domingo, 27 de julio de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
SD CEUTA: RIVALES PARA LA HISTORIA (II)
En el reportaje titulado
‘SD Ceuta: Rivales para la historia’ conocíamos detalles de los encuentros que
el conjunto caballa había disputado frente al Real Madrid y FC Barcelona.
Cuatro duelos –dos oficiales y otros tantos amistosos- que forman parte de la historia.
Pero a estas citas hay que añadir la eliminatoria copera -a doble partido-
jugada frente al Real Madrid en el año 1946, y el encuentro amistoso ante el
Athletic de Bilbao disputado en el estadio Alfonso Murube en 1945.
Real
Madrid
En la temporada 1945/1946,
y tras quedar exenta en la primera ronda, la SD Ceuta se midió al Real Madrid en
los octavos de final de la copa del Generalísimo –actual copa del Rey-. El
encuentro de ida, disputado el 21 de abril de 1946 en el estadio de Chamartín,
finalizaba con un rotundo 6-0 a favor del conjunto madrileño. Por aquel
entonces el conjunto caballa militaba en Segunda División, pero ya se había consumado
su descenso a Tercera. Pese a la diferencia de categoría, el técnico del Real
Madrid, Jacinto Quincoces no quiso asumir ningún tipo de riesgos y alineó su once de gala. El primer periodo
concluía con un ajustado 1-0, gracias sobre todo al gran trabajo realizado por
la defensa ceutí y a la fortuna, puesto que el equipo madrileño estrelló hasta
tres balones en el poste. El tanto lo anotaba Pruden en el minuto diez, al
aprovechar un rechace del cancerbero Casafont tras un lanzamiento de Barinaga.
En este primer tiempo, el jugador del Ceuta, Caballero se tuvo que retirar
lesionado, siendo sustituido por Abad. Tras la reanudación, el equipo caballa
no se amilanó, se hizo con el control del balón y buscó de forma descarada el
empate; aunque sin mucha suerte. El Real Madrid supo reaccionar al dominio
ceutí y dispuso de varias ocasiones, siendo abortadas por el guardameta
Casafont, quien poco pudo hacer para evitar el segundo tanto local. Alsúa firmaba
el 2-0. El gol provocó que el Real Madrid se creciera y que la Sociedad
Deportiva Ceuta diera un paso atrás para
evitar encajar más goles. Algo que no ocurrió, puesto que el equipo madrileño
embotelló a los ceutíes, consiguiendo aumentar su ventaja. Barinaga anotaba el
3-0. Poco antes, el colegiado había anulado un gol a Pruden por posición
antirreglamentaria. El Real Madrid no se conformaba y buscaba sentenciar la
eliminatoria. Elices, Moleiro y Pruden
conseguían otros tres tantos, redondeando el definitivo 6-0. El
resultado pudo ser mucho más amplio si no llega a ser por la magnífica
actuación del cancerbero Casafont. El encuentro estuvo marcado por la lluvia y
por el estado del terreno de juego, totalmente embarrado. El estadio de Chamartín registró una media
entrada. El Real Madrid puso en liza el siguiente once inicial: Bañón;
Clemente, Corona; Ipiña, Moleiro, Huete; Alsua, Rafa, Pruden, Barinaga y
Elices. Por su parte, la Sociedad Deportiva Ceuta jugó con Casafont; Perico,
Victorero; Gil, Lesmes, Carvajal; Abad, Caballero, Carnero, Japón y Morla. El
encuentro fue dirigido por el colegiado Obiol Pons.
Enfado
El presidente de la
Sociedad Deportiva Ceuta, Emilio Arranz valoraba en las páginas del diario ‘El
Faro de Ceuta’ el choque frente al Real Madrid. El máximo dirigente del club
caballa consideraba que el resultado final había sido demasiado castigo para su
equipo: “Pese a que el Madrid jugó
muchísimo y atraviesa una magnífica
forma, el tanto de 6-0 es excesivo para la admirable tenacidad y pundonor con
que sobre el fangal de Chamartín derrocharon casi todos nuestros hombres”.
Arranz destacaba la gran labor realizada por Casafont, Lesmes, Carvajal,
Perico, Victorero, Gil y Morla, pero se mostraba muy crítico con el resto de
futbolistas. “El esfuerzo titánico de nuestro equipo que arrancó delirantes
ovaciones del sensato y deportista público madrileño, que hizo de Casafont un
verdadero héroe popular y que mantuvo el marco con el precario 1 a 0 durante
sesenta minutos, de nada sirvió ante la desdichada actuación de jugadores que,
ya por su incapacidad o por su apatía y desinterés, ni supieron rendir en los
puestos a ellos confiados ni procuraron ayudar a sus compañeros”. El presidente de la Sociedad Ceuta culpaba a
la línea de ataque y no dudó en señalar a los jugadores, que a su juicio, no
rindieron de la forma esperada en Chamartín: “estoy muy disgustado con la
tripleta central del ataque. Para lo que hizo, Carnero pudo quedarse en Vigo.
En cuanto a los interiores, es preferible no hablar… Ya procuraré eliminar esa
falta de pundonor y cariño al club de la que ambos dieron abundantes pruebas en
Chamartín”, advertía Emilio Arranza, quien elogiaba el gran encuentro protagonizado
por el cancerbero Casafont: “Cuajó una de las mejores tardes de su vida
deportiva. El Madrid jugó tanto en la segunda parte que de no tener Casafont
una gran tarde nos hubiéramos traído una docena de goles. Debido al barro, hubo
necesidad de cambiarle la camiseta en tres ocasiones. Cuando terminó el
encuentro, todo el público puesto en pie le ovacionó hasta que la entrada de
los vestuarios”.
Partido de vuelta
El 29 de abril, siete días
después del partido disputado en Chamartín, se jugaba el choque de vuelta en el
estadio Alfonso Murube. La Sociedad Deportiva Ceuta se imponía por un gol a
cero a un Real Madrid –quizás porque la eliminatoria estaba ya resuelta-
bastante apático. Así lo destacaba la crónica del partido publicada en la
prensa local, calificando de “desastroso” el encuentro realizado por el
conjunto ‘merengue’. Lolo fue el autor del tanto que supuso el histórico
triunfo de la Sociedad Deportiva Ceuta frente al Real Madrid. Al igual que
ocurriera en el partido de ida, la lluvia provocó que el estado del terreno de
juego estuviera en malas condiciones. Esta circunstancia no impidió que los
jugadores del conjunto caballa mostraran su mejor imagen para evitar una nueva
goleada. Las primeras ocasiones claras del encuentro fueron para la SD Ceuta.
En el minuto 16 un centro de Abad fue rematado por Japón, obligando a
intervenir al guardameta visitante. El rechace de Bañón fue recogido por Lolo
que estrelló el balón en el travesaño. El control del juego era alterno, aunque
fue el equipo ceutí el que volvió a disfrutar de una gran ocasión para
inaugurar el marcador. Abad, tras el saque de un córner veía como su remate de
cabeza se encontraba con el poste. La última oportunidad del primer período la
protagonizó el Real Madrid por mediación de Pruden. Su disparo fue atajado por
el cancerbero Casafont.
En la segunda mitad, se
intercambiaron los papeles con respecto a lo que hubiera sido lo lógico, ya que
fue la SD Ceuta la que tomó el control del juego, presionando al rival y viendo
como el Real Madrid comenzaba a jugar a la defensiva; aunque la superioridad no
se vio traducida en goles. A los pocos minutos del inicio de esta segunda
parte, Morla protagonizaba la gran jugada del partido. El delantero ceutí se
marchaba de tres futbolistas, y cuando encaraba la portería, Clemente lo
frenaba con una clara zancadilla. El colegiado del encuentro no lo dudó y
señaló el punto de penalti. Lesmes desaprovechaba el lanzamiento desde los once
metros al estrellar el balón en el larguero. Poco después, el propio Lesmes remataba
de cabeza un saque de esquina, pero el gol fue anulado al entender que la
jugada venía precedida de una falta a un defensor madridista. La fortuna no sonreía al Ceuta que volvía a
toparse con el travesaño tras una falta botada por Lesmes, quien participaba en
la jugada del gol. El defensa ceutí lanzaba una falta y Lolo remataba de cabeza
consiguiendo el 1-0. Poco antes de la finalización del encuentro, Lesmes era
expulsado al realizar una falta sobre Pruden. La remontada era una auténtica utopía,
pero ello no impidió que la SD Ceuta
plantara cara, e incluso superara a todo un Real Madrid.
Marcelino Morla, técnico de
la SD Ceuta puso en liza el siguiente once inicial: Casafont; Perico,
Victorero; Gil, Lesmes, Carvajal; Abad, Japón, Torres, Lolo y Morla. Por su
parte, el Real Madrid jugó con Bañón; Clemente, Corona; Moleiro, Ipiña, Iluete;
Alsúa, Rafa, Pruden, Barinaga y Elices. El colegiado sevillano Higinio Antonio
Peral fue el encargado de dirigir la contienda.
El
Athletic de Bilbao, en Ceuta
Tras disputar dos encuentros amistosos en
Marruecos, la expedición del Athletic de Bilbao llegaba a Ceuta el 15 de
septiembre de 1945. Lo hacía un día antes del choque que iba a disputar en el estadio ‘Alfonso Murube’ frente a la
Sociedad Deportiva Ceuta. Por aquel
entonces el cuadro caballa militaba en Segunda División. La presencia del
equipo vasco despertó bastante expectación en la ciudad. A nivel institucional,
el Ayuntamiento ofreció una recepción al club rojiblanco. No fue el único acto
en honor del conjunto bilbaíno, ya que la propia Sociedad Deportiva Ceuta organizó en ‘La Huerta’ una verbena con
distintas actuaciones musicales. En el plano estrictamente deportivo, el 16 de
septiembre –una semana antes del inicio de la competición liguera- el estadio
‘Alfonso Murube’ acogía el esperado duelo que finalizaba con triunfo rojiblanco
por cuatro goles a dos. Según destacaba la prensa local, ninguno de los dos
equipos defraudó y protagonizaron un atractivo encuentro. En los primeros
minutos, el choque estuvo bastante abierto con llegadas por parte de uno y otro
equipo. Pese a que el Athletic de Bilbao partía como favorito, la SD Ceuta no
tuvo ningún tipo de complejos para crear las primeras ocasiones. De hecho, fue
el cuadro caballa el que inauguraba el marcador. En el minuto 21, Caballero
tras un pase de Martin batía a Lezama, consiguiendo el 1-0. Apenas once minutos
después llega el empate gracias a un tanto de Gainza que aprovechaba un error
de la defensa ceutí para lanzar un potente disparo con el que establecía el
1-1. El gol no pareció afectar al Ceuta, ya que el conjunto blanco puso en
aprietos en varias ocasiones a Lezama. En una de ellas, Martín estrellaba el
balón en el larguero. El equipo caballa había merecido más, pero los primeros
cuarenta y cinco minutos concluían con el empate a un tanto.
En la segunda mitad, el
Athletic de Bilbao conseguía darle la vuelta al marcador por mediación de
Gárate. Su disparo fue desviado por el cancerbero Suárez, pero no pudo evitar
el 2-1. La SD Ceuta dispuso de varias ocasiones para empatar, pero sin embargo,
fue el equipo rojiblanco el que lograba aumentar su ventaja. En el minuto 78,
Arrate aprovechaba una jugada iniciada por Zarra para anotar el 3-1, dejando
encarrilada la victoria visitante. Tres minutos después, el Athletic
sentenciaba el partido gracias a un gol de Zarra. Gran jugada de Gainza que
tras driblar a Torres y Baceta centró para que el delantero vasco, lanzándose
en plancha, cabeceara a la red. Era el 1-4. El Ceuta no se dio por vencido, y
Arreta establecía el definitivo 2-4 en el minuto 86.
El Athletic de Bilbao,
salvo la ausencia del lesionado Iriondo, puso en liza su once de gala: Lezama;
Arqueta, Oceja; Celaya, Bertol, Urra; Panizo, Venancio, Zarra, Gárate y Gainza.
También participaron Mieza, Barrenechea,
Mugarra y Albizua. Por parte de la Sociedad Deportiva Ceuta jugaron: Suárez;
Baceta, Victorrero; Torres, Japón, Carvajal; Abad, Martín, Arrieta, Caballero y
Morla.
Esa temporada (1945/46) el Athletic de Bilbao finalizó en la tercera
posición, proclamándose Zarra el máximo goleador de la competición liguera con
veinticuatro tantos. La Sociedad Deportiva Ceuta consumó su descenso a Tercera
División.
domingo, 1 de junio de 2014
PRIMERAS MUJERES POLICÍAS LOCALES DE CEUTA
Cuando fue publicada la
convocatoria, Pilar Ugarte tenía veinte años. Por aquel entonces se encontraba
de vacaciones en Barcelona, pero su padre realizó todos los trámites. “Era
policía, y él mismo recogió y entregó toda la documentación. Como pudo hizo mi
firma, y presentó todo lo que pedían en las bases”. Pilar no duda en afirmar –lo
hace con orgullo- que “tengo que agradecerle a mi padre lo que hizo en aquel
momento”.
Paqui García, otras de las
primeras mujeres policías de Ceuta, había vivido en Francia. Esta circunstancia
hacía que, tal y como reconoce, su forma de pensar fuera diferente. Por ello,
no dudó en cursar la documentación necesaria para poder optar a una de las seis
plazas convocadas.
Bases
Según recogían las bases
publicadas en el BOCCE, las aspirantes debían reunir los siguientes requisitos:
a) Ser
mujer, de nacionalidad española, soltera o viuda, o casada y separada judicialmente,
con pronunciamiento favorable.
b) Tener cumplidos 18 años de edad el último día de presentación de instancias y no exceder de 35.
c) Tener una talla mínima de 1’60 metros.
d) Observar buena conducta, carecer de antecedentes penales, y no encontrarse procesada al solicitar tomar parte en la oposición o durante ésta, así como no haber sido expulsada de ningún Cuerpo del Estado, Provincia o Municipio, organismos Corporativos, Empresas concesionarias de Servicios Públicos o intervenidos por el Estado.
e) Estar en posesión del certificado de escolaridad o superior a estos.
f) No padecer enfermedad ni defecto físico que le impida el normal ejercicio de la función.
g) Haber cumplido el Servicio Social de la Mujer o estar exenta del mismo.
b) Tener cumplidos 18 años de edad el último día de presentación de instancias y no exceder de 35.
c) Tener una talla mínima de 1’60 metros.
d) Observar buena conducta, carecer de antecedentes penales, y no encontrarse procesada al solicitar tomar parte en la oposición o durante ésta, así como no haber sido expulsada de ningún Cuerpo del Estado, Provincia o Municipio, organismos Corporativos, Empresas concesionarias de Servicios Públicos o intervenidos por el Estado.
e) Estar en posesión del certificado de escolaridad o superior a estos.
f) No padecer enfermedad ni defecto físico que le impida el normal ejercicio de la función.
g) Haber cumplido el Servicio Social de la Mujer o estar exenta del mismo.
Además de estos requisitos, las aspirantes debían superar
una serie de pruebas tanto físicas como teóricas. Entre ellas, un ejercicio
compuesto por cuatro partes: “lectura, escritura al dictado, Aritmética,
consistente en desarrollar una suma, resta, multiplicación y división de
números enteros y por último resolver un problema de regla de tres simple”. Las
bases también exigían la realización de un ejercicio práctico, para el que
disponían de dos horas, y en el que además de demostrar sus conocimientos sobre
las señales de circulación, las matrículas de vehículos nacionales y
extranjeros o el tratamiento de autoridades, debían redactar “un parte, libremente
señalado por el tribunal, referido a infracción de las Ordenanzas Municipales” y
realizar un croquis sobre un supuesto “accidente ocurrido en la vía pública,
bien sea de circulación o por otras causas”. También era obligatorio saber
“enumerar y localizar los principales edificios públicos de la ciudad”.
Junto a estas pruebas, se debía realizar otro ejercicio
escrito consistente en “la ejecución de dos temas designados por sorteo, igual
para todas las aspirantes: Uno del Reglamento interior de la Policía Municipal
y otro de Nociones de Derecho Penal”. Para la ejecución del mismo, disponían de
dos horas y media. El conocimiento del Código de Circulación también figuraba
entre las pruebas. Las opositoras tuvieron que someterse a un examen oral en el
que debían desarrollar “dos temas que será a suerte de entre los que figuran en
el programa de Código de Circulación anexo a esta convocatoria”. No se exigía
saber idiomas, pero las bases incluían un ejercicio con carácter voluntario y
que sólo podían realizar aquellas aspirantes que hubieran aprobado todos los
ejercicios de la oposición. Sin ser obligatorio, sí que superar la prueba de
idiomas permitía aumentar la puntuación total.
Pruebas físicas
Además de las pruebas teóricas, las oposiciones también
incluían una serie de ejercicios físicos. Según recogían las bases, todos eran
“obligatorios, siendo cada uno de ellos eliminatorios”. Las pruebas eran las
siguientes:
a) Correr 60 metros en 12 segundos.
b) Salto
de altura de 0,80 metros con carrera previa.
c) Salto
de longitud de 2 metros con carrera previa.
d) Levantamiento
de peso de 18 kilos en cada brazo hasta la altura de las caderas.
Las aspirantes, en caso de no superar el ejercicio,
disponían de una segunda oportunidad. Maricarmen, Pilar y Paqui califican el período
que estuvieron preparando las pruebas físicas como “horroroso”. Joaquín García de la Torre fue el encargado
de entrenarlas. “Nos preparaba por la mañana en el Parque de Bomberos”,
recuerda Pilar Ugarte, quien no olvida “una marca que hicimos en una zona del
monte Hacho para poder ir a correr cuando no podíamos entrenarnos con él. Nos
íbamos allí y corríamos sobre esa marca que habíamos pintado en el suelo”.
Autorización paterna
Tras la publicación del nombre de las opositoras aprobadas,
éstas disponían de treinta días para presentar toda la documentación necesaria
y exigida en las bases. Entre ella, una “certificación de buena conducta
expedido por la Alcaldía respectiva”. Por aquel entonces, la minoría de edad
estaba establecida en los veintiún años, por lo que todas las opositoras que
hubieran superado las pruebas, y no hubieran cumplido esta edad debían aportar
una autorización paterna o de la persona a quien correspondiera la tutela legal.
Se consideraba “indispensable” este documento “para su ingreso como Guardia de
la Policía Municipal de este Ayuntamiento, sin cuyo requisito no podrán ser
nombradas, quedando anuladas todas sus actuaciones en caso de presentar esta
autorización y por tanto eliminada de la oposición”.
En el año 1975, fecha en la que se realizan las pruebas de
acceso, Pilar Ugarte contaba con veinte años, por lo que “tuve que ir al
Juzgado. Allí –explica- mi padre tuvo que firmar el consentimiento y ya pude
presentar toda la documentación”.
Ingreso en la
Policía Local
Una vez incorporadas a la plantilla policial, a las seis
nuevas agentes se les encomendó dirigir el tráfico en el centro de la ciudad.
Concretamente, en la plaza de la Constitución –por aquel entonces Plaza General
Galera-, calle Padilla y calle Real. Pese a que había varias ubicaciones, estos
tres puntos eran sus únicos destinos. Tres desempeñaban su labor en el turno de
mañana, y otras tantas lo hacían en el de la tarde. Su presencia no pasó
desapercibida. No era una imagen muy habitual, por lo que despertó bastante
expectación entre la ciudadanía. “Era una época –recuerda Maricarmen Godino- en
la que los soldados salía de uniforme e iban al edificio de Telefónica a llamar
por teléfono. En cada lado de la calle había barandas, y por la tarde era una
atracción para los militares mientras esperaban la conferencia con su familia
en la península. Y por la mañana, todas las mujeres que iban al mercado o estaban
paseando se paraban y se quedaban mirando”.
Tal era la expectación, que muchos –especialmente turistas-
les solicitaban hacerse una fotografía con ellas: “No estaban acostumbrados a
ver mujeres policías y se fotografiaban con nosotras. Tuvimos que pedir
autorización al Ayuntamiento, y nos lo concedieron”, rememora Maricarmen
Godino, quien aún conserva una antigua instantánea junto a un visitante
extranjero que “por señas, me pidió que me hiciera una foto con él. Se mostró
muy agradecido y se fue. Dos o tres meses después me enviaron una carta del
Ayuntamiento, y cuando abrí el sobre vi la fotografía que me hice con el
turista que no me había pedido la dirección, pero que se la ingenió para
mandarla al Ayuntamiento para que me la dieran”. En el reverso de aquella
fotografía, realizada hace más de treinta y ocho años, figura una dedicatoria
que todavía no ha traducido. Pilar Ugarte, otra de las primeras mujeres
policías de Ceuta, corrobora el testimonio de su compañera a la hora de afirmar que “todos los días nos
pedían hacerse fotos”. “Además de la presencia de muchos militares –explica-,
era una época en la que venía mucha gente a comprar a Ceuta, y también se
fotografiaban con nosotras”
Uno de los aspectos más llamativos fue el uniforme. El
mismo incluía un bolso, tacones y un bombín. “Íbamos por la calle y parecíamos
más unas azafatas, que realmente lo que éramos, policías”, ironiza Pilar Ugarte.
El atuendo -no lo oculta Maricarmen
Godino- les hacía sentirse “un adorno más de la vía pública”.
Muy pronto, las nuevas agentes obtuvieron el apoyo del
resto de sus compañeros. Se convirtieron en ‘las niñas’: “La plantilla estaba
formada por gente mayor, apenas había juventud. Nos cuidaban y nos tenían entre
algodones”, recuerda Pilar Ugarte, quien afirma que “era impensable que nos dejaran
ir al cruce del Morro”. “Por aquel entonces –explica Maricarmen Godino- había
en el cuartel una botella de cuero con unas bolitas de bingo. Cada puesto donde
nos debíamos situar para dirigir el tráfico estaba numerado. Cuando llegaban
los compañeros del turno de mañana, cogían una bola y en función del número que
les tocaba, iban a la zona que les correspondía. Y por la tarde igual”. Pero
ellas estaban exentas de ese sorteo porque su destino era siempre el mismo: la
zona centro. “Los cruces de Plaza de la Constitución, Padilla y Calle Real
tenían sus números, pero estaban quitados”, añade Maricarmen Godino. Así
permanecieron durante dos años, hasta que comenzaron a reivindicar igualdad en
su labor profesional. Eran y se sentían policías, por lo que solicitaron
efectuar el mismo trabajo que sus compañeros para poder dirigir el tráfico en
otras zonas de la ciudad. “Dijimos que
nosotras también participaríamos en el sorteo de los puestos, y que iríamos
donde nos tocara”, recuerda Maricarmen Godino ante la atenta mirada de Pilar
Ugarte, quien justifica aquella reivindicación: “Queríamos ejercer de policías
y realizar el mismo trabajo que hacían el resto de compañeros, porque para eso
habíamos entrado en el Cuerpo”.
Aumenta la plantilla
mujeres policías
Durante más de dos décadas, las seis primeras mujeres
policías de Ceuta fueron las únicas féminas de la plantilla. Desde su ingreso, aunque posteriormente se habían
convocados oposiciones para el Cuerpo de la Policía Local –las plazas eran mixtas-
ninguna mujer había accedido, hasta que en el año 1996 se incorporó a la
plantilla ceutí, Belén Gómez. Procedente de Murcia, su llegada se produjo a
través de una permuta. Belén Gómez, quien aprobó sus oposiciones en 1989,
recuerda que cuando llegó “aún chocaba el hecho de ver a una mujer policía en
la calle. La gente me miraba extrañada”. En Murcia, reconoce, había más mujeres
policías y realizaban un trabajo idéntico al de sus compañeros. Sin embargo en
Ceuta “cuando llegué no había ninguna mujer en la calle”. Fue destinada al área
de Seguridad Ciudadana, y “estuve patrullando en el 092 con los mismos turnos
que sus compañeros”.
En 1999, tres años después de la incorporación de Belén
Gómez, la plantilla femenina de la Policía Local –hasta entonces formada por
siete agentes- aumentaba con el ingreso de Isabel Tizón y María del Mar Luque.
Ambas accedían a través de una convocatoria, convirtiéndose en las siguientes
mujeres policías, tras el ingreso en 1975 de las seis primeras policías, que lo
hacían mediante unas oposiciones en Ceuta. Isabel Tizón tenía por aquel
entonces 23 años. No guarda muy buenos recuerdos de la preparación de aquella
convocatoria: “Fue duro preparar las pruebas físicas. Había mucha
competitividad, mucho nivel y la preparación debía ser muy alta. Lo pasé mal; fue
angustioso y muy estresante”. Tal fue la dureza, que afirma con bastante
rotundidad que si “hubiese suspendido, no se hubiera presentado por segunda
vez”.
Superar las pruebas supuso “una gran satisfacción”, por lo
que el esfuerzo mereció la pena.
Actualmente
Treinta y nueve años después de su incorporación, tres de
aquellas primeras mujeres policías de Ceuta continúan formando parte de la
plantilla. El resto, se han jubilado por enfermedad. Actualmente la plantilla
femenina está actualmente compuesta por trece agentes. A la pregunta de si se
han arrepentido de haber ingresado en la Policía Local, Pilar Ugarte, Paqui
García y Maricarmen Godino responden -y lo hacen casi al unísono- que “nunca”,
destacando que “hemos evolucionado y supimos adaptarnos a un trabajo en el que
sólo había hombres”. Juntas prepararon las oposiciones y posteriormente,
“siendo unas niñas” ingresaron en el Cuerpo. Las tres llevan más de media vida compartiendo
experiencias. “Somos una familia”, aseveran.
Por ello, ahora esperan que el destino les mantenga unidas para poder
cumplir un deseo: “jubilarnos juntas”.
sábado, 10 de mayo de 2014
RADIO CEUTA (EAJ 46): 80 AÑOS DE HISTORIA
Los inicios de
Radio Ceuta se remontan a la década de los años 30. La sociedad ‘Mas, Bernaola y Compañía’ solicitó a la Dirección General
de Telecomunicaciones la instalación de una emisora de poca potencia y
considerada como emisora local. Mientras llegaba la autorización por parte del Gobierno,
la empresa fue realizando las oportunas gestiones para la instalación de
antenas, construcción del centro emisor y el acondicionamiento de los estudios,
que fueron ubicados en un desaparecido edificio sobre cuyo solar se construyó
años después el colegio ‘Beatriz de Silva’.
El 17 de marzo
de 1933 el Ayuntamiento de Ceuta aprobaba en sesión plenaria el proyecto de
instalación de los postes y el inicio de las obras del centro emisor en el monte
Hacho. Superado un período de prueba, y tras una inspección por parte de la Dirección General
de Telecomunicaciones, el Cuerpo de Telégrafos concedía la licencia para que se
comenzasen las emisiones con el indicativo E.A.J. 46, y con una potencia de 200
watios. El 9 de mayo de 1934, una voz dulce, la de Salud Tejero, anunciaba a
las doce del mediodía el inicio, de forma oficial, de las emisiones de Radio
Ceuta.
Guerra Civil
Durante la
tarde del 17 de julio de 1936 los estudios de Radio Ceuta y el centro emisor,
ubicado en el Monte Hacho, fueron tomados por el Ejército. La ocupación militar
no se reflejó en antena, puesto que los programas se emitieron con absoluta
normalidad.
Por la noche,
tras la despedida de los locutores, comenzó a sonar el himno nacional de la
época –II República-, circunstancia que llamó la atención de los oyentes,
puesto que tan sólo era costumbre escucharlo tras un acto oficial. Sin embargo
el 18 de julio, y bajo la supervisión de los militares, la programación de
Radio Ceuta se limitó a la emisión de música, que sólo se veía interrumpida por
la voz de Salud Tejero, quien en ocasiones ofrecía el indicativo de la emisora,
anunciaba otro disco o daba lectura a los comunicados oficiales que emitía el
Ejército.
El 23 de
julio, el por aquel entonces jefe de la Legión , el teniente coronel Juan Yagüe, visitó
los estudios de Radio Ceuta y pronunció un discurso que fue ofrecido a
distintos puntos del país, y en el que informó sobre la situación de las
unidades que se hallaban combatiendo en diversos frentes de la península. Hasta
mediados de 1937, diferentes autoridades (Martínez Simancas, Ruiz Fornells, Jiménez
Mora o Duque Sampayo) fueron ofreciendo con carácter diario un discurso a la
ciudadanía.
Radio Ceuta
sirvió también de enlace entre ceutíes a los que el inicio de la Guerra les había
sorprendido en la costa malagueña o residían en esta zona y sus familiares que
permanecían en Ceuta. A través de los micrófonos de EAJ-46, y siempre
controlado por la censura, se emitieron saludos y mensajes, que permitieron a
muchos ceutíes en la Costa
del Sol conocer la situación de sus familiares en la ciudad. Fue un importante
servicio el que prestó Radio Ceuta, y prueba de ello fue el considerable número
de personas que acudieron a los estudios para que se enviara el ansiado mensaje
que concedía cierta tranquilidad a sus familias.
Durante la Guerra Civil , Radio
Ceuta nunca sufrió ningún atentado directo en sus estudios, aunque sí se
detectaron grandes trozos de metralla en las inmediaciones del centro emisor,
lo que evidenciaba que se habían producidos ataques desde el mar.
Finalizada la
contienda fueron recuperándose los programas que se emitían bajo unas
directrices marcadas por la censura. La programación comenzaba a las trece
horas con espacios musicales, y finalizaba tres horas más tarde, reanudándose a
las nueve de la noche durante dos horas más.
Fueron años de
esplendor para la antigua E.A.J. 46, que marcó una importante época con
programas míticos como el protagonizado por Eduardo González Viso, conocido
popularmente con el sobrenombre de ‘Papá abuelo’. Los estudios de Radio Ceuta
acogían a decenas de niñ@s y jóvenes que seguían en directo este programa infantil
que se emitía los jueves por la tarde, y que contaba con una gran audiencia. La
asistencia de público era tan numerosa, que se decidió realizarlo desde el
teatro Cervantes, aumentando la frecuencia a dos programas semanales.
Con el paso de
los años se convirtieron en habituales la representación de obras teatrales
y las actuaciones en directo en los
estudios de Radio Ceuta, por los que pasaron estrellas de la época, y que
décadas después, algunos de los artistas, están considerados auténticos mitos
de la música española como Juanito Valderrama, Manolo Caracol, Manolo Escobar,
Marifé de Triana, Juanita Reina, Dolores Abril, el Dúo Dinámico o Antonio
Machín, cuya presencia provocó un colapso en las inmediaciones de Radio Ceuta
debido al importante número de ciudadanos que se acercaron para ver al artista.
La Policía Municipal
se vio obligada a cortar el tráfico en la zona.
El constante
aumento del número de oyentes suponía un compromiso para los responsables de la
emisora que, en su intento de corresponder a la fiel audiencia, incorporaban
nuevos programas. Entre ellos el primer espacio dedicado a la información local.
Tras solicitar la pertinente autorización a la Delegación de
Información y Turismo se puso en marcha el denominado ‘Boletín Informativo’
dirigido por Ramón Pouso y Antonio de la Cruz ‘Tony’. El informativo se emitía a las dos
de la tarde dando paso posteriormente al diario hablado de Radio Nacional de
España, que era de obligado cumplimiento. Con el tiempo se fueron incluyendo
entrevistas, efemérides y actualidad deportiva, que también tuvo su
protagonismo con un programa que comenzó a emitirse los fines de semana.
Otro de los
programas emblemáticos de la antigua E.A.J. 46, y que aún hoy recuerdan muchos
oyentes es el popularmente conocido como ‘discos dedicados’. Su emisión comenzó
en 1947 y durante años fue uno de los programas estrella, dado el considerable
número de oyentes que, especialmente en fechas señaladas, solicitaban sus
discos con dedicatorias y mensajes incluidos.
En el año 1954 se instala en Ceuta una delegación de ‘Radio Dersa’, emisora que contaba con una importante audiencia en Tetuán. Supuso una auténtica lucha entre David y Goliat, puesto que los 200 watios de Radio Ceuta no podían competir con la potencia -20 Kilowatios- de Radio Dersa, que además contaba con un plantel de seis locutores, una gran variedad de programas emitidos en otras emisoras nacionales y una infraestructura muy superior. Pese a todo Radio Ceuta hizo frente con algunas modificaciones en la programación. La empresa ‘Torres Quevedo’, propietaria de Radio Dersa decide entonces entablar negociaciones con la dirección General de la sociedad ‘Mas, Bernaola y Compañía’ para comprar Radio Ceuta. El 30 de octubre de 1955 se llega a un acuerdo entre ambas partes. La empresa ‘Torres Quevedo’ adquiere además Radio Melilla. El acuerdo empresarial vino precedido de considerables mejoras tanto en el aspecto técnico como en la programación. Se aumentó el número de horas de emisión, comenzando la misma al mediodía, y finalizando doce horas más tarde de forma ininterrumpida. En el apartado técnico, se dotó a Radio Ceuta de un nuevo poste de45 metros , que sustituía
al anterior. Mientras se llevaron a cabo las labores de montaje se estuvo
emitiendo desde el propio edificio donde se encontraban los estudios, lugar en
el cual se instaló de forma provisional, un centro emisor y una antena,
evitando de este modo la suspensión de las emisiones.
En el año 1954 se instala en Ceuta una delegación de ‘Radio Dersa’, emisora que contaba con una importante audiencia en Tetuán. Supuso una auténtica lucha entre David y Goliat, puesto que los 200 watios de Radio Ceuta no podían competir con la potencia -20 Kilowatios- de Radio Dersa, que además contaba con un plantel de seis locutores, una gran variedad de programas emitidos en otras emisoras nacionales y una infraestructura muy superior. Pese a todo Radio Ceuta hizo frente con algunas modificaciones en la programación. La empresa ‘Torres Quevedo’, propietaria de Radio Dersa decide entonces entablar negociaciones con la dirección General de la sociedad ‘Mas, Bernaola y Compañía’ para comprar Radio Ceuta. El 30 de octubre de 1955 se llega a un acuerdo entre ambas partes. La empresa ‘Torres Quevedo’ adquiere además Radio Melilla. El acuerdo empresarial vino precedido de considerables mejoras tanto en el aspecto técnico como en la programación. Se aumentó el número de horas de emisión, comenzando la misma al mediodía, y finalizando doce horas más tarde de forma ininterrumpida. En el apartado técnico, se dotó a Radio Ceuta de un nuevo poste de
Tras la
independencia de Marruecos, Radio Dersa de Tetuán comenzó su declive,
provocando que nueve años después la empresa ‘Torres Quevedo’ decidiera
deshacerse de Radio Ceuta y Radio Melilla. Ambas emisoras quedaban en una
situación casi de abandono. Antonio María Valentín, director general de ‘Torres
Quevedo’ decide ceder gratuitamente Radio Ceuta a José Solera Barco –por aquel
entonces director de la emisora-, quien declina el ofrecimiento. Ante tal situación
José Solera se desplaza a Madrid y mantiene conversaciones con responsables de la Sociedad Española
de Radiodifusión (SER), llegándose a un acuerdo por el cual Radio Algeciras
asumía la compra de las emisoras de Ceuta y Melilla, creándose la sociedad
Radio Algeciras S.A. e integrándose Radio Ceuta en la Cadena SER. Esta circunstancia
generó numerosos cambios: nuevos programas y aumento en el horario de emisión.
En 1970 se
produce el traslado a los nuevos estudios en la calle Virgilio Oñate. Todo ello
coincide con una profunda renovación de los equipos técnicos en el centro
emisor. Se instala un nuevo poste de 50 metros de altura donde fueron colocados seis
dipolos de Frecuencia Modulada. Radio Ceuta seguía emitiendo a través de Onda
Media y nacía una nueva emisora en F.M., que años después se potencia con la
llegada de nuevas y jóvenes voces, que aportaron mucha frescura y un estilo de
hacer radio muy diferente al que se venía ofreciendo. En 1984 se produjo el
relevo en la dirección de Radio Ceuta. José Solera Barco casi cuatro décadas en
la emisora cede el testigo a Beatriz Palomo, que permaneció en el cargo hasta
1989, año en el que se produce un nuevo relevo en la dirección. Elisa Beni
ejerció como delegada de Radio Ceuta hasta 1992, asumiendo de nuevo la
responsabilidad de la dirección Beatriz Palomo.
En 1990, Radio
Ceuta se traslada a unos nuevos estudios, instalándose los mismos en Real 90.
Entre la década de los 80 y 90 se van ofreciendo diferentes productos como
Radio Sol, M-80 o 40 Principales. A mediados de los 90, la emisión de Cadena
SER se traslada a F.M. (96.2), y a través de la frecuencia de O.M. (1584),
comienza a ofrecerse un nuevo producto: Radiolé Costa del Estrecho.
En el año 2001
se produce la marcha de Beatriz Palomo, asumiendo desde entonces la dirección
Antonio Rosa hasta la llegada en 2011 de Joaquín Guirval. Desde 2003 Radio
Ceuta emite desde sus estudios ubicados en el Poblado Marinero. La labor de
Radio Ceuta fue reconocida en el año 2008 con la concesión de la medalla de la Autonomía por parte de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Actualmente el
equipo de Radio Ceuta está formado por Joaquín Guirval (director), Samira
Hamadi, Miguel ángel Mendoza y Antonio Martín, quienes conforman el presente de
una emisora que ha sido escuela de
grandes profesionales que posteriormente han recalado en otros medios de comunicación.
La historia de Radio Ceuta se ha escrito gracias a la fidelidad de sus oyentes,
y el trabajo, en ocasiones artesanal, que han realizado profesionales insignes
como Salud Tejero, José Luís Díaz, Victoria Más, Ricardo Lacasa, Teodoro
Marfil, Roberto Franca, Chema Lizarralde, Juanjo Cerro, Salomón Hachuel, José
Manuel Domínguez, Fermín Soto, Carlos Coronado, Javier Navas, Antonio Gómez,
Macu Más, Andrés Sánchez, Jesús Ferreiro, Toni de la Cruz (padre e hijo) y los
técnicos Sebastián Jiménez ‘Chano’,
Ernesto Valero y el siempre recordado Guillermo Valera. En la parte directiva
destacar a José Más, Sergio González Otal, Carlos Vergara, Beatriz Palomo,
Elisa Beni y Antonio Rosa. Todos ellos y un largo etcétera de profesionales
junto al incondicional apoyo de sus oyentes han permitido que Radio Ceuta, la
antigua E.A.J. 46 forme parte de la sociedad ceutí, creciendo, evolucionando y
viviendo con ella los acontecimientos más importantes de los últimos ochenta
años.
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viernes, 11 de abril de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
EN CEUTA TAMBIÉN NEVÓ
Como históricas se pueden calificar las dos únicas nevadas –al menos que se tenga constancia documental de ello- caídas en Ceuta. A ellas habría que sumar una importante granizada que tiñó la ciudad de blanco a finales de los años 60. Ceuta vivió
un fenómeno atmosférico poco común en la zona. Cronológicamente, la primera nevada se registró el 8 de febrero de 1886 –dato aportado por el Cronista Oficial de Ceuta-. Tres días más tarde, el rotativo ‘El Eco de Ceuta’ informaba en sus páginas sobre la nieve caída sobre los montes ceutíes y zonas próximas: “Si hemos de creer en el adagio Año de nieves año de bienes estamos de enhorabuena. En la mañana del día 8 apareció a nuestra vista un bonito panorama al advertir nevadas las alturas donde se encuentran levantadas en nuestros campos las torres de Francisco de Asís, Isabel II y Renegado, y en mucha mayor escalas monte Negrón y las sierras de Axffa, Ben-Inixala, El Brut, Anghera y Sierra Bullones”, reflejaba en el rotativo.
Granizada
El 4 de febrero de 1967, una importante tormenta cayó sobre Ceuta, dejando algunas calles cubiertas de blanco. No era nieve sino granizo, pero la contundencia con la que
había caído hizo que permaneciera algún tiempo, para disfrute de los niños de la época.
Según recogía en sus páginas el diario ‘El Faro de Ceuta’, a las siete de la mañana “se desató una fuerte tormenta acompañada de gran aparato eléctrico. El fenómeno duró más de una hora siendo abundantes las precipitaciones, dejando cubiertas las calles y azoteas de una gruesa capa de granizo en algunos sitios de gran tamaño”. Durante esos días Ceuta estaba sufriendo las consecuencias de un importante temporal en la zona del
Estrecho que había provocado la suspensión del servicio marítimo, dejando a la ciudad incomunicada. Al día siguiente de la granizada, y después de permanecer interrumpido el tráfico entre los puertos de Ceuta y Algeciras durante dos días, se reanudó el enlace marítimo. Como consecuencia del temporal, numerosos buques se refugiaron en el puerto ceutí. La tromba de agua y granizo ocasionó inundaciones en diferentes lugares, al quedar las alcantarillas y los desagües obstruidos. Los bomberos tuvieron que actuar en diferentes puntos, principalmente en numerosas viviendas que resultaron afectadas.
Nevada
Muchas son las
personas que aún recuerdan la última nevada caída en Ceuta. Se registró hace ya
dos décadas, concretamente el 1 de marzo de 1993. Supuso, sin duda, un gran
acontecimiento en la ciudad. Prueba de ello fue el importante número de personas
que
se desplazaron
hasta el mirador de Isabel II para presenciar cómo caían los copos de nieve. La
zona de ‘García Aldave’ fue punto de encuentro para decenas de ciudadanos que
no querían perderse el espectáculo. Pero no fue el único lugar donde se pudo
apreciar la nevada, ya que también –aunque mínimamente- se observó en el centro
de la ciudad. Pasada las nueve de la noche –tal y como recogía ‘El Faro de
Ceuta’- los primeros copos comenzaron a caer en distintos puntos, pero pronto
comenzó a llover, por lo que se derritieron muy rápido. En la zona de ‘García
Aldave’, debido a su altitud, la nevada fue más intensa, aunque apenas dos
horas después, ya no quedaba rastro de lo que había supuesto un hecho insólito.
Ese mismo día ya se pudo observar como en la zona marroquí, algunas montañas
–entre ellas la ‘mujer muerta’- habían amanecido con un pequeño manto blanco
que fue desapareciendo con el paso del tiempo. Nadie podía presagiar que esa
estampa en las montañas aledañas, que no era desconocida pero sí excepcional,
se iba a poder presenciar horas más tarde en Ceuta. Como consecuencia de la ola
de frío polar que azotaba a la península aquellos días, aquel 1 de marzo, a las
siete menos cuarto de la mañana el antiguo observatorio local de meteorología
llegó a registrar una temperatura de 3,4 grados. Al mediodía los termómetros
marcaban una temperatura media de 7 grados. Al día siguiente, en Radio Ceuta
(Cadena SER) el jefe zonal del Instituto Nacional de Meteorología en Sevilla,
Lorenzo Pérez Muñoz calificaba de insólita la nevada en Ceuta y en localidades
próximas como La Línea de la concepción, donde también la nieve cayó en plena
ciudad. Aseguró que las temperaturas registradas en la península con motivo de
la ola de frío habían sido las más bajas en los últimos sesenta años.
Aquella nevada
permanece en la memoria de muchos ceutíes, que recuerdan ese día como algo
especial. Es el caso de Silvia Sánchez Prieto, quien por aquel entonces tenía
trece años. En un diario, en el que apuntaba “las cosas mportantes”, escribió:
“¡nieve en mi ciudad!”. Aún lo conserva. En ese diario, quedó reflejada la
ilusión que le había supuesto ver nevar. Aquel 1 de marzo de 1993, en sus
páginas escribió que “estaba mi vecino en casa jugando con mi hermana y
conmigo, y llamó su padre a casa para decirnos que estaba nevando!!!”. Ahora su
deseo es que lo vuelva a hacer y “que lo vean mis niñas”.
Para Mónica
Granados aquel día, por una doble razón, fue inolvidable: “Regresé a Ceuta el 28
de febrero con mi bebé que había nacido un día antes. Cuando Ceuta amaneció
toda nevada, mis amigas decían que mi hijo se había traído la nieve de Granada
con él”. En casa de Mónica aquella nevada sigue estando muy presente porque
“tenemos una foto enorme que compré en un estudio fotográfico, donde se ve una
panorámica de la ciudad, y al fondo la mujer muerta cubierta de nieve”. Esa
gran imagen tiene un importante valor para Mónica y su familia, ya que
“recuerda la llegada de mi hijo a casa”.
Araceli
Sánchez Sánchez también fue testigo de aquella nevada: “Ese día mis hijos no fueron al
‘cole’. Mi marido iba para el cuartel y se dio la vuelta para llevarnos a
García Aldave. Cuando
subimos aún caían copos de nieve”. Aunque de
forma fugaz, los copos de nieve también se dejaron notar en las calles de la ciudad.
Lidia Bahillo Pelluz, quien vivía en la calle Salud Tejero, recuerda haber “sacado el
paraguas por la ventana para que mi sobrino viese la nieve, aunque no cuajó”.
Desde aquel 1
de marzo de 1993 no ha vuelto a nevar en Ceuta. No fue un sueño, pero sí que -para
muchos-, el que la nieve vuelva a teñir la ciudad de blanco, lo sigue siendo.
sábado, 8 de marzo de 2014
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