sábado, 31 de julio de 2021
domingo, 20 de junio de 2021
sábado, 20 de marzo de 2021
VIUDA E HIJOS DE JUAN ARROYO: UNA HISTORIA MARCADA POR EL ESFUERZO Y LA SUPERACIÓN
Hay negocios que, pese al paso del tiempo mantienen su esencia. Transcurren los años, pero no pierden la fisionomía. Esa imagen de antaño que les hace especiales. Cada vez quedan menos. En el caso de Ceuta podríamos decir que muy pocos. Uno de ellos es Viuda e Hijos de Juan Arroyo, antiguo ultramarinos situado en la avenida Doctor Marañón; aunque inicialmente se ubicó en otra zona de la ciudad. Por él han pasado diferentes generaciones, tanto a un lado como al otro del mostrador. Actualmente, el establecimiento está regentado por Juan Arroyo, nieto de sus fundadores.
Juan Arroyo Tornero y Catalina Reviriego Pérez llegaron a Ceuta procedentes de Jerez y Cortes de la Frontera, respectivamente. Primero, –recuerda Juan Arroyo- estuvieron trabajando para varias empresas. Su abuelo, de contable y su abuela de cocinera. Ya en la década de los 20 del siglo pasado, abrieron un ultramarinos en el denominado ‘Llano de las Damas’. Durante años el negocio funcionó muy bien, caracterizándose por “el calor humano y confianza” que les daban a sus clientes. Pero, se produjo un giro inesperado, ya que “por problemas políticos de aquella época, mi abuelo estuvo en la cárcel y le quitaron todo”, cuenta emocionado Juan Arroyo. Pese a contar con una sentencia de muerte, logró evitar su ejecución. Tras su paso por la prisión de El Puerto de Santa María, Juan Arroyo Tornero regresó a Ceuta, pero falleció poco después. Sin apenas recursos, había que empezar de cero. Por ello, Catalina Reviriego junto a su hijo Miguel –padre del actual regente de ‘Viuda e Hijos de Juan Arroyo’- abría una pequeña tienda en los bajos de una vivienda cedida por un familiar. Aunque Juan Arroyo no sabe precisar la ubicación exacta de aquel pequeño negocio, cree que estaba situado muy cerca del ‘Llano de las Damas’, porque muy pronto, Catalina y su hijo recuperaron gran parte de aquellos clientes que acudían al primer ultramarinos.
Desde 1949
En el año 1949, Catalina Ribeiro y su hijo Miguel Arroyo trasladaron aquel pequeño negocio a la avenida Doctor Marañón, fundando lo que hoy en día sigue siendo ‘Viuda e Hijos de Juan Arroyo’. Mantuvieron la esencia del primer ultramarinos, y de nuevo, muchos de los clientes que acudieron tanto a la primera como a la posterior ubicación siguieron siendo fieles. Algo de lo que se siente orgulloso Juan Arroyo: “Desde siempre dieron tanta confianza a la clientela que se ganaron su respeto y lealtad. En aquellos tiempos los caminos eran de tierra y no era sencillo ir hasta la zona del Morro, pero la gran mayoría de los clientes siguieron yendo”. Y esa fidelidad, que en algunos casos ha pasado de generación en generación, no se ha perdido.
¿La clave del éxito? Juan Arroyo lo tiene claro: “La confianza y el calor que mis abuelos y mi padre han dado siempre a la clientela”. “Y es algo –añade- que seguimos teniendo muy presente porque más que clientes, son amigos”. Y ese afecto era (y es) recíproco: “Cuando era pequeño me sorprendía el cariño que la clientela le tenía a mi padre”. No ha variado el trato al cliente ni tampoco la sencillez de los productos o tapas que vienen ofreciendo desde hace años. En la carta apenas figuran platos elaborados. Aunque evidentemente los tiempos han cambiado, se mantiene esa esencia característica de los antiguos –y ya casi extintos-ultramarinos: “Ya no es como antes, pero mantengo los jamones, las chacinas o las conservas”. En pequeñas bandejas plateadas, que nos trasladan a otros tiempos, sirven, entre otros muchos productos: longaniza picante, butifarra, morcilla, queso con anchoas, chicharrones, tocino de Ronda, panceta o mortadela… “Y todo con pan”, puntualiza Juan Arroyo. Una serie de productos que acompañan a los reconocidos vino.
El
vino de siempre
Algo que también caracteriza a ‘Viuda e Hijos de Juan Arroyo’ es el vino que sirven a su clientela. Siempre procedente de la misma bodega. Algo de lo que presume Juan Arroyo: “Desde los años 30 llevamos vendiendo el vino de las bodegas Primitivo Quiles Quiles. El de Monóvar, el auténtico”. “Antes –recuerda- venía en barriles y ahora lo hace en petacas”. Entre los más demandados se encuentra el ‘ligaíllo’, una mezcla de vino dulce blanco con tinto.
Hubo una época en la que
los cantes flamencos formaban parte de la banda sonora en el establecimiento
‘Viuda e Hijos de Juan Arroyo’. “En la época de mi padre se ha cantado mucho
flamenco y grandes cantaores han pasado
por aquí”, rememora Juan Arroyo, quien añade que “había y hubo muy buen
ambiente”.
La decoración del local
tampoco ha variado mucho en los últimos años. Ahora ya no es de madera como antaño,
pero las reformas llevadas a cabo han sido las justas: “En más de una ocasión,
y con muy buena intención, me han aconsejado que lo reforme” comenta Juan
Arroyo que muestra sus dudas de cómo hubiera funcionado el negocio si hubiera
modernizado su aspecto. Como testigo del paso del tiempo, aún se conserva una
antigua balanza que data de los años 30 del siglo pasado. “Y aún funciona”,
presume Juan.
Para Juan Arroyo, el
negocio es un gran legado de su familia, y lo tiene muy en cuenta porque “lo he
trabajado yo en los últimos años, pero ya había una base que hicieron mi padre
y mi abuela. El trabajo de ellos fue fundamental para que yo pudiese seguir”.
‘Viuda e Hijos de Juan Arroyo’ es de esos negocios que evocan tiempos pasados, y cuya historia está escrita gracias al esfuerzo y sacrificio de sus dueños que a lo largo de las décadas han sabido ganarse el respeto y el cariño de sus clientes.
domingo, 21 de febrero de 2021
domingo, 6 de diciembre de 2020
ANTONIO ESCOBAR HUERTA: EL CEUTÍ OLVIDADO

lunes, 16 de noviembre de 2020
lunes, 14 de septiembre de 2020
LA GIRA AFRICANA DEL ATHLETIC DE BILBAO INCLUYÓ UN PARTIDO EN CEUTA
Enmarcada dentro de la programación de la pretemporada, en septiembre de 1945 el Athletic de Bilbao iniciaba una gira por el norte de África, en la que disputó un total de tres partidos. Uno de ellos en Ceuta. La plantilla rojiblanca partía el 6 de septiembre de tierras vascas, y lo hizo en autobús rumbo a Algeciras, para posteriormente viajar a Marruecos. Casi tres días después llegaba a su destino. En el primer partido, los ‘leones’ se enfrentaron al Patronato Deportivo Larache. El choque finalizaba con triunfo rojiblanco por dos goles a cuatro. Una vez finalizado el encuentro, la expedición del Athletic de Bilbao fue invitada a un acto organizado por el Alto Comisariado, en el que se ofreció una cena con productos típicos marroquíes. Al día siguiente, la comitiva vasca se trasladó a la ciudad de Alcázar, donde presenció un desfile protagonizado por las Fuerzas de Regulares.
Cuatro días después del primer encuentro, y ya en Tetuán, el Athletic de Bilbao disputaba un partido benéfico ante el Automovilismo. Los leones’ obtenían su segundo triunfo al imponerse por tres goles a uno. Venancio y el mítico Zarra -con dos tantos- anotaban los tres goles del equipo vasco. Según informaba el diario ‘Gara’, Zarra jugó un tiempo con cada equipo. El Athletic de Bilbao puso en liza el siguiente once inicial: Lezama; Bergareche, Oceja; Celaya, Bertoli, Mugarra; Iriondo, Venancio, Panizo, Gárate y Gainza. También jugaron Zarra, Urra y Mieza. Por parte de Automovilismo jugaron de inicio: Rubio; Perico, Pepín; Peralta, Lesmes, Mardones; oliva, Cuca, Zarra, Lolo y Villarín. A lo largo del encuentro también saltaron al terreno de juego: Cuca, Rosello, Galvany, Lollo y Villarín.
El Athletic de Bilbao, en Ceuta
Tras su estancia en Marruecos, la expedición del Athletic de Bilbao llegaba a Ceuta el 14 de septiembre, un día antes del choque que iba a disputar en el estadio ‘Alfonso Murube’ frente a la Sociedad Deportiva Ceuta. Por aquel entonces el cuadro caballa militaba en Segunda División. La presencia del equipo vasco despertó bastante expectación en la ciudad. A nivel institucional, el Ayuntamiento ofreció una recepción al club rojiblanco. No fue el único acto en honor del conjunto bilbaíno, ya que la propia Sociedad Deportiva Ceuta organizó en ‘La Huerta’ una verbena con distintas actuaciones musicales. En el plano estrictamente deportivo, el 16 de septiembre –una semana antes del inicio de la competición liguera- el estadio ‘Alfonso Murube’ acogía el esperado duelo que finalizaba con triunfo rojiblanco por cuatro goles a dos. Según destacaba la prensa local, ninguno de los dos equipos defraudó y protagonizaron un atractivo encuentro. En los primeros minutos, el choque estuvo bastante abierto con llegadas por parte de uno y otro equipo. Pese a que el Athletic de Bilbao partía como favorito, la SD Ceuta no tuvo ningún tipo de complejos para crear las primeras ocasiones. De hecho, fue el cuadro caballa el que inauguraba el marcador. En el minuto 21, Caballero tras un pase de Martin batía a Lezama, consiguiendo el 1-0. Apenas once minutos después llega el empate gracias a un tanto de Gainza que aprovechaba un error de la defensa ceutí para lanzar un potente disparo con el que establecía el 1-1. El gol no pareció afectar al Ceuta, ya que el conjunto blanco puso en aprietos en varias ocasiones a Lezama. En una de ellas, Martín estrellaba el balón en el larguero. El equipo caballa había merecido más, pero los primeros cuarenta y cinco minutos concluían con el empate a un tanto.
En la segunda mitad, el Athletic de Bilbao conseguía darle la vuelta al marcador por mediación de Gárate. Su disparo fue desviado por el cancerbero Suárez, pero no pudo evitar el 2-1. La SD Ceuta dispuso de varias ocasiones para empatar, pero sin embargo, fue el equipo rojiblanco el que lograba aumentar su ventaja. En el minuto 78, Arrate aprovechaba una jugada iniciada por Zarra para anotar el 3-1, dejando encarrilada la victoria visitante. Tres minutos después, el Athletic sentenciaba el partido gracias a un gol de Zarra. Gran jugada de Gainza que tras driblar a Torres y Baceta centró para que el delantero vasco, lanzándose en plancha, cabeceara a la red. Era el 1-4. El Ceuta no se dio por vencido, y Arreta establecía el definitivo 2-4 en el minuto 86.
El Athletic de Bilbao, salvo la ausencia del lesionado Iriondo, puso en liza su once de gala: Lezama; Arqueta, Oceja; Celaya, Bertol, Urra; Panizo, Venancio, Zarra, Gárate y Gainza. También participaron Mieza, Barrenechea, Mugarra y Albizua. Por parte de la Sociedad Deportiva Ceuta jugaron: Suárez; Baceta, Victorrero; Torres, Japón, Carvajal; Abad, Martín, Arrieta, Caballero y Morla.
La expedición rojiblanca antes de regresar al País Vasco puso fin a su pretemporada enfrentándose en tierras andaluzas al Córdoba que se impuso a los rojiblancos por dos goles a uno. Esa temporada (1945/46) el Athletic de Bilbao finalizó en la tercera posición, proclamándose Zarra el máximo goleador de la competición liguera con 24 tantos. La Sociedad Deportiva Ceuta consumó su descenso a Tercera División.













