equipo al que no pudo superar al haber empatado a dos tantos en el primer partido disputado en Tetuán, y caer derrotado por tres goles a cero en tierras malagueñas.
En abril de 1935, el Atlético Tetuán sumó, aunque no era oficial, un segundo trofeo a sus vitrinas, al conseguir ante el Español F.C. la denominada ‘Gran Copa’, trofeo que se disputaron en el año 1928 el Real Madrid y el Atlético de Madrid en un torneo organizado por la ciudad de Tetuán con motivo de la visita de Alfonso XIII. El duelo acabó en empate, y la copa se quedó en el municipio tetuaní, que años más tarde lo puso en juego entre el Atlético Tetuán y el Español. Ganó el conjunto roijiblanco consiguiendo la ‘Gran Copa’ ante su rival liguero con quien meses antes había mantenido una intensa lucha por el título de campeón.

Posible ascenso
La Guerra Civil motivó la paralización de la competición. Finalizada la contienda se reanudó el campeonato, registrándose el regreso del Atlético Tetuán a principios de 1940. El club, por motivos obvios, sufrió una importante reestructuración, especialmente en lo que a plantilla se refiere, ya que algunos de los jugadores más importantes del plantel no pudieron ser recuperados. En este año 1940 se crea la Federación del Norte de África que se integra en la Federación Española de Fútbol, organismo que ofreció al Atlético Tetuán la posibilidad de participar en la Segunda División Española. El club rojiblanco declinó la invitación, y optó por disputar el Campeonato Hispano-Marroquí, competición que ante el escaso número de equipos, fue dividida en dos fases. En la primera, tomaron parte cinco conjuntos, finalizando el Atlético en la tercera posición sumando diez puntos y dos positivos –el Tánger fue el líder con doce puntos y cuatro positivos-. En la segunda parte de la competición, se redujo a cuatro el número de participantes. El Atlético Tetuán obtuvo el farolillo rojo al sumar tan sólo dos puntos.
El 18 de junio de 1940 el FC Barcelona visitó el estadio Varela para disputar un partido amistoso frente al Atlético Tetuán. El mismo finalizó con un resultado contundente: 1-8. Por el equipo azulgrana jugaron: Nogués; Ceballos, Anguera; Raich, Rosalench, Calvet; Sospedra, Gracia, Vergara, Escaich y Bravo. El Atlético puso en liza la siguiente alineación: Bautista, Abdelah, Pedrito; Granada, Mustafa, Imbers; Copado, García, Bernal, Lara y Casita.
En la temporada 1941/1942 el Atlético Tetuán se alzó con el primer puesto en el Campeonato marroquí, logrando la clasificación junto al África Ceutí, que acabó en la segunda posición, para la disputa de la fase de ascenso a Segunda División. El Atlético que fue encuadrado junto al Xerez, Onuba, Cádiz, Ceuta y Badajoz finalizó la fase en penúltima posición, logrando el ascenso de categoría el Ceuta Sport y el Xerez.

Categoría nacional
En la temporada 1942/1943 el fútbol español sufrió una reestructuración creándose la Tercera División, último escalafón dentro de las categorías nacionales. El Atlético Tetuán afrontó el Campeonato de Marruecos con la intención de dar el salto de categoría, objetivo que consiguió después de acabar líder en la dos fases que componían la competición liguera. Sus dos primeros puestos le valieron para lograr, por primera vez en su historia, un hueco en categoría nacional. Durante la misma temporada, y ya con el ascenso a Tercera División conseguido, disputó la promoción de ascenso a Segunda División. El conjunto tetuaní, con doce puntos, rozó el ascenso, ya que obtuvo los mismos puntos que el segundo clasificado, el Murcia, y a uno del Málaga, que junto al cuadro murciano obtuvo el ascenso.
En la temporada 1943/1944, el Atlético Tetuán debutaba en categoría nacional –Tercera División- quedando encuadrado junto al Hércules de Cádiz, Málaga, Coria, Algeciras, Linares, Onuba, Córdoba, Balompédica Linense y Olímpica Jiennense. Finalizó la competición en quinta posición. Una temporada más tarde -1944/1945- consumó su descenso a Regional, después de acabar como colista en el campeonato liguero y caer derrotado en la promoción por eludir el descenso ante el Larache. Pero no tardó mucho tiempo en regresar a Tercera División, puesto que en la siguiente temporada superó al Cádiz en la promoción de ascenso.


A la tercera, la vencida
Después de tres temporadas en Tercera División, el Atlético Tetuán lograba en la temporada 1948/1949 un histórico ascenso a Segunda División, comenzando esa temporada su época dorada que viviría su esplendor con el ascenso años más tarde a Primera División. El club estaba presidido por Julio Parres López. Por aquel entonces la Segunda División estaba formada por dieciséis equipos: Albacete, Alcoyano, Balompédica Linense, Cartagena, Castellón, Córdoba, Elche, Granada, Hércules, Levante, Mallorca, Mestalla. Murcia, Plus Ultra y Salamanca. El conjunto rojiblanco debutó en casa ante la Balompédica Linense. Debut inmejorable puesto que el Atlético se impuso por dos goles a cero gracias a los tantos marcados por Pepín y Solano. El once inicial fue el siguiente: Pachón; Larosi, Humanes, Cabello; Ramoní, Sevilla; Antoñito, Solano, Bozambo, Pepín y Mancheño. Pese a ser un equipo recién ascendido, la plantilla dirigida por Santiago Núñez realizó una más que digna temporada, finalizando la competición en el quinto puesto con treinta y cuatro puntos y cuatro positivos.
La temporada 1950/1951 fue una temporada inolvidable para los aficionados del Atlético Tetuán, que vieron como aquel equipo modesto iba escribiendo con letras de oro su propia historia, al lograr el ascenso a Primera División. Aquella temporada el Atlético Tetuán se proclamó campeón, consiguiendo el ascenso una jornada antes del final y superando al segundo clasificado, el Salamanca, en tres puntos. Los rojiblancos sumaron treinta y cinco puntos y siete positivos. El primer puesto no sólo tenía como recompensa el ascenso a la máxima categoría, sino también la participación en la Copa de España, quedando emparejado con el F.C. Barcelona. En el partido de ida disputado en el estadio Varela el cuadro catalán venció por un gol a tres, dejando muy cuesta arriba la eliminatoria. En este partido debutó el jugador Chicha, uno de los mejores futbolistas en la historia del club. En la vuelta, en el estadio ‘Les Corts’, los azulgranas vencían claramente por cuatro goles a uno.

Primera División
El ascenso a Primera División suponía una auténtica hazaña para aquel equipo modesto fundado unos años antes, y que en la temporada 1951/1952 vivía un sueño que en sus inicios era totalmente inalcanzable: jugar en la máxima categoría del fútbol español.
La plantilla de aquel histórico Atlético de Tetuán, según recoge en su libro Julio Parres Aragonés, estaba formada por: Hurtado, Pachón, Castillo, humanes, Seisdedos, Alarcón, Jaco, Solano, Martí-Gimeno, Sevilla, Vivet, Patricio, Manolín, Moreno, Chicha, Julián y Antoñito. Junto al club tetuaní aquella temporada militaban en Primera División los siguientes clubes: FC Barcelona, Athletic de Bilbao, Real Madrid, Atlético de Madrid, Sevilla FC, Valencia CF, Real Sociedad, Real Valladolid, Celta de Vigo, R.C..D. Coruña, Real Gijón, Real Santander, Real Zaragoza, U.D. Las Palmas, R.C.D. Español.
El Atlético Tetuán debutó el 9 de septiembre de 1951 frente al Zaragoza. Partido histórico que se saldó con derrota por cero a uno. El once inicial fue el siguiente: Pachón; Castillo, Humanes, Julián; Solano, Martí-Gimeno; Antoñito, Manolín, Moreno y Chicha. En su primer desplazamiento se enfrentó en Chamartín al Real Madrid, que vencía por cuatro goles a dos. Patricio tuvo el honor de marcar el primer tanto en la máxima categoría. La primera victoria no tardó en llegar, puesto que en la tercera jornada el Atlético doblegaba en casa al Celta por dos goles a uno. Pese a lo que significaba jugar en la élite del fútbol español, la temporada no fue fácil para el Atlético que acababa la competición como colista con diecinueve puntos y once negativos, consumándose el descenso a Segunda División. Julián y Chicha fueron los máximos goleadores del equipo con doce y once tantos, respectivamente.
Durante las siguientes temporadas y hasta el final de su historia –temporada 1955/1956- el Atlético Tetuán militó en Segunda División. Su último partido oficial lo disputó en tierras sevillanas ante el Betis, al que venció por un gol a cuatro. La fusión entre el Atlético de Tetuán y la S.D. Ceuta el 10 de julio de 1956 supuso la desaparición de ambos equipos, y el nacimiento del Atlético de Ceuta.
Entre los jugadores más importantes que a lo largo de su historia defendieron la camiseta rojiblanca destacan, entre otros: Andrés Mateo, Iriondo, Ramoní, Lesmes y Matito –todos ellos llegaron a ser internacionales-, Chicha, Pachón, Martí-Gimeno o Juanele. Actualmente, el Atlético Tetuán figura en la clasificación oficial de la Liga Española en la penúltima posición con diecinueve puntos, por encima de la Cultural, que cuenta con catorce.
Su paso por Primera División fue efímero, pero en el recuerdo de muchos aficionados quedan los trayectos en tren o autobús para disfrutar de aquellas gloriosas tardes de fútbol protagonizadas por club, cuya historia es irrepetible.

jueves, 9 de diciembre de 2010

SERVICIO CINOLÓGICO DE LA GUARDIA CIVIL EN CEUTA: UN JUEGO MUY EFECTIVO


Reportaje sonoro sobre el Servicio Cinológico de la Guardia Civil en Ceuta, que permite conocer la labor que realizan los agentes y canes de esta unidad en la zona de preembarque de vehículos del puerto. Es un trabajo en equipo, y muy efectivo contra el narcotráfico, el terrorismo y la inmigración ilegal.