miércoles, 20 de junio de 2018

LA HISTORIA DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA TAMBIÉN FUE ESCRITA POR CEUTÍES

De sobra son conocidos los nombres de futbolistas ceutíes que llegaron a militar en la máxima categoría del fútbol español, pero no todos fueron internaciones absolutos ni todos llegaron a jugar un Mundial. No son muchos, pero la historia de la Selección Española también fue escrita por ceutíes. Hasta cinco futbolistas nacidos en Ceuta llegaron a vestir la elástica del combinado nacional absoluto. De ellos, dos llegaron a participar en un Campeonato del Mundo. 
José Bravo, Francisco y Rafael Lesmes Bobed, Miguel Bernardo Bianquetti ‘Migueli’ y José Martínez ‘Pirri’ fueron los ceutíes que tuvieron el privilegio de ser internacionales absolutos.


José Bravo Domínguez

Aunque tan sólo disputó un partido, José Bravo Domínguez fue el primer ceutí convocado por la Selección Española. Su debut con el combinado nacional se produjo el 15 de marzo de 1942, en Sevilla, frente a la Selección de Francia. El rápido y habilidoso extremo ceutí jugó el encuentro completo. España venció por cuatro goles a cero. El seleccionador nacional Eduardo Teus  le convocó posteriormente en dos ocasiones, frente a Argentina y Portugal, aunque no llegó a jugar en ninguno de los dos encuentros. 
Tras destacar en equipos como el España o el África S.C., José Bravo fichó por el Levante, pero regresó una temporada después para jugar en el Ceuta Sport Club. Posteriormente fichó por el Real Murcia y en 1940 se incorporó a la plantilla del FC Barcelona. En el club azulgrana disputó un total de 196, anotando 88 goles. Logró dos título de Liga (1945 y 1948) y una Copa del Generalísimo (1942). Tras abandonar la disciplina del FC Barcelona en la temporada 1947-1948, fichó por Nástic de Tarragona, antes de regresar a su tierra natal para militar en la SD Ceuta, donde se retiró en el año 1951. José Bravo murió el 1 de febrero de 1993.


Francisco Lesmes Bobed 

Francisco Lesmes (conocido futbolísticamente como Lesmes I) debutó con la Selección Española el 6 de enero de 1954 frente a Turquía. El choque, clasificatorio para el Mundial de Suiza, se disputó en Madrid. En su primer y único encuentro como internacional, el futbolista ceutí jugó de lateral derecho, pese a que -aunque no era una posición desconocida para él- se había consolidado como central. España goleó (4-1) al equipo turco. En declaraciones al diario ‘El Mundo Deportivo’, el futbolista ceutí reconocía al término del encuentro que al principio acusó “un poco el cambio de puesto porque, realmente, cambia bastante el juego de central que hacerlo de lateral, pero pronto me afiancé y creo que hice cuanto pude para no desentonar con el resto de mis compañeros”. Lesmes I calificó el juego del equipo turco como “muy duro, excesivamente duro ante la tolerancia de un árbitro que permitió demasiadas cosas dentro de su área”.
Considerado uno de los mejores centrales de la época, Francisco Lesmes inició su carrera deportiva en equipos como Imperio CF, UA África Ceutí o SD Ceuta. Tras destacar en el Granada CF, fichó por el Real Valladolid en la temporada 1948-1949. Helenio Herrera recomendó su incorporación al equipo pucelano. Clubes como el Sevilla, Valencia o Racing de Santander intentaron ficharle, pero finalmente el futbolista caballa se decantó por el Real Valladolid que abonó 200.000 pesetas (1202,02 Euros). La contratación de su hermano Rafael, pudo motivar su elección. En el equipo blanquivioleta permaneció doce temporadas, disputando 279 encuentros y marcando dos goles. En la temporada 1949-50 llegó a disputar una final de la Copa del Generalísimo (actualmente Copa del Rey) eliminando previamente, entre otros, al Real Madrid. Precisamente, el conjunto blanco intentó en varias ocasiones su fichaje, pero el club vallisoletano le declaró intransferible. Colgó las botas en la temporada 1960-1961, terminando esa campaña como entrenador. Continuó en el banquillo la siguiente temporada, pero ante los malos resultados del equipo, optó por dimitir. Apenas tres años después, nuevamente ocupó el banquillo del Valladolid, aunque de forma temporal. Desde 1988 a 1996 fue empleado del club blanquivioleta. Francisco Lesmes fallecía el 11 de agosto de 2005 a los 81 años de edad.


Rafael Lesmes Bobed

El fichaje de su hermano Paco por el Real Valladolid, facilitó su llegada al club pucelano. Jugaba de lateral izquierdo y era conocido futbolísticamente como Lesmes II. Pese a su impresionante palmarés –pocos futbolistas pueden presumir de haber logrado cinco Copas de Europa- su trayectoria como internacional absoluto se limita a dos encuentros con la Selección Española. Su debut con la elástica nacional se produjo el 17 de marzo de 1955 ante la Selección de Francia. España perdía en ‘Chamartín’ (actualmente Santiago Bernabeu) por un gol a dos. Rafael Lesmes afirmaba en el diario ‘El Mundo Deportivo’ que no podía calificar como positivo su estreno como internacional por la derrota que había sufrido España: “Tanto tiempo  esperando esta oportunidad, para luego perder en casa un encuentro que todo el mundo consideraba fácil para nuestros colores”. 
El 15 de octubre de 1958, tres años después de su debut con la Selección, regresó al combinado nacional para enfrentarse a Irlanda del Norte. El encuentro acabó con una victoria aplastante de España (6-2).
Rafael Lesmes abandonó el Atlético de Tetuán para recalar en el Real Valladolid. Después de tres temporadas, en el año 1952, fichó por el Real Madrid. Empezaba una brillante etapa que le llevó a lograr cuatro títulos de Liga (1954, 1955, 1957 y 1958) y cinco Copa de Europa de forma consecutiva (1956, 1957, 1958, 1959 y 1960). Era el Madrid de Di Estéfano o Gento. Convertido en una leyenda futbolística regresó al Real Valladolid, donde se retiró en el año 1962. La ciudad de Valladolid le rendía homenaje a Rafael y Francisco Lesmes dedicándoles un campo de fútbol denominado ‘Hermanos Lesmes’. Rafael Lesmes falleció el 8 de octubre de 2012.


José Martínez Sánchez ‘Pirri’

José Martínez ‘Pirri’ es el jugador ceutí que ha sumado  más internacionalidades  con la Selección Española absoluta y el primero en disputar un Campeonato del Mundo.  Llegó a participar en un segundo Mundial. Jugó un total de 41 encuentros con el combinado nacional. Su debut se produjo en el Mundial de 1966, disputado en Inglaterra. Su primer partido como internacional fue ante Argentina (13 de julio) en Birmingham . Salvo por el resultado (España perdió por dos goles a uno) se puede considerar un buen estreno, ya que el futbolista caballa anotó en su debut como internacional.  José Martínez ‘Pirri’ fue titular y disputó los noventa minutos. El seleccionador nacional era José Luis Villalonga. Aquel día ‘Pirri’ lució el número 18 en su camiseta. 
Su último partido en la Selección Española fue en Buenos Aires, en el Mundial de Argentina 1978. España vencía por la mínima (0-1) a Suecia. José Martínez ‘Pirri’ disputó un total de 41 partidos como internacional absoluto, en los que marcó un total de 16 goles. Fue el capitán del combinado nacional en el Mundial de 1978. 
José Martínez ‘Pirri’ se trasladó con 18 años a Granada para estudiar la carrera de Arquitectura, tras jugar una temporada en el Atlético de Ceuta. Fichó por el Granada CF (2ª División) y rápidamente llamó la atención de ojeadores de diferentes equipos. Entre ellos el Real Madrid, que se hizo con sus servicios en el año 1964. Aquella misma temporada, con tan sólo 19 años, debutó en el club blanco. Lo hizo el 8 de noviembre frente al FC Barcelona. Permaneció en el Real Madrid hasta 1980. Jugó un total de 561 encuentros y marcó 170 goles. En su palmarés figuran diez Campeonatos de Liga (1965, 1967, 1968, 1969, 1972, 1975, 1976, 1978, 1979 y 1980), cuatro Copas del Generalísimo (1970, 1974, 1975 y 1980) y una Copa de Europa (1966). 
Tras abandonar el club ‘merengue’ fichó el por Puebla FC, equipo mexicano en el que jugó sus dos últimas temporadas. Colgó las botas el 12 de agosto de 1982. Regresó a España y retomó los estudios, Vicente Manuel Garcia Fernandez. Tras licenciarse se incorporó al cuerpo médico del Real Madrid. Formó parte del equipo técnico y llegó incluso a ser nombrado mánager general del club. 
Al margen de su gran trayectoria como deportista, ‘Pirri’ también fue portada de la prensa rosa al contraer matrimonio en el año 1969 con la popular actriz Sonia Bruno.
José Martínez ‘Pirri’ recibió la primera Laureada (máxima distinción concedida por el Real Madrid a sus futbolistas) al disputar una final de la Copa del Generalísimo contra el FC Barcelona con una clavícula rota. El día antes había tenido 40 de fiebre. 
En declaraciones a Radio Ceuta (Cadena SER), el ex futbolista ceutí rememoraba su estreno con la Selección Española, aunque se lamentaba porque “metí el gol ante Argentina, pero no valió para nada porque perdimos”.
Reconoce que debutar en la “selección de tu país es el sueño de cualquier futbolista. Siempre es bonito y más en un Mundial, pero hubiera sido mejor ganar, aunque yo no hubiera marcado”.
La Selección Española, antes del Mundial, estuvo concentrada durante cuarenta días en Santiago de Compostela, ya que “decían que el clima era parecido al de Inglaterra”, asegura ‘Pirri’ que llegó a pensar que no formaría parte de los elegidos por el seleccionador: “Éramos 26 jugadores y sólo viajaban 22. Yo era uno de los más jóvenes o incluso el más joven, por lo que pensé que sería uno de los cuatro descartados. Además había jugadores de mucha calidad y con más nombre que yo”. Pero su trabajo durante la larga concentración en tierras gallegas convenció a José Luis Villalonga: “Entrené bien y jugué bien en los partidos amistosos de preparación y finalmente fui convocado para disputar el Mundial”. 
Sin embargo, la trayectoria de España en Inglaterra no cumplió las expectativas, y pronto cayó eliminada: “Los resultados no fueron positivos y ni la preparación ni la planificación fueron buenas”.
Tanto en el Mundial de Inglaterra como en el de Argentina, el jugador caballa lució el dorsal número 18, pero casi siempre “Kubala me solía dar la camiseta con el ‘5’ y, a veces, el ‘4’”.
José Martínez ‘Pirri’ no guarda grandes recuerdos de ninguno de los 16 tantos que anotó con la Selección Española, aunque si hay que elegir, se queda  –sin considerarlo un gol extraordinario- con “el que metí ante Yugoslavia, en Sevilla. España ganó por un gol a cero”. Se refiere a un partido clasificatoria para el Mundial de Argentina . ‘Pirri’ marcó de penalti el único y decisivo gol.


En cuanto al Mundial de Argentina (1978), en el que coincidió con el también ceutí ‘Migueli’, la participación de la Selección España también fue discreta: “No tuvimos suerte. Desde un principio se veía que no era la planificación adecuada y nos eliminaron pronto”, explica José Martínez ‘Pirri’, quien en ese Campeonato del Mundo jugó su último partido como internacional: “Tenía 33 años y era el momento de dar paso a otros jugadores más jóvenes”.


Miguel Bernardo Bianquetti ‘Migueli’

José Martínez ‘Pirri’ y ‘Migueli’ son los dos únicos futbolistas ceutíes que han disputado un Campeonato del Mundo, y el destino hizo que ambos coincidieran en el Mundial de Argentina 1978. Sin embargo, el primer partido como internacional de Miguel Bernardo fue mucho antes. Su estreno se produjo el 20 de noviembre de 1974 en Glasgow. España venció a domicilio (1-2) a Escocia. Disputó un total de 32 encuentros con el combinado nacional, y tras el Mundial participó en la Eurocopa de Italia (1980). Su único gol con la Selección Española lo marcó el 16 de abril de 1980 en el duelo entre España y Checoslovaquia (2-2) jugado en estadio ‘El Molinón’, en Gijón. 
Tras su primera convocatoria confesaba al diario ‘El Mundo Deportivo’ que “cuando pienso  que hace tan sólo dos días, como aquel que dice, estaba cumpliendo el servicio militar, y que mis aspiraciones eran  incorporarme a la plantilla del Barcelona para ir aprendiendo y poder llegar en algún momento a vestir los colores azulgranas, casi ni me lo creo.  Sin embargo todo ha venido rodado”.
Una vez finalizado el encuentro, ‘Migueli’ calificaba su debut  con la Selección Española como “muy afortunado”. ¿Los motivos?: “Primero –recogía la entrevista en ‘El Mundo Deportivo’-  porque se ha ganado, que es lo importante, y después, en el plano particular, porque que creo que he sujetado bastante bien a Jordan. Un gran jugador que, además, incordia muchísimo, y con el que he tenido varios roces, aunque las cosas no han pasado a mayores”. El ex futbolista ceutí, que disputó 74 minutos en ese primer partido como internacional, declaraba en una entrevista publicada en el diario ‘As’ (02-01-2011) que el partido más duro de su trayectoria deportiva había sido el encuentro clasificatorio para el Mundial de Argentina disputado en Yugolslavia en el año 1977. En el choque, conocido como ‘la batalla de Belgrado’, lanzaron una botella a Juanito que tuvo que ser retirado en camilla. España –según narraba la prensa de la época- sufrió una “encerrona”, aunque acabó ganado y logrando su pasaporte para Argentina. ‘Migueli’ aseguraba que “aquello fue salvaje. Iban a saco”.
En relación al Mundial de Argentina, Miguel Bernardo Bianquetti recuerda en esa misma entrevista que “todo se hizo mal”. “El sitio de la concentración –añadía- estaba a 50 kilómetros, en una cuadra habilitada como residencia de futbolistas que se llamaba La Martona. Hacía un frío impresionante y no teníamos calefacción. Yo dormía con chándal y cuatro mantas encima”.
Con ese mismo resultado finalizaba el que fue su último encuentro con el equipo nacional. El 24 de septiembre de 1980 se despedía ante Hungría en un partido clasificatorio para el Mundial de 1982. Pese a que tan sólo contaba con 29 años, ‘Migueli’ decidió abandonar la Selección.
Miguel Bernardo ‘Migueli’ –apodado también Tarzán’- es considerado una de las leyendas del FC Barcelona. De hecho, es uno de los jugadores que más partidos oficiales (549) ha disputado en el equipo azulgrana, sólo superado por Carles Puyol, Xavi Hernández, Leo Messi y Andrés Iniesta. Tras dejar Ceuta para jugar en el Cádiz CF, donde militó dos temporadas, se incorporó al FC Barcelona en el año 1973. En su primera temporada sólo disputó un partido debido al servicio militar. Su debut el equipo catalán estuvo marcado por su detención por parte de la Policía Militar. El club no solicitó un permiso especial al Ejército, y tras el choque ante el Zaragoza fue arrestado. Se afianzó como defensa central, destacando su fortaleza física y su carácter. Coincidió en el vestuario, primero con Johan Cruyff y posteriormente con Diego Armando Maradona. Precisamente, el holandés era el técnico del FC Barcelona en su último año como futbolista. Se retiró con 37 años. En su etapa como barcelonista logró dos campeonatos de Liga (1974 y 1985), cuatro Copas del Rey (1978, 1981, 1983 y 1988), una Supercopa de España (1984), y dos Recopas de Europa (1979 y 1982). 
En el año 2010, coincidiendo con su etapa como asesor de la junta directiva del FC Barcelona, ‘Migueli’ regresó a Ceuta al enfrentarse (eliminatoria de Copa del Rey) el equipo blaugrana y la extinta AD Ceuta. El ex futbolista aprovechó una entrevista publicada en el diario ‘El Pueblo de Ceuta’ para zanjar la polémica que le había perseguido durante años, ya que supuestamente negaba haber nacido en Ceuta y afirmaba ser gaditano. Miguel Bernardo Bianquetti fue rotundo al declarar en el rotativo ceutí que “siempre digo que soy ceutí, nunca voy a renegar de mi tierra, otra cosa es que futbolísticamente me formé en Cádiz. Algunos envidiosos quieren mezclar las cosas para confundir. Quiero zanjar de una vez por todas que soy ceutí, que no reniego de mi tierra”.  
‘Migueli’ fue el último jugador ceutí en vestir la elástica nacional. De ello, hace ya casi cuarenta años. En todo este tiempo, algunos futbolistas caballas han jugado en las categorías inferiores pero no han llegado a ser internacionales absolutos. Esperemos que dentro de algún tiempo -no muy lejano- algún jugador se una a esa pequeña, pero brillante lista de futbolistas ceutíes que alguna vez lucieron la camiseta de la Selección Española, representando y paseando el nombre de Ceuta con orgullo. 

sábado, 12 de mayo de 2018

sábado, 14 de abril de 2018

BAJO LA LUZ DE LA LUNA... EN CEUTA


“[…] Bajo la luz de la luna / me dijiste adiós / con lágrimas en la cara / me rompiste el corazón / Y yo sé que nunca olvidaré / que bajo la luz de la luna yo te amé […]”

Seguro que le es familiar la letra e incluso haya comenzado, casi sin darse cuenta, a tararearla. ‘Bajo la luz de la luna’ junto a ‘Mediterráneo’ son dos de los grandes éxitos del mítico grupo ‘Los Rebeldes’. Ambas canciones forman parte de la historia, no sólo de la banda liderada por Carlos Segarra, sino de la música española. Dos grandes clásicos que fueron escritos y compuestos en Ceuta.
Carlos Segarra realizó el servicio Militar en Ceuta. Y su paso por la ciudad, al menos musicalmente hablando, fue bastante prolífico. Carlos Segarra (Barcelona, 1961) compuso durante el servicio militar algunas de las canciones más exitosas del grupo ‘Los Rebeldes’. Cuando hizo la ‘mili’, ya tenía muy clara su vocación por la música. De hecho, por aquel entonces ya había formado parte de varias bandas e incluso había sido publicado ‘Cerveza, chicas y... rockabilly!’, el primer trabajo discográfico en la historia de ‘Los Rebeldes’. Dos años después de la fundación del mítico grupo, fue destinado a Ceuta, concretamente a Regulares Nº 3; donde perteneció a la banda de cornetas, gaitas y tambores. El tema ‘Bajo la luz de la luna’, según reconocía el propio Carlos Segarra en una entrevista concedida a la Cadena SER, fue la primera canción que “compuse entera; letra y música”. Y la inspiración le llegó mientras hacía una guardia: “Aproveché un refuerzo para escribirla. Recuerdo que estaba en una garita, sin fusil, que sólo tenía un machete, y me puse a componer este tema”.
La letra está basada en una “recuerdo personal”. Y es que  mientras cumplía el servicio militar, Carlos Segarra vivió una experiencia que el propio cantante califica como algo “clásico” de la ‘mili’: “Durante un permiso me dejó mi primera novia, después de casi cuatro años de relación. Estuve bastante fastidiado”. Aquel tema, años después se convirtió en un éxito, pero curiosamente durante mucho tiempo permaneció guardado: “Después del servicio militar, grabamos el disco ‘Rebeldes con causa’, y no la incluimos”. Ni en este, ni en los dos siguientes, ya que Carlos Segarra pensó que “no le iba a gustar a nadie porque era un recuerdo mío personal”.
En el año 1989, ‘Bajo la luz de la luna’ formó parte de ‘Más allá del bien y del mal’, álbum que llegó a ser a ser disco de platino (100.000 copias vendidas). Sin saberlo, Carlos Segarra había compuesto una joya musical: “Fue el segundo single tras el éxito de ‘Mediterráneo’, la metimos como una canción de relleno, pero el público es el que decide y pasamos de disco de oro con ‘Más allá del bien y del mal’ a disco de platino, gracias a la canción ‘Bajo la luz de la luna’”. 

Mediterráneo

Pero, no fue el único tema que compuso durante su estancia en Ceuta: “Me dio tiempo a escribir otras canciones que fueron incluidas en dos o tres discos de ‘Los Rebeldes’. Y allí empecé a componer ‘Mediterráneo”, aunque no llegó a terminarla.

De Ceuta se llevó un importante repertorio y varios amigos, por lo que “con el tiempo, puedo decir que mereció la pena. Cuando fui a la caja de reclutas en Barcelona, y me dijeron que me tocó Ceuta, fue un palo, pero aprendí bastantes cosas que después apliqué en mi vida personal y profesional”. En 2011 regresó a Ceuta para presentar en ‘La Sala’ el disco ‘Noches de Luz, días de gas’, álbum conmemorativo de los treinta años de carrera de ‘Los Rebeldes’. Permaneció un par de días, recorriendo los lugares que solía visitar y el cuartel donde cumplió el servicio militar. 


lunes, 12 de marzo de 2018

PASTELERÍA 'LA AFRICANA': ESPECIALISTAS EN ENDULZAR LA VIDA Y LOS RECUERDOS DE LOS CEUTÍES


Diferentes generaciones han degustado sus pasteles, dulces o tartas. Pastelería ‘La Africana’ es una de esas empresas que resisten al paso del tiempo y cuya trayectoria está ligada a la memoria colectiva de los ceutíes. La pastelería se fundó en el año 1932 por Carlos Guillén, adquiriendo posteriormente el negocio Antonia Fernández. Pero la historia de ‘La Africana’ tiene un nombre propio: Pedro Piñero, quien, prácticamente desde su fundación, fue su maestro pastelero. Estuvo al frente del obrador, elaboró las fórmulas y fue el autor de los pasteles y dulces que han dado fama a la pastelería. Casi nueve décadas después, aún se siguen utilizando aquellas recetas originales.


Años después de la apertura del negocio, Francisco y Rafael Vinuesa (hijos de Antonia Fernández) heredaron la pastelería, haciéndose cargo de ella junto a Pedro Piñero, con quien crearon una sociedad. Después de un tiempo, los hermanos Vinuesa traspasaron su parte del negocio al propio Pedro Piñero, quien se asoció con José Fernández Martínez-Almeida, que ya poseía una panadería en Ceuta. Años después, la pastelería pasaba a manos de Manuela Fernández, esposa del actual propietario, Rafael Lima Mur. Fue precisamente su relación sentimental la que influyó para que se hiciera cargo de un negocio que nada tenía que ver con su profesión, ya que era maestro, aunque desde hacía tiempo era el encargado de la contabilidad de la pastelería; por lo que poco a poco fue conociendo en profundidad el negocio. Tras trece años ejerciendo la docencia decidió cambiar de profesión y hacerse cargo de ‘La Africana’. Rafael Lima lleva  algo más de cuarenta y cinco años al frente de la empresa.

Pese al paso del tiempo, el sabor de los pasteles de ‘La Africana’ apenas ha variado. Y tiene su explicación, ya que en el obrador siguen utilizando las fórmulas que en su día elaboró Pedro Piñero, el primer maestro pastelero.
Incluso, Rafael Lima aún conserva aquellas recetas originales: “Están muy mal escritas, con faltas de ortografía porque Pedro Piñero apenas sabía leer ni escribir. Interpretar las fórmulas fue un auténtico jeroglífico”.  Aquellas recetas suponen un gran tesoro. No sólo por el valor simbólico e histórico que tienen sino también por su contenido. Las fórmulas, en algunos casos, se han mantenido en secreto, lo que ha permitido que ciertas elaboraciones tengan un sabor único y exclusivo de ‘La Africana’. Rafael Lima, quien reconoce que en más de una ocasión le han solicitado que comparta o facilite las recetas, atribuye todo el mérito de esas elaboraciones a Pedro Piñero: “Él fue quien le dio fama a la pastelería. Durante su juventud se dedicó a viajar. Estuvo en varios países, obtuvo una gran experiencia y todos sus conocimientos los plasmó en las fórmulas que seguimos utilizando”.

Esas viejas recetas guardan el secreto de las fórmulas para elaborar los exclusivos bizcochos de ‘La Africana’ que se siguen “haciendo como siempre”, presume Rafael Lima, quien recuerda que cuando se hizo cargo del negocio todavía “se utilizaba un horno de leña que ocupaba casi todo el obrador”. Recientemente, toda la maquinaria ha sido renovada.
Tras la marcha de Pedro Piñero,  Juan Navarro tomó el testigo del que fue el  primer maestro pastelero de ‘La Africana’: “Llevaba bastante tiempo trabajando en la pastelería y aprendió directamente de él. Asumió la responsabilidad de estar al frente del obrador y siguió trabajando fielmente como lo había hecho anteriormente Pedro Piñero”.  Comenzó como aprendiz y años después se convirtió en el sucesor del que hasta entonces había sido el alma máter de la pastelería. Juan Navarro permaneció varios años como maestro pastelero, pero  por motivos de salud tuvo que dejarlo. Después vino una época en la que no se consolidó ningún maestro pastelero, pasando por el obrador de ‘La Africana’ varios trabajadores hasta que llegó Hamido Nuino, quien lleva más de veinte años.
Al margen de continuar basándose en las fórmulas originales, hay dos aspectos que para Rafael Lima siempre han sido fundamentales, y que podrían ser la clave del éxito: “Elaborar nuestros productos diariamente y utilizar las mejores materias primas, aunque sean más caras”. De hecho, la apuesta por la calidad es una de las principales preocupaciones del propietario de ‘La Africana’, que mantiene desde hace años (siempre y cuando le haya sido posible) a los mismos proveedores. Incluso, llega a reconocer que “soy muy estricto en la elección de las materias primas. No buscamos lo barato en el mercado sino la calidad”. Y pone como ejemplo el turrón: “Se puede encontrar a siete u ocho euros, pero nosotros compramos y utilizamos el de dieciséis”. 

Varias generaciones

Personas que en su día acompañaban a sus padres y abuelos a comprar pasteles en ‘La Africana’ y que ahora lo siguen haciendo, pero junto a sus hijos o nietos siguen siendo fieles clientes. Para Rafael Lima el motivo es que “se ha mantenido la esencia de la pastelería”. De ahí que “tenemos clientes de hace años. Gente que sigue viniendo frecuentemente o que se han ido a vivir fuera de Ceuta y que cuando vuelven de vacaciones van a la pastelería y me dicen que el sabor es el mismo y que no he cambiado los pasteles”. Comentarios generalizados, que reconoce con orgullo Rafael que “para mí es una gran satisfacción”.


Rafael Lima se emociona al recordar una anécdota que le ocurrió hace algún tiempo: “Llegó una mujer y preguntó quién era el dueño de la pastelería. Le atendí y me comentó que era hija de uno de los hermanos Vinuesa, dueños anteriores del negocio y que tenía muy buenos recuerdos de la pastelería porque su padrino fue Pedro Piñero, el primer maestro pastelero. Se fue y meses después recibí una carta desde Dinamarca en la que me daba las gracias por mantener el espíritu de La Africana”.


Aunque han sabido adaptarse a los tiempos con la incorporación de nuevos productos, los pasteles clásicos –explica el propietario de ‘La Africana’- siguen siendo los más demandados: “Las calatravas, los flanes, las mokas, las bizcotelas, las brevas o las milhojas son los pasteles que más vendemos”.  Esos dulces de siempre comparten vitrina con otras nuevas elaboraciones hasta completar (los fines de semana) los cinco metros lineales de exposición con los que cuenta ‘La Africana’.
También son clásicos los productos de temporada. Desde los hornazos o torrijas en Semana Santa hasta los pestiños o mazapanes en Navidad, sin olvidar los tradicionales roscones de Reyes elaborados con una fórmula (sigue siendo guardada en secreto) que no permite producir poca cantidad: “Tenemos una fórmula estandarizada a partir de 25 kilos y las cantidades son exactas en función a ella. Y se nota en el sabor”, afirma Rafael Lima  a quien le preocupa la sucesión familiar en el negocio: “Tengo tres hijos y ninguno me dice que me voy a hacer cargo de la empresa”.

A sus 76 años, Rafael Lima continúa a pie de mostrador y obrador. No pierde la ilusión. Todo lo contrario. Sigue pensando en nuevos objetivos y su intención es incorporar una panadería, pero la falta de espacio se lo impide.  Ya están elaborando (en pocas cantidades) pan integral y tortas. Rafael Lima mantiene intacta su ilusión por un negocio en el que lleva casi 50 años endulzando la vida y los recuerdos de los ceutíes.



sábado, 27 de enero de 2018

CALIPSO 'REGRESA' A CEUTA


Es uno de los ceutíes más universales. Ginés Serrán-Pagán, artista de reconocido prestigio internacional ha querido que Calipso ‘regrese’ a Ceuta. Y lo hace convertida en una bella escultura. Sus cuatro metros y medio de altura hacen que sea la obra mitológica femenina más grande del mundo. La estatua de Calipso luce su esplendor frente al edificio Trujillo, a escasos metros de uno de los dos ‘Hércules’ creados también por el escultor ceutí.

Ginés Serrán-Pagán es un enamorado de la  historia  y de la mitología. Pasión que ha quedado patente a lo largo de su trayectoria artística a través de diferentes obras que dan forma a personajes mitológicos, pero ¿por qué ha querido crear a Calipso?: “Porque los textos antiguos y los autores clásicos, los mitólogos o los historiadores atestiguan que la leyenda, el mito de Calipso tiene su nido en Ceuta. Ellos identifican lo que es la isla de Ogigia, que es la isla donde el poeta Homero en la Odisea habla del encuentro entre Calipso y de Ulises, y la atribuye a la península de Ceuta”.
La mitología –continúa explicando el artista ceutí- es un reflejo de acontecimientos históricos de la mitología, no es una invención ficticia; se crean los mitos y leyendas a partir de acontecimientos históricos. Lo que pasa es que, después de muchos siglos, se convierten en leyendas y mitos. En los textos antiguos, autores o historiadores como Apolodoro de Atenas atestiguan  que Calipso vivió aquí en Ceuta y que salvó la vida a Ulises, después de que una tempestad arrastrara su barco hasta Ceuta cuando regresaba de la Guerra de Troya. Calipso está ahí en la historia, en la mitología y es un símbolo universal del Mediterráneo. Es decir, yo no he inventado a Calipso, lo único que yo he hecho ha sido traerla de nuevo a Ceuta”.

Y todo ello, con el objetivo de “tratar que toda esa historia que no nos han enseñado en las escuelas la tengamos aquí con nosotros, que nos haga sentirnos más orgullosos, que reforcemos nuestra identidad y podamos transmitir a los turistas que tenemos una historia y un patrimonio histórico muy profundo”, asegura Ginés Serrán-Pagán, quien se muestra orgulloso porque “después de muchos miles de años, Calipso vuelve a estar con nosotros”. 


Hace unos doce años se planteó la creación de esta escultura, cuyo proceso de elaboración no ha sido sencillo: “Hice primero unos diseños,  después la hice en unos moldes en barro, después en fibra de vidrio y finalmente fue fundida en bronce”. Calipso pesa unos mil kilos y su composición no es sólo bronce, ya que Ginés Serrán-Pagán suele utilizar “una mezcla de metales muy parecida a la que se usaba en tiempo de los griegos y romanos con un 85% de cobre y un 15% de estaño, plomo y zinc. Se trata que de una combinación que sirve para prácticamente inmortalizar a Calipso, ya que si la tiráramos al fondo del mar duraría miles de años”. Los ‘Hércules’ o las diferentes estatuas de Ginés Serrán-Pagán que se encuentran repartidas por la ciudad también han sido creados con la misma composición.
Calipso cuenta con una altura de 4,5 metros, por lo que actualmente es la obra femenina relacionada con la mitología más grande del mundo, algo de lo que se muestra orgullo su autor: “La que le sigue es la ‘Victoria alada de Samotracia’ (también conocida como Victoria de Samotracia o Niké de Samotracia) en el Museo del Louvre de París y que tiene unos dos metros y medio, pero la nuestra es ahora mismo la escultura más grande de mitología del mundo”. Lo mismo ocurre con los dos Hércules. Tanto el ubicado en la Plaza de la Constitución como en el dique de Poniente de la Bocana son las obras mitológicas más grandes. Ambos miden ocho metros, mientras que la siguiente es –apunta Ginés Serrán-Pagán- el ‘Hércules Farnesio’ ubicado en el Museo Arqueológico de Nápoles.



Aunque inicialmente fue instalada en la bocana, la estatua de Hércules (‘La unión del mundo’) ubicada en la plaza de la Constitución se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Tanto para los ceutíes como para los visitantes. No cabe duda que su traslado a un lugar céntrico fue un acierto. Es uno de los atractivos turísticos y uno de los puntos más fotografiados. Esa interacción agrada al artista porque “cuando yo termino una escultura, tiene vida propia, ya no me pertenece a mí, ya pertenece al pueblo, pertenece a la gente. Está en un sitio público y  tiene una vida mucho más duradera que la nuestra, ya que nosotros somos un pequeño suspiro que vamos a durar muy poco, pero esas esculturas van a estar ahí durante años. Entonces lo que siento es que mi labor como artista no es solamente la de crear una obra de arte sino la de dejar un mensaje. Siempre he estado obsesionado con la paz y la justicia, con la unión, con la unidad de los pueblos y trato de transmitir ese mensaje. Si ese mensaje de unidad con las columnas y ese mensaje histórico llega a la gente que pasa por delante de la estatua o se hace fotos, me doy por recompensado”.
Ceuta cuenta con un importante conjunto escultórico en el que destacan diferentes obras de Ginés Serrán-Pagán como las estatuas de Hércules, Homero, Platón, Aristóteles, Estrabón, Pomponius Mela, Al-Idrissi, Enrique ‘El navegante’ o Gandhi. Ante esa riqueza artística que componen una especie de museo al aire libre, surge una pregunta: ¿Podría incorporarse a la oferta turística de Ceuta una ruta cultural?. Ginés Serrán-Pagán tiene clara la respuesta: “Esa es la idea. No solamente son estatuas para decorar la ciudad. Las esculturas que he ido creando a lo largo de los últimos años forman parte de nuestra historia, forman parte de nosotros y sería importante que se pudiese dar a conocer este punto del Mediterráneo que es antiquísimo. En el caso de Calipso he hecho un regalo a la ciudad. La cedo indefinidamente para que la disfruten y la use la ciudadanía como como le apetezca y para que también tenga una repercusión en los comercios desde el punto de vista de turismo cultural o de desarrollo”.
Pese a que lleva algo más de tres décadas viviendo fuera de Ceuta, Ginés Serrán-Pagán reconoce sentir cierta añoranza por España y por su tierra natal. Esos sentimientos –afirma- quedan plasmados en sus obras: “Las esculturas que están en Ceuta o las que hago para el resto del mundo son el resultado de una gran nostalgia que he sentido al vivir tantos años fuera de España. Y de esa ausencia, nace todo esto. En mis libros y mis pinturas hay una búsqueda de mis orígenes y en esa búsqueda de mis orígenes está la mitología, la historia profunda y no se puede ignorar que en Ceuta estamos rodeados de historia que nos define como pueblo. Yo aprendí con los indios americanos, con los que viví muchos años cuando residía en Estados Unidos, que tenemos dos madres: una biológica que es la que nos pare  y otra madre que es donde hemos nacido. Es la Madre Tierra y a esa la tenemos que cuidar, amar y respetar igual que a una madre biológica”. Por ello, tiene muy claro que  “tengo que cuidar esta ciudad porque soy hijo de Ceuta. He nacido aquí y para que mi árbol dé frutos y las ramas sean consistentes tengo que cuidar las raíces y fortalecerlas. Es por eso que hago todo lo que estoy haciendo por Ceuta”.


Con tan sólo veintiún años “con 25 Dólares en el bolsillo, sin conocer a nadie y sin hablar inglés” se fue a Nueva York, donde residió treinta años. Allí comenzó a gestarse la brillante trayectoria de un gran artista, cuyas obras (tanto esculturas como pinturas) forman parte de importantes colecciones públicas y privadas. Ha participado en 225 exposiciones individuales y colectivas en los cinco continentes. Estudió Antropología en la New York University. Entre sus muchas distinciones, figuran las Llaves de Oro de la Ciudad de Miami.
Considerado uno de los artistas contemporáneos más importantes del momento, sus obras enriquecen el patrimonio cultural e histórico de diferentes partes del mundo. También el de su tierra natal, a la que Ginés Serrán-Pagán ha querido donar la  escultura de Calipso. Esa misma que hace ya más de una década se convirtió en un reto y un deseo para el artista, y que ahora luce en la Plaza de la Constitución para orgullo de todos los ceutíes. La bella Calipso ‘regresa’ a Ceuta miles años después.