sábado, 12 de mayo de 2018

sábado, 14 de abril de 2018

BAJO LA LUZ DE LA LUNA... EN CEUTA


“[…] Bajo la luz de la luna / me dijiste adiós / con lágrimas en la cara / me rompiste el corazón / Y yo sé que nunca olvidaré / que bajo la luz de la luna yo te amé […]”

Seguro que le es familiar la letra e incluso haya comenzado, casi sin darse cuenta, a tararearla. ‘Bajo la luz de la luna’ junto a ‘Mediterráneo’ son dos de los grandes éxitos del mítico grupo ‘Los Rebeldes’. Ambas canciones forman parte de la historia, no sólo de la banda liderada por Carlos Segarra, sino de la música española. Dos grandes clásicos que fueron escritos y compuestos en Ceuta.
Carlos Segarra realizó el servicio Militar en Ceuta. Y su paso por la ciudad, al menos musicalmente hablando, fue bastante prolífico. Carlos Segarra (Barcelona, 1961) compuso durante el servicio militar algunas de las canciones más exitosas del grupo ‘Los Rebeldes’. Cuando hizo la ‘mili’, ya tenía muy clara su vocación por la música. De hecho, por aquel entonces ya había formado parte de varias bandas e incluso había sido publicado ‘Cerveza, chicas y... rockabilly!’, el primer trabajo discográfico en la historia de ‘Los Rebeldes’. Dos años después de la fundación del mítico grupo, fue destinado a Ceuta, concretamente a Regulares Nº 3; donde perteneció a la banda de cornetas, gaitas y tambores. El tema ‘Bajo la luz de la luna’, según reconocía el propio Carlos Segarra en una entrevista concedida a la Cadena SER, fue la primera canción que “compuse entera; letra y música”. Y la inspiración le llegó mientras hacía una guardia: “Aproveché un refuerzo para escribirla. Recuerdo que estaba en una garita, sin fusil, que sólo tenía un machete, y me puse a componer este tema”.
La letra está basada en una “recuerdo personal”. Y es que  mientras cumplía el servicio militar, Carlos Segarra vivió una experiencia que el propio cantante califica como algo “clásico” de la ‘mili’: “Durante un permiso me dejó mi primera novia, después de casi cuatro años de relación. Estuve bastante fastidiado”. Aquel tema, años después se convirtió en un éxito, pero curiosamente durante mucho tiempo permaneció guardado: “Después del servicio militar, grabamos el disco ‘Rebeldes con causa’, y no la incluimos”. Ni en este, ni en los dos siguientes, ya que Carlos Segarra pensó que “no le iba a gustar a nadie porque era un recuerdo mío personal”.
En el año 1989, ‘Bajo la luz de la luna’ formó parte de ‘Más allá del bien y del mal’, álbum que llegó a ser a ser disco de platino (100.000 copias vendidas). Sin saberlo, Carlos Segarra había compuesto una joya musical: “Fue el segundo single tras el éxito de ‘Mediterráneo’, la metimos como una canción de relleno, pero el público es el que decide y pasamos de disco de oro con ‘Más allá del bien y del mal’ a disco de platino, gracias a la canción ‘Bajo la luz de la luna’”. 

Mediterráneo

Pero, no fue el único tema que compuso durante su estancia en Ceuta: “Me dio tiempo a escribir otras canciones que fueron incluidas en dos o tres discos de ‘Los Rebeldes’. Y allí empecé a componer ‘Mediterráneo”, aunque no llegó a terminarla.

De Ceuta se llevó un importante repertorio y varios amigos, por lo que “con el tiempo, puedo decir que mereció la pena. Cuando fui a la caja de reclutas en Barcelona, y me dijeron que me tocó Ceuta, fue un palo, pero aprendí bastantes cosas que después apliqué en mi vida personal y profesional”. En 2011 regresó a Ceuta para presentar en ‘La Sala’ el disco ‘Noches de Luz, días de gas’, álbum conmemorativo de los treinta años de carrera de ‘Los Rebeldes’. Permaneció un par de días, recorriendo los lugares que solía visitar y el cuartel donde cumplió el servicio militar. 


lunes, 12 de marzo de 2018

PASTELERÍA 'LA AFRICANA': ESPECIALISTAS EN ENDULZAR LA VIDA Y LOS RECUERDOS DE LOS CEUTÍES


Diferentes generaciones han degustado sus pasteles, dulces o tartas. Pastelería ‘La Africana’ es una de esas empresas que resisten al paso del tiempo y cuya trayectoria está ligada a la memoria colectiva de los ceutíes. La pastelería se fundó en el año 1932 por Carlos Guillén, adquiriendo posteriormente el negocio Antonia Fernández. Pero la historia de ‘La Africana’ tiene un nombre propio: Pedro Piñero, quien, prácticamente desde su fundación, fue su maestro pastelero. Estuvo al frente del obrador, elaboró las fórmulas y fue el autor de los pasteles y dulces que han dado fama a la pastelería. Casi nueve décadas después, aún se siguen utilizando aquellas recetas originales.


Años después de la apertura del negocio, Francisco y Rafael Vinuesa (hijos de Antonia Fernández) heredaron la pastelería, haciéndose cargo de ella junto a Pedro Piñero, con quien crearon una sociedad. Después de un tiempo, los hermanos Vinuesa traspasaron su parte del negocio al propio Pedro Piñero, quien se asoció con José Fernández Martínez-Almeida, que ya poseía una panadería en Ceuta. Años después, la pastelería pasaba a manos de Manuela Fernández, esposa del actual propietario, Rafael Lima Mur. Fue precisamente su relación sentimental la que influyó para que se hiciera cargo de un negocio que nada tenía que ver con su profesión, ya que era maestro, aunque desde hacía tiempo era el encargado de la contabilidad de la pastelería; por lo que poco a poco fue conociendo en profundidad el negocio. Tras trece años ejerciendo la docencia decidió cambiar de profesión y hacerse cargo de ‘La Africana’. Rafael Lima lleva  algo más de cuarenta y cinco años al frente de la empresa.

Pese al paso del tiempo, el sabor de los pasteles de ‘La Africana’ apenas ha variado. Y tiene su explicación, ya que en el obrador siguen utilizando las fórmulas que en su día elaboró Pedro Piñero, el primer maestro pastelero.
Incluso, Rafael Lima aún conserva aquellas recetas originales: “Están muy mal escritas, con faltas de ortografía porque Pedro Piñero apenas sabía leer ni escribir. Interpretar las fórmulas fue un auténtico jeroglífico”.  Aquellas recetas suponen un gran tesoro. No sólo por el valor simbólico e histórico que tienen sino también por su contenido. Las fórmulas, en algunos casos, se han mantenido en secreto, lo que ha permitido que ciertas elaboraciones tengan un sabor único y exclusivo de ‘La Africana’. Rafael Lima, quien reconoce que en más de una ocasión le han solicitado que comparta o facilite las recetas, atribuye todo el mérito de esas elaboraciones a Pedro Piñero: “Él fue quien le dio fama a la pastelería. Durante su juventud se dedicó a viajar. Estuvo en varios países, obtuvo una gran experiencia y todos sus conocimientos los plasmó en las fórmulas que seguimos utilizando”.

Esas viejas recetas guardan el secreto de las fórmulas para elaborar los exclusivos bizcochos de ‘La Africana’ que se siguen “haciendo como siempre”, presume Rafael Lima, quien recuerda que cuando se hizo cargo del negocio todavía “se utilizaba un horno de leña que ocupaba casi todo el obrador”. Recientemente, toda la maquinaria ha sido renovada.
Tras la marcha de Pedro Piñero,  Juan Navarro tomó el testigo del que fue el  primer maestro pastelero de ‘La Africana’: “Llevaba bastante tiempo trabajando en la pastelería y aprendió directamente de él. Asumió la responsabilidad de estar al frente del obrador y siguió trabajando fielmente como lo había hecho anteriormente Pedro Piñero”.  Comenzó como aprendiz y años después se convirtió en el sucesor del que hasta entonces había sido el alma máter de la pastelería. Juan Navarro permaneció varios años como maestro pastelero, pero  por motivos de salud tuvo que dejarlo. Después vino una época en la que no se consolidó ningún maestro pastelero, pasando por el obrador de ‘La Africana’ varios trabajadores hasta que llegó Hamido Nuino, quien lleva más de veinte años.
Al margen de continuar basándose en las fórmulas originales, hay dos aspectos que para Rafael Lima siempre han sido fundamentales, y que podrían ser la clave del éxito: “Elaborar nuestros productos diariamente y utilizar las mejores materias primas, aunque sean más caras”. De hecho, la apuesta por la calidad es una de las principales preocupaciones del propietario de ‘La Africana’, que mantiene desde hace años (siempre y cuando le haya sido posible) a los mismos proveedores. Incluso, llega a reconocer que “soy muy estricto en la elección de las materias primas. No buscamos lo barato en el mercado sino la calidad”. Y pone como ejemplo el turrón: “Se puede encontrar a siete u ocho euros, pero nosotros compramos y utilizamos el de dieciséis”. 

Varias generaciones

Personas que en su día acompañaban a sus padres y abuelos a comprar pasteles en ‘La Africana’ y que ahora lo siguen haciendo, pero junto a sus hijos o nietos siguen siendo fieles clientes. Para Rafael Lima el motivo es que “se ha mantenido la esencia de la pastelería”. De ahí que “tenemos clientes de hace años. Gente que sigue viniendo frecuentemente o que se han ido a vivir fuera de Ceuta y que cuando vuelven de vacaciones van a la pastelería y me dicen que el sabor es el mismo y que no he cambiado los pasteles”. Comentarios generalizados, que reconoce con orgullo Rafael que “para mí es una gran satisfacción”.


Rafael Lima se emociona al recordar una anécdota que le ocurrió hace algún tiempo: “Llegó una mujer y preguntó quién era el dueño de la pastelería. Le atendí y me comentó que era hija de uno de los hermanos Vinuesa, dueños anteriores del negocio y que tenía muy buenos recuerdos de la pastelería porque su padrino fue Pedro Piñero, el primer maestro pastelero. Se fue y meses después recibí una carta desde Dinamarca en la que me daba las gracias por mantener el espíritu de La Africana”.


Aunque han sabido adaptarse a los tiempos con la incorporación de nuevos productos, los pasteles clásicos –explica el propietario de ‘La Africana’- siguen siendo los más demandados: “Las calatravas, los flanes, las mokas, las bizcotelas, las brevas o las milhojas son los pasteles que más vendemos”.  Esos dulces de siempre comparten vitrina con otras nuevas elaboraciones hasta completar (los fines de semana) los cinco metros lineales de exposición con los que cuenta ‘La Africana’.
También son clásicos los productos de temporada. Desde los hornazos o torrijas en Semana Santa hasta los pestiños o mazapanes en Navidad, sin olvidar los tradicionales roscones de Reyes elaborados con una fórmula (sigue siendo guardada en secreto) que no permite producir poca cantidad: “Tenemos una fórmula estandarizada a partir de 25 kilos y las cantidades son exactas en función a ella. Y se nota en el sabor”, afirma Rafael Lima  a quien le preocupa la sucesión familiar en el negocio: “Tengo tres hijos y ninguno me dice que me voy a hacer cargo de la empresa”.

A sus 76 años, Rafael Lima continúa a pie de mostrador y obrador. No pierde la ilusión. Todo lo contrario. Sigue pensando en nuevos objetivos y su intención es incorporar una panadería, pero la falta de espacio se lo impide.  Ya están elaborando (en pocas cantidades) pan integral y tortas. Rafael Lima mantiene intacta su ilusión por un negocio en el que lleva casi 50 años endulzando la vida y los recuerdos de los ceutíes.



sábado, 27 de enero de 2018

CALIPSO 'REGRESA' A CEUTA


Es uno de los ceutíes más universales. Ginés Serrán-Pagán, artista de reconocido prestigio internacional ha querido que Calipso ‘regrese’ a Ceuta. Y lo hace convertida en una bella escultura. Sus cuatro metros y medio de altura hacen que sea la obra mitológica femenina más grande del mundo. La estatua de Calipso luce su esplendor frente al edificio Trujillo, a escasos metros de uno de los dos ‘Hércules’ creados también por el escultor ceutí.

Ginés Serrán-Pagán es un enamorado de la  historia  y de la mitología. Pasión que ha quedado patente a lo largo de su trayectoria artística a través de diferentes obras que dan forma a personajes mitológicos, pero ¿por qué ha querido crear a Calipso?: “Porque los textos antiguos y los autores clásicos, los mitólogos o los historiadores atestiguan que la leyenda, el mito de Calipso tiene su nido en Ceuta. Ellos identifican lo que es la isla de Ogigia, que es la isla donde el poeta Homero en la Odisea habla del encuentro entre Calipso y de Ulises, y la atribuye a la península de Ceuta”.
La mitología –continúa explicando el artista ceutí- es un reflejo de acontecimientos históricos de la mitología, no es una invención ficticia; se crean los mitos y leyendas a partir de acontecimientos históricos. Lo que pasa es que, después de muchos siglos, se convierten en leyendas y mitos. En los textos antiguos, autores o historiadores como Apolodoro de Atenas atestiguan  que Calipso vivió aquí en Ceuta y que salvó la vida a Ulises, después de que una tempestad arrastrara su barco hasta Ceuta cuando regresaba de la Guerra de Troya. Calipso está ahí en la historia, en la mitología y es un símbolo universal del Mediterráneo. Es decir, yo no he inventado a Calipso, lo único que yo he hecho ha sido traerla de nuevo a Ceuta”.

Y todo ello, con el objetivo de “tratar que toda esa historia que no nos han enseñado en las escuelas la tengamos aquí con nosotros, que nos haga sentirnos más orgullosos, que reforcemos nuestra identidad y podamos transmitir a los turistas que tenemos una historia y un patrimonio histórico muy profundo”, asegura Ginés Serrán-Pagán, quien se muestra orgulloso porque “después de muchos miles de años, Calipso vuelve a estar con nosotros”. 


Hace unos doce años se planteó la creación de esta escultura, cuyo proceso de elaboración no ha sido sencillo: “Hice primero unos diseños,  después la hice en unos moldes en barro, después en fibra de vidrio y finalmente fue fundida en bronce”. Calipso pesa unos mil kilos y su composición no es sólo bronce, ya que Ginés Serrán-Pagán suele utilizar “una mezcla de metales muy parecida a la que se usaba en tiempo de los griegos y romanos con un 85% de cobre y un 15% de estaño, plomo y zinc. Se trata que de una combinación que sirve para prácticamente inmortalizar a Calipso, ya que si la tiráramos al fondo del mar duraría miles de años”. Los ‘Hércules’ o las diferentes estatuas de Ginés Serrán-Pagán que se encuentran repartidas por la ciudad también han sido creados con la misma composición.
Calipso cuenta con una altura de 4,5 metros, por lo que actualmente es la obra femenina relacionada con la mitología más grande del mundo, algo de lo que se muestra orgullo su autor: “La que le sigue es la ‘Victoria alada de Samotracia’ (también conocida como Victoria de Samotracia o Niké de Samotracia) en el Museo del Louvre de París y que tiene unos dos metros y medio, pero la nuestra es ahora mismo la escultura más grande de mitología del mundo”. Lo mismo ocurre con los dos Hércules. Tanto el ubicado en la Plaza de la Constitución como en el dique de Poniente de la Bocana son las obras mitológicas más grandes. Ambos miden ocho metros, mientras que la siguiente es –apunta Ginés Serrán-Pagán- el ‘Hércules Farnesio’ ubicado en el Museo Arqueológico de Nápoles.



Aunque inicialmente fue instalada en la bocana, la estatua de Hércules (‘La unión del mundo’) ubicada en la plaza de la Constitución se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Tanto para los ceutíes como para los visitantes. No cabe duda que su traslado a un lugar céntrico fue un acierto. Es uno de los atractivos turísticos y uno de los puntos más fotografiados. Esa interacción agrada al artista porque “cuando yo termino una escultura, tiene vida propia, ya no me pertenece a mí, ya pertenece al pueblo, pertenece a la gente. Está en un sitio público y  tiene una vida mucho más duradera que la nuestra, ya que nosotros somos un pequeño suspiro que vamos a durar muy poco, pero esas esculturas van a estar ahí durante años. Entonces lo que siento es que mi labor como artista no es solamente la de crear una obra de arte sino la de dejar un mensaje. Siempre he estado obsesionado con la paz y la justicia, con la unión, con la unidad de los pueblos y trato de transmitir ese mensaje. Si ese mensaje de unidad con las columnas y ese mensaje histórico llega a la gente que pasa por delante de la estatua o se hace fotos, me doy por recompensado”.
Ceuta cuenta con un importante conjunto escultórico en el que destacan diferentes obras de Ginés Serrán-Pagán como las estatuas de Hércules, Homero, Platón, Aristóteles, Estrabón, Pomponius Mela, Al-Idrissi, Enrique ‘El navegante’ o Gandhi. Ante esa riqueza artística que componen una especie de museo al aire libre, surge una pregunta: ¿Podría incorporarse a la oferta turística de Ceuta una ruta cultural?. Ginés Serrán-Pagán tiene clara la respuesta: “Esa es la idea. No solamente son estatuas para decorar la ciudad. Las esculturas que he ido creando a lo largo de los últimos años forman parte de nuestra historia, forman parte de nosotros y sería importante que se pudiese dar a conocer este punto del Mediterráneo que es antiquísimo. En el caso de Calipso he hecho un regalo a la ciudad. La cedo indefinidamente para que la disfruten y la use la ciudadanía como como le apetezca y para que también tenga una repercusión en los comercios desde el punto de vista de turismo cultural o de desarrollo”.
Pese a que lleva algo más de tres décadas viviendo fuera de Ceuta, Ginés Serrán-Pagán reconoce sentir cierta añoranza por España y por su tierra natal. Esos sentimientos –afirma- quedan plasmados en sus obras: “Las esculturas que están en Ceuta o las que hago para el resto del mundo son el resultado de una gran nostalgia que he sentido al vivir tantos años fuera de España. Y de esa ausencia, nace todo esto. En mis libros y mis pinturas hay una búsqueda de mis orígenes y en esa búsqueda de mis orígenes está la mitología, la historia profunda y no se puede ignorar que en Ceuta estamos rodeados de historia que nos define como pueblo. Yo aprendí con los indios americanos, con los que viví muchos años cuando residía en Estados Unidos, que tenemos dos madres: una biológica que es la que nos pare  y otra madre que es donde hemos nacido. Es la Madre Tierra y a esa la tenemos que cuidar, amar y respetar igual que a una madre biológica”. Por ello, tiene muy claro que  “tengo que cuidar esta ciudad porque soy hijo de Ceuta. He nacido aquí y para que mi árbol dé frutos y las ramas sean consistentes tengo que cuidar las raíces y fortalecerlas. Es por eso que hago todo lo que estoy haciendo por Ceuta”.


Con tan sólo veintiún años “con 25 Dólares en el bolsillo, sin conocer a nadie y sin hablar inglés” se fue a Nueva York, donde residió treinta años. Allí comenzó a gestarse la brillante trayectoria de un gran artista, cuyas obras (tanto esculturas como pinturas) forman parte de importantes colecciones públicas y privadas. Ha participado en 225 exposiciones individuales y colectivas en los cinco continentes. Estudió Antropología en la New York University. Entre sus muchas distinciones, figuran las Llaves de Oro de la Ciudad de Miami.
Considerado uno de los artistas contemporáneos más importantes del momento, sus obras enriquecen el patrimonio cultural e histórico de diferentes partes del mundo. También el de su tierra natal, a la que Ginés Serrán-Pagán ha querido donar la  escultura de Calipso. Esa misma que hace ya más de una década se convirtió en un reto y un deseo para el artista, y que ahora luce en la Plaza de la Constitución para orgullo de todos los ceutíes. La bella Calipso ‘regresa’ a Ceuta miles años después.

martes, 12 de diciembre de 2017

12 DE DICIEMBRE DE 1949: UNA FECHA TRÁGICA EN CEUTA


La calma del mar con la que amanecía el 12 de diciembre de 1949 no hacía presagiar la tragedia que aquel día, tiñó de luto a Ceuta. Un inesperado y duro temporal de Levante provocó que las embarcaciones que faenaban en la zona del Estrecho o en aguas marroquíes se vieran obligadas a arribar a puerto ceutí. El camino de regreso no fue fácil. Durante horas los pescadores tuvieron que hacer frente al temporal. Pese a las condiciones adversas, los barcos pesqueros lograron su objetivo. Todos, menos tres, que se quedaron en el camino: ‘Lobo Grande’, de Ceuta; ‘Los Mellizos’, de Tarifa y ‘San Carlos’ de Algeciras. A su paso por Punta Almina, lugar donde confluyen el Atlántico y el Mediterráneo, la bravura del mar les arrastró hasta los isleos de Santa Catalina. El resultado, 64 víctimas mortales.
Del ‘Lobo Grande’ fallecían 15 tripulantes… El patrón, Miguel Rodríguez…
El motorista Diego Gómez, el lucero José Carmona y los marineros Antonio Fortes, Francisco Ortiz, Manuel Ortiz, Isidro Bazán, José Martín, Joaquín Ramos de Brito, José Sánchez, Pedro Núñez, Luis Santiago y Manuel del Toro. Posteriormente, los restos del ‘Lobo Grande’ fueron remolcados por un vapor de la industria ballenera al muelle Alfau. En su interior, antes de hundirse, fue encontrado el cuerpo de José Sánchez Sellés.

Sufrimiento

Numerosos familiares de pescadores que aún no habían regresado esperaban noticias ante las puertas del hospital de la Cruz Roja, viviéndose momentos de incertidumbre. La confirmación del hundimiento de las tres embarcaciones provocó el llanto y dolor de muchas personas, que esperaban ansiosos la posible salvación de sus familiares. La llegada de marineros al centro hospitalario era constante. Muchos salvaron sus vidas gracias a que fueron auxiliados por otros pesqueros. Otros alcanzaron la costa a nado, aunque no todos consiguieron su objetivo, pereciendo en el intento.

Daños materiales

El temporal también provocó importantes daños materiales en los pesqueros que se encontraban atracados en el muelle. En las horas previas, los pescadores se disponían a faenar una noche más, pero ante los primeros avisos que auguraban la llegada de oleaje y fuerte viento, optaron por permanecer amarrados a puerto. La gran mayoría reforzaron sus amarras, pero fue insuficiente. La virulencia con la que actuó el temporal provocó que muchas embarcaciones se soltaran. Los propios marineros, arriesgando sus vidas, volvieron a reforzar las amarras utilizando en algunos casos cables de acero. La fuerza del viento y el estado del mar hacían inútiles todas las medidas, ya que en el interior del puerto los barcos chocaban unos contra otros, y otras embarcaciones fueron arrastradas por el oleaje hasta el foso, hundiéndose muchas de ellas.

Día de luto

El Gobierno General de las Plazas de Soberanía, a través de la Delegación Gubernativa en Ceuta, declaraba el 14 de diciembre de 1949 día de luto en la ciudad: “Día de dolor es para Ceuta el de hoy al conocerse la magnitud de la catástrofe producida por el temporal, hogares han quedado desamparados por la desaparición del cabeza de familia; madres, esposas, hijos, hermanos, han perdido sus más queridos familiares; hogares que han quedado deshechos por el derrumbamiento de viviendas modestas. […]Es hoy, pues, día de luto para Ceuta y nada mejor que exteriorizar estos sentimientos de solidaridad hacia los que son como cosa nuestra y con los que sentimos el profundo dolor porque pasan. En su virtud, e interpretando el deseo unánime de la población, declaro el día de hoy como día de luto, debiendo permanecer cerrados todo el día los espectáculos públicos, cafés, bares y establecimientos similares, cerrando medio día, por la tarde, los demás establecimientos”. El comunicado era firmado por Francisco del Valle, delegado gubernativo de Ceuta.
El apoyo  y solidaridad por parte de las instituciones y la ciudadanía no se hizo esperar. Se abrió una suscripción pública en todas las entidades bancarias de la ciudad y localidades del Protectorado Español en Marruecos.  En apenas tres días la recaudación superaba las 220.000 de las antiguas pesetas.
Los tripulantes de las traíñas ‘Trinidad Piñero’ y ‘Juan Piñero’ protagonizaron uno de los capítulos más llamativos, y a la vez valientes de la jornada.  Junto a otros pesqueros combatieron durante horas el fuerte temporal con la intención de alcanzar el puerto ceutí. Ambas embarcaciones navegaban por delante de las tres traíñas que zozobraron frente a los isleos de Santa Catalina. Fueron testigos directos de la catástrofe. A pesar de haber superado ya Punta Almina, zona considerada de alto riesgo por las fuertes  corrientes, al aproximarse a San Amaro decidieron regresar para intentar salvar a los marineros del ‘Lobo Grande’, ‘Los Mellizos’  y del ‘San Carlos’. No les importó ni el cansancio acumulado tras doce horas luchando contra  el intenso oleaje, ni siquiera el riesgo que suponía acercarse a Santa Catalina. La tripulación de ambos pesqueros logró salvar a un total de siete marineros que se encontraban en el mar intentando salvar sus vidas.


 Condolencias

El Ayuntamiento de Ceuta recibió numerosas muestras de apoyo y condolencias por parte de las primeras autoridades gubernamentales y militares de la época. Entre los telegramas remitidos al Consistorio destacaba el enviado por el Alto Comisario de España en Marruecos y gobernador general de las Plazas de Soberanía, el general Varela, quien expresaba del siguiente modo sus condolencias: “Acabo conocer noticia naufragio pesqueros Ceuta y singularmente pérdida vidas sufridas hombres del mar. Envío familias mi más sentida condolencia encargándole auxilios mediante socorros a familias afectadas”.
Por su parte, el general Millán Astray enviaba el siguiente texto: “Como hijo de Ceuta que soy y con la gratitud de haber recibido de Ceuta, tierra para la cuna de La Legión, os expreso mi enorme dolor ante la tragedia de esos pescadores que han perecido cuando llegaban al puerto. Hacerles presente a las familias y que lo sepas tú también, alcalde, que estoy a vuestro lado para lo que me necesitéis”.

Cofradía de pescadores

El 17 de diciembre de 1949 la Cofradía de Pescadores de Ceuta celebraba una junta general extraordinaria que estuvo presidida por el comandante de Marina, Vela Hidalgo. A la misma asistieron también, entre otros,  el presidente y secretario nacional de la Mutualidad de Accidentes del Mar; el delegado provincial de Trabajo; un representante de la delegación del  Instituto Social de la Marina; y el presidente y secretario de la Mutualidad en Ceuta.  Después de rezar un Padre Nuestro por los marineros fallecidos en el hundimiento de los tres pesqueros, se acordaba remitir a la Superioridad la propuesta de construcción de un puerto pesquero en la Bahía Sur. También fue aprobada una moción por la cual se planteaba la construcción de un barrio destinado a los pescadores, y se determinaba solicitar al Instituto Social de la Marina, la ayuda necesaria para la reconstrucción de la flota pesquera. Una vez finalizada la convocatoria extraordinaria, la Cofradía de Pescadores de Ceuta entregaba quinientas pesetas a cada uno de los supervivientes de la traíña ‘Lobo Grande’.


Funerales

El 22 de diciembre de 1949, Ceuta rendía homenaje a los pescadores fallecidos en el hundimiento de los tres pesqueros. El templo de Nuestra Señora de África acogía los funerales. A las once de la mañana los comercios de la ciudad cerraron sus puertas. El acto estuvo presidido por el silencio. En el interior del templo, junto a las principales autoridades civiles y militares, se encontraban los familiares de las víctimas y los supervivientes de la tragedia ocupando los primeros asientos. Se instalaron varias coronas de flores, y los laterales del altar fueron cubiertos por dos paños negros. Ofició la misa el sacerdote Pedro Armendáriz, asesor religioso de los sindicatos. Una vez finalizado el acto religioso, se organizó una marcha fúnebre encabezada por marineros y funcionarios sindicales, quienes portaban las coronas de flores. A su llegada al Muelle de España, las autoridades civiles, militares y eclesiástica embarcaron el patrullero ‘R.R. 28’ que ponía rumbo hacia los isleos de Santa Catalina. Cientos de personas seguían desde tierra el acto. En Punta Almina, el patrullero y las embarcaciones pesqueras que le acompañaban comenzaron a hacer sonar sus sirenas. Desde el ‘R.R. 28’ se lanzaron las coronas de flores al mar. El vicario general de la Diócesis, Gregorio Landaluce y Rivacoba  pronunciaba un responso.

Testimonios

Son muchas las personas que aún recuerdan aquella trágica fecha. Andrés Cantón en declaraciones a Radio Ceuta (Cadena SER) hace algunos años, narraba que aquel fatídico día faenaba a bordo del pesquero ‘Cantón Grande’, uno de los pesqueros que lograron superar el temporal y arribar a puerto ceutí.
“Fue un milagro”, recuerda Andrés Cantón, quien destaca la pericia del patrón: “Nos salvamos gracias a que el patrón en vez de navegar bordeando la costa puso la proa hacia Gibraltar, alejándonos de los isleos de Santa Catalina”.  No oculta el miedo sufrido en aquella travesía, recordando que “lo pasamos muy mal, pero gracias a Dios llegamos a puerto”. Allí esperaban los familiares de los pescadores, que “nos abrazaban llorando de la alegría”.

José Hernández también reconocía ante los micrófonos de Radio Ceuta que tampoco había podido olvidar lo ocurrido. Tenía apenas 15 años, y cuando se originó el fuerte temporal estaba a bordo del pesquero ‘Juan Cayetano’: “Estábamos en la costa de Marruecos. Por la mañana después de haber estado toda la noche faenando la mar estaba totalmente en calma, pero una hora después comenzó a empeorar el estado del mar, por lo que decidimos regresar a puerto. Cuando llegamos a la costa de Rincón el mar nos comía”.
Después de varias horas de navegación luchando contra viento y marea, el ‘Juan Cayetano’ superó la zona de Santa Catalina. A escasa distancia, las traíñas ‘Lobo Grande’, ‘Los Mellizos’  y ‘San Carlos’ se disponían a atravesar los isleos. “Iban detrás nuestra –prosigue Hernández- y vimos, alrededor de las diez de la noche como se adentraban en una zona que rajaba las olas. Fue terrible pasar por aquel lugar. Nosotros llegamos al antiguo puerto pesquero, y fue a la mañana siguiente cuando nos enteramos que se habían hundido”.
José Hernández recuerda el augurio de su padre cuando arribaban al puerto ceutí. “Nos hemos salvado, pero veremos si los barcos que vienen detrás se salvan”.
Los días posteriores al temporal fueron también jornadas muy tristes en la ciudad, puesto que los familiares esperaban la localización de los pescadores desaparecidos, y el mar devolvía a las playas numerosos cadáveres y restos de las embarcaciones: “Días después –recuerda Andrés Cantón- todavía seguían apareciendo cadáveres, y entre nosotros íbamos comentando el nombre de los que iban llegando a tierra”.
José Hernández y Andrés Cantón han vivido muchos temporales, pero pese a que sus vidas siempre han estado ligadas al mar, ambos coinciden que nunca que han un temporal con las características del registrado en 1949. “Tengo setenta y cinco años y en la vida he visto un temporal como el de entonces”, afirma José Hernández.
Años después, Miguel Díaz junto al Rafael ‘El cante escuchao’ le escribía una canción con la que se rendía homenaje a los fallecidos en el hundimiento. La letra de aquella alegría que se popularizó en la ciudad era la siguiente:

“Día 12 de diciembre
que día más ‘señalao’
día 12 de diciembre
enfrente de los isleos
eres barquitos naufragaron
enfrente de los isleos
tres barquitos naufragaron
Qué pena de marineros
cuando llegó noticia
que el ‘Lobo’ se estaba hundiendo.
‘San Carlos’ y ‘Los Mellizos’ iban con él
una ola gigantesca hundió a los tres
Hundió a los tres, ¡Madre mía!
Hundió a los tres
Los buscan los familiares por el sur y por Benítez
Y los chiquillos lloraban que donde estaban sus padres
suenan campanas muy doloridas
al ver la pena que en Ceuta había”

Un duro temporal de Levante acabó con la vida de 64 pescadores. ‘Los Mellizos’, ‘Lobo Grande’ y ‘San Carlos’ protagonizaron una historia, que nadie jamás hubiera querido contar. Casi sesenta y un años después muchos, aún recuerdan con emoción, aquel 12 de diciembre de 1949, día que pasó a la historia, como una de las fechas más trágicas de Ceuta…

jueves, 30 de noviembre de 2017

¿CUÁNDO SE PLANTARON LAS PALMERAS?



Durante décadas han sido testigos de la evolución que ha experimentado la ciudad con el paso del tiempo. LLevan años soportando los vientos de levante y poniente que reinan en la zona. Pero sobre todo, forman parte de la fisionomía de una de las principales vías de Ceuta. Sería difícil imaginarse el Paseo de las palmeras sin sus características palmeras. Pero, ¿se ha preguntado alguna vez cuándo se plantaron o desde cuando se le conoce con esta denominación? Si es así, o siente curiosidad, lo descubrirá en este reportaje.

Diferentes nombres

La denominación de 'Paseo de las Palmeras' no es relativamente antigua, puesto que hace poco más de treinta años que, oficialmente, se le otorgó este nombre por parte del Ayuntamiento de Ceuta. Anteriormente, esta vía ha contado con varias denominaciones. Según datos aportados por el cronista Oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló lo que actualmente es el 'Paseo de las Palmeras' es, en origen, el camino de ronda de la ciudad vieja, que estaba protegido por la Muralla Norte. Por ello -explica José Luis Gómez Barceló- recibía el nombre de Ría de la banda de España y Calle de la Muralla. En 1868 pasó a llamarse 'Alcolea' (por la batalla de ese mismo año que supuso el destronamiento de Isabel II). Tras la restauración de la monarquía de Alfonso XII se le denominó 'Martínez Campos' en referencia a Arsenio Martínez Campos, defensor del rey.
Con la implantación de la II República Española, el actual 'Paseo de las Palmeras' volvía a registrar un nuevo nombre: Fermín Galán, uno de los denominados mártires de la Revolución de Jaca; y tras el golpe militar de 1936 pasó a denominarse General Franco. Así se mantuvo durante varias décadas, hasta que en el año 1984 el Ayuntamiento comenzó a retirar nombres de calles que rendían homenaje a personas relacionadas con la época franquista. Fue entonces, cuando se decidía otorgarle el nombre de 'Paseo de las Palmeras' que era como popularmente se conocía esta zona de la ciudad.


¿Desde cuándo hay palmeras?

En el Archivo General de Ceuta no existe ningún documento que acredite cuando realmente se plantaron las palmeras, por lo que no podemos aportar una fecha concreta, aunque sí aproximada. Todo hace indicar, basándonos en diferentes documentos y fotografías recopilados para la elaboración de este reportaje, que las palmeras fueron instaladas en el año 1943. Y este razonamiento tiene su explicación. Según consta en el Archivo General, el  2 de marzo del citado año  el Ayuntamiento de Ceuta emite un documento dirigido a la Comisión de Obras en el que indica que “con objeto de ir preparando lo necesario para lograr el éxito posible en la plantación de palmeras de la calle Generalísimo Franco, se hace preciso construir 50 defensas, que cómo han de ser provisionales, opino que basta con que sean de madera y tela metálica”. En el mismo escrito se hace referencia a que sean similares a las defensas construidas en la zona de la Glorieta del teniente Reinoso, aunque “un poco más recogidas a fin de que sólo abarquen el tronco de la palmera”. Tras la aprobación presupuestaria por parte de la Comisión de Obras, el 29 de marzo, el Ayuntamiento de Ceuta licitaba públicamente la construcción de las defensas. El plazo de presentación de ofertas finalizaba dos días más tarde y era obligatorio aportar junto a las propuestas una fianza provisional de 200 pesetas (1,20 €). El concurso público fue publicitado en la prensa local.


Se presentaron tres ofertas con una escasa diferencia de precio entre ellas. Una por 5.500 pesetas (33,05 €), otra por un importe superior (5.800 pesetas) y una tercera (4996 pesetas) que resultó ser la elegida al tratarse de la oferta más “ventajosa”. Así lo reflejaba un documento  fechado el mismo día 31 de marzo y en el que quedaba oficialmente acreditada la adjudicación a Alfonso Aguilar Gutiérrez. 
Días más tarde (9 de abril) se trasladaba a la Comisión de Obras la decisión adoptada por la Comisión Permanente: “Se da cuenta del expediente instruido para adjudicar mediante concurso la construcción de cincuenta defensas para las palmeras que han de ser colocadas en la calle Generalísimo Franco, en el que aparece un acta por la que el señor alcalde acuerda adjudicar provisionalmente el concurso a D. Alfonso Aguilar Gutiérrez, que compromete a efectuar el trabajo por la cantidad de cuatro mil novecientas y seis pesetas, abonándose esta cantidad  con cargo al presupuesto extraordinario”.
El 2 de agosto de 1943, el aparejador municipal autorizaba al negociado de Intervención la devolución de la fianza de doscientas pesetas depositadas por el adjudicatario meses antes, tal y como reflejaban  las bases de la licitación. Según el escrito, se procedía a la devolución de la fianza al “haber transcurrido tiempo suficiente desde la entrega a este Ayuntamiento de las defensas para el arbolado, sin que se observe en las mismas ejecución defectuosa, se procede a la devolución de la fianza que dicho adjudicatario tenga impuesta en esta Caja Municipal”.

En la documentación que complementa este reportaje se demuestra que fue en 1943 cuando el Ayuntamiento contrata las defensas para las palmeras y alude a su implantación en la denominada -por aquel entonces- calle Generalísimo Franco. Pero existe otra prueba que corrobora que fue en ese año cuando se plantaron. 


A principios de la década de los años 40 se ejecutó un proyecto de urbanización de las calles General Sanjurjo, San Juan de Dios, General Franco y Edrissis. En el Archivo General  se conservan fotos de esas obras. En las que corresponden al año 1942, se aprecian aún los árboles que adornaban la calle Generalísimo Franco, mientras que en otras imágenes conservadas en el Archivo General fechadas en el año 1944 (y correspondientes al mismo proyecto)  ya se ven las palmeras, de pequeño tamaño y con sus respectivas defensas, formando lo que hoy es el Paseo de las Palmeras. Por tanto, sin poder precisar la fecha exacta, a tenor de los documentos y fotografías, las palmeras fueron plantadas en el año 1943. 


Aunque la gran mayoría han sido sustituidas, algunas de ellas aún permanecen de aquella época, formando parte, durante las últimas décadas de uno de los lugares más emblemáticas de Ceuta.