domingo, 26 de abril de 2026

sábado, 28 de febrero de 2026

domingo, 7 de diciembre de 2025

UN PARTIDO PARA LA HISTORIA

No es muy habitual que las selecciones nacionales disputen partidos amistosos ante clubes que no sean combinados nacionales. No se trata de ninguna excepción, pero sí que se puede calificar de histórico –además de curioso- el encuentro que enfrentó, en el estadio ‘Alfonso Murube’ a la AD Ceuta y a la selección de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS (actualmente Rusia). El choque se disputó el 3 de febrero de 1982. El equipo blanco, dirigido por Evaristo Carrión militaba en 2ª División B, tras su fugaz paso por la categoría de plata.

La selección de la URSS, coincidiendo con el parón invernal de la competición liguera en su país, se concentró en la Costa del Sol para preparar el Campeonato del Mundo que meses después tendría como sede España. Aprovechando la cercanía, el 3 de febrero se desplazó a nuestra ciudad para enfrentarse a la Agrupación Deportiva Ceuta. El encuentro finalizaba con victoria por 0-2 de la extinta Unión Soviética, en cuyo once inicial figuraba el mítico Rinat Faizrajmánovich Dasáyev (considerado por aquel entonces el mejor portero del mundo) o el extremo izquierdo Oleh Volodímirovich Blojín (en algunas alineaciones aparece como Blokhin), quien en 1975 había recibido el Balón de Oro.

La Agrupación Deportiva Ceuta formó con el siguiente equipo titular: Hierro, Ferreira, Gil, Cherino, Prieto, Sabater, Ortiz, Villalba, Paco, Luis y Serrán. En el descanso; Pedro, Miguel Ángel y Peña sustituyeron a Hierro, Villalba y Paco. Ya en la segunda mitad, Lolo y Cerezo entraron por Ferreira y Ortiz; y Petit fue cambiado por Serrán (67’)

El seleccionador de la URSS alineó a Dasaev, Borovski, Chivabze, Demianenco, Susloparov, Daraselia, Shenguelia, Bel, Gavrilov, Buriak y Blokhin.

El choque estuvo marcado por el dominio de la URSS. Desde el primer momento, la selección soviética puso en apuros a la defensa de la AD Ceuta. Blokin y Shenguelia se cambiaban constantemente de posición, creando peligro por las bandas, aunque la defensa ceutí aguantó bien las continuas llegadas tanto por los extremos como por el centro. El primer gol llegaba a balón parado tras el lanzamiento de una falta. El disparo de Buriak entraba directamente en la portería defendida por Hierro. Los primeros cuarenta y cinco minutos finalizaban con la vitoria por la mínima de la URSS. Nada más comenzar la segunda parte, el Ceuta pudo marcar el empate. De hecho, en este segundo período, el conjunto caballa se mostró algo más atrevido. Se acercó más al área rival, aunque sin crear ocasiones claras. Sí lo hizo la selección soviética que, en los primeros minutos de la segunda parte puso en aprietos a Pedro, que evitó hasta en dos ocasiones que la URSS ampliara su ventaja. Blojín (14’) y Shenguelia (33’) también pudieron marcar, encontrándose nuevamente con las intervenciones del guardameta del Ceuta; que nada pudo hacer para salvar el 0-2 tras irse Shenguelia (64’) de toda la defensa. El colegiado del encuentro, Moreno García anuló un gol al combinado ruso por fuera de juego. No fue la única jugada polémica del partido, puesto que el conjunto caballa reclamó fuera de juego en el segundo gol, y un posible penalti. Aunque la URSS jugó a medio gas, evidenció mucha superioridad ante el Ceuta. Algo inicialmente previsible.

Los jugadores de la selección rusa realizaron el calentamiento previo al encuentro con sus propios balones. Al término del choque, el seleccionador Konstantin Beskov no compareció en rueda de prensa. Sí lo hizo el técnico del Ceuta, quien calificaba como “muy interesante” la experiencia al tratarse de un “gran equipo. “No han jugado a tope –añadía-, lo han hecho muy relajados, pero es un bloque casi perfecto en la concepción del juego”. Evaristo Carrión, en líneas generales se mostraba satisfecho con su equipo porque “hemos jugado bastante bien ante un conjunto que es infinitamente superior al nuestro”.

Por su parte, el presidente de la AD Ceuta, Arjanda Lalwani expresaba su decepción por la asistencia al estadio ‘Alfonso Murube: “La afición no ha respondido, yo esperaba más de ella”.

A nivel deportivo, sí se mostraba contento con el esfuerzo de su equipo, considerando que el Ceuta había merecido el empate.

Testimonios

Guillermo Joaquín Gutiérrez ‘Cherino’ fue titular frente a la selección de la URSS. Jugó el partido completo. El que fuera futbolista de la AD Ceuta recuerda que “cuando nos dijeron que íbamos a jugar un partido contra la selección de Rusia, nos hizo mucha ilusión ya que sólo nos enfrentamos a equipos de superior categoría cuando disputábamos torneo veraniego”. El anuncio, reconoce, que “al principio nos sorprendió, pero en esa época teníamos un buen equipo porque habíamos descendido de 2ª División y se habían hecho buenos fichajes”.

A ‘Cherino’ una de las características que más le llamó la atención del combinado de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue “lo grande y fuertes que eran”, aunque “en el campo demostraron ser muy rápidos”. También destaca que “era un equipo muy compacto y muy serio”. “A mí me tocó –añade- marcar a  Blokhin, que junto a Dassaev era muy conocidos en aquella época”.

Miguel Gil también fue titular ante la selección de la URSS. Sus recuerdos de aquel partido son difusos, pero coincide con ‘Cherino’ en que “eran jugadores muy fuertes”. “Era una selección puntera en aquella época y había mucha diferencia entre ambos equipos”, rememora Gil. Pese a ello, asegura que “se luchó y se intentó plantarles cara, pero se perdió, aunque nadie pensaría que podíamos ganar”.

Un valioso recuerdo

De aquel histórico encuentro, Antonio Luque guarda un balón firmado por los jugadores de la selección de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El paso del tiempo ha provocado que aquellos autógrafos se hayan borrado, pero el que fuera guardameta de la AD Ceuta, aún conserva aquel esférico.

Antonio Luque, por aquel entonces tercer portero de la plantilla blanca, no jugó frente al combinado ruso, pero recuerda que en la camiseta de los soviéticos se podían leer las letras CCCP  (acrónimo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en ruso). A Luque le llamó la atención el extremo izquierdo Blokhin, que “tenía una zurda extraordinaria, y no habría dinero hoy en día para ficharlo. Pero sobre todo se fijó en Dasaev: “Con 23 o 24 años y siendo portero, ver al mejor cancerbero del mundo, para mí fue algo especial”. “Veníamos de jugar en 2ª División, con equipos importantes, pero el enfrentarse a una selección era algo especial y fue un privilegio para nosotros”, recuerda Antonio Luque, quien también destaca el juego de la selección rusa: “Eran jugadores muy altos y delgados y practicaban un desplazamientos largos y dominaban muy bien el juego aéreo”.

Con respecto al balón firmado por los jugadores de la URSS, Luque explica que “me llevé al estadio un balón que compré y tuve la suerte de entrar en el vestuario de la selección rusa y que me lo firmaran todos los futbolistas”. Aquellos autógrafos que, tanta ilusión le hicieron, han desaparecido, pero aquel balón sigue siendo una valiosa reliquia que conserva como recuerdo de aquel histórico choque disputado en el ‘Alfonso Murube’.

martes, 5 de agosto de 2025

A CEUTA: HISTORIA DE UNA SEVILLANA


“Dios hizo una perla,

chiquitita y juguetona,

marinera y española,

la dejó en Andalucía,

y la regó con sus mares,

¡Ay, Ceuta mía!”

Así comienza una sevillana dedicada a Ceuta, quizás una de las más bonitas que se han escrito en honor a la tierra caballa, y que describe perfectamente a una ciudad que no pertenece a Andalucía, pese a que en su día formar parte de ella; pero que, en muchos aspectos, tiene una esencia o influencia andaluza. Y eso es lo que quiso reflejar el autor en el estribillo:

[…] Ceuta también es Andalucía,

y la baña el mismo sol,

me encanta la tierra mía,

que llevo en el corazón […]

¿Por qué una sevillana dedicada a Ceuta?

La canción titulada ‘A Ceuta’ fue interpretada por ‘Los de Sevilla’, grupo muy conocido en una época (años 80) en la que las sevillanas experimentaron un boom con la aparición de numerosos grupos y solistas, aunque la trayectoria musical de ‘Los de Sevilla’ comenzó en la década de los 70.  La sevillana que protagoniza este reportaje fue incluida en un L.P. editado en el año 1987, en un recopilatorio titulado “Sevillanas 87”, aunque curiosamente en la parte inferior derecha de la portada figura el texto “A Ceuta”. Al igual que ocurre en el título que viene escrito en la contraportada. Llama la atención que se destaque a Ceuta porque en el disco de vinilo sólo hay una sevillana dedicada a la ciudad norteafricana. Los otros nueve temas restantes son canciones que nada tienen que ver con Ceuta, pero sin embargo, en la portada, en la que aparecen dos fotografías del grupo y sendas imágenes de la Torre del Oro y de la Giralda, el resto de imágenes son vistas de Ceuta, formando un collage.

¿Quién es el autor?

En los datos de la Biblioteca Nacional de España, donde se conserva un ejemplar en formato casete, sólo figura registrado como autor, el nombre del grupo; mientras que en la gran mayoría de canciones sí queda plasmado el nombre del creador tanto de la música como de la letra. En la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) están guardados todos los autores de cada una de las canciones, aunque por la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) fue imposible acceder a los mismos. Por lo que, la única referencia sobre la autoría de la sevillana ‘A Ceuta’, se puede apreciar en la contraportada del disco, pero omitiendo los nombres de pila: M. Barragán como compositor de la música y M. Barragán como autor de la letra. Tras mucho indagar, se pudo llegar a la conclusión que se trataba de Agustín Barragán, componente del grupo ‘Los de Sevilla’ y su hermano Manuel, que no pertenecía al mismo.

Y si llamativo es el protagonismo de Ceuta en la portada, incluyendo el L.P. sólo una canción dedicada a la, hoy, Ciudad Autónoma; más lo es que el autor de la letra escribiese una letra tan perfectamente descriptiva sin haber visitado nunca Ceuta. Así lo reconocía Manuel Barragán en una entrevista concedida a Radio Ceuta de la Cadena SER: “Yo conocía Ceuta mucho de oídas porque mi mujer es de allí, tenía también varios familiares, entre ellos el tío Pepito -se refiere a José Royuela-, que tuvo la cafetería Hollywood, y que era muy conocido en la ciudad. Montaba una caseta en la feria, y llevaba a grupos de sevillanas. Contrató a ‘Los de Sevilla’ que estuvieron varios años cantando allí”.

Sus frecuentes visitas y actuaciones en Ceuta generaron un importante vínculo sentimental entre los integrantes del grupo y la ciudad. Esa estrecha unión hizo que a su hermano, Agustín Barragán, un día se le ocurriera “hacer una sevillana -explica Manuel- sobre Ceuta, ensalzando lo bueno que tenía, que no era poco”.

Fue entonces cuando encargaron a Manuel Barragán escribir una sevillana dedicada a Ceuta: “La escribí sin haber ido nunca a Ceuta, pero documentándome por mi tío Pepito, por mi mujer y por la gente que la conocía. Era y es una ciudad andaluza por sentimiento, pero que, en aquella época, era andaluza administrativamente también porque en muchos aspectos pertenecía a la provincia de Cádiz. Y bueno, más o menos pude transmitir lo que era Ceuta, su gente, sus playas, su feria, su faro, su muralla real y todos los temas. Y entonces escribí la sevillana, que en Sevilla pasó un poco desapercibida, pero, que en Ceuta, por lo menos en aquella época, se convirtió en un himno”.

De hecho, recuerda, que “algunas academias de baile la tenían como sintonía para estudiar los bailes de sevillanas. La verdad -continua- es que allí en Ceuta gustó mucho”.

En cuanto al proceso de creación de la sevillana titulada ‘A Ceuta’, Manuel se sincera y asegura que hubo una significativa diferencia con respecto a otras muchas canciones que escribió en aquella época: “Las sevillanas que yo hacía no eran por encargo. Elegía los temas que se trataban en las canciones, las escribía y entonces las ofrecía a los grupos, a ver quién la quería cantar, pero ésta no, ésta fue por encargo. Y pocas cosas he hecho por encargo así, con tantas ganas. Porque ésta la hice con muchísimas ganas y aunque no haya estado nunca en Ceuta, la verdad es que le tengo bastante aprecio, sobre todo por la gente de Ceuta y siempre pensando en que gustara tanto allí. Yo me dedicaba casi exclusivamente a escribir sevillanas, después ya he hecho otras cosas y demás, pero para mí fue un hito importante hacer esta sevillana a Ceuta. Había escrito sobre el Rocío y había dedicado canciones a las ferias de Sevilla, a las diferentes ferias de Andalucía, pero a Ceuta no la había hecho nunca nada y para mí fue una maravilla el poder tener la oportunidad de hacerla y de que se cantara y se conociera mi trabajo”.


Los de Sevilla

En el momento en el que se grabó la sevillana dedicada a Ceuta, ‘Los de Sevilla’ estaba formado por Agustín Barragán, Antonio Carreño, Fernando Guzmán y ‘Pele’, aunque inicialmente hubo otros componentes, siendo los dos primeros, junto a Manuel Roca, Antonio Franco y Manolo Río, quienes crearon el grupo a mediados de los años 70, introduciéndose, según viene recogido en el libro ‘A mal tiempo Sevillanas: La enciclopedia de las Sevillanas’ (Francisco Javier Montiel Guerra) “en el género de las sevillanas y las rumbas con un estilo muy flamenco definido”. La citada obra los define como “uno de los grupos más flamencos que tuvo las sevillanas en los años 80”. Otro de los aspectos por los que se caracterizó ‘Los de Sevilla’ fue que “siempre denunció las desigualdades sociales en sus discos y supo defender con sus temas al obrero y al campesino”.

El grupo alcanzó una gran popularidad en la década de los 80 tanto en Sevilla, como en toda Andalucía e incluso “fuera de España”, enfatiza Manuel Barragán. Afirmación que coincide con lo publicado por Francisco Javier Montiel en ‘A mal tiempo Sevillanas: La enciclopedia de las Sevillanas’, que asegura que “dada la calidad de sus voces y a la gran cantidad de seguidores que tuvieron, la mayoría de los grandes autores se pusieron a su disposición. Entre esa variedad de autores podemos destacar a Manuel Melado, Antonio García Barbeito, José Manuel Gil Buiza, Antonio Rodríguez Ferreras, José Miguel Evoras, Isidro Muñoz, Aurelio Verde, José Manuel Moya, Alfonso Sánchez. José Padrós o los hermanos Carlos y Luis Baras”.

Fueron numerosas las canciones grabadas y los éxitos cosechados, y es que, recuerda Manuel Barragán “en aquella época los grupos de sevillanas proliferaban, las casas discográficas lo veían como una buena inversión, un buen negocio, y los apoyaban, cosa que después con los cambios de tendencias musicales y demás hicieron que aquellos grupos de sevillanas decayeran, las casas discográficas ya no los apoyaban y entonces se fue perdiendo ese boom, pero eran tiempos en los que la sevillana estaba muy cotizada y estaba muy bien vista”.

Y no sólo en el género de las sevillanas destacó ‘Los de Sevilla’, también lo hizo en estilos musicales como pasodobles, fandangos, vals y rumbas. En 1987, llegaron a grabar dos discos: ‘A Ceuta’ y ‘A por rumbas’. Éste último con arreglos de Jesús Bola y con una cara de versiones y otra con temas inéditos. Precisamente, este fue el último trabajo discográfico publicado.

Manuel Barragán aún tiene pendiente un viaje a Ceuta para conocer ‘in situ’ la ciudad sobre la que tan acertadamente escribió hace casi 40 años: “Ya tengo edad para haber ido, pero aunque soy mayor, algún día me lo planteo y voy. Ya murió Pepito, los hijos tampoco están por allí y ya tenemos mucha menos unión con Ceuta”.

Sobre el fin del grupo, Manuel Barragán explica que “en un momento dado, cuando empezó a decaer el boom de las sevillanas, pues cada uno fue cogiendo un camino. Mi hermano y otro más del grupo hicieron un dúo y estuvieron unos cuantos de años trabajando. Los demás, más o menos lo mismo. Uno se metió en otro grupo, otros ya dejaron el tema de la música. Ya triunfaban otros tipos de música y hubo muchísimos grupos que desaparecieron, entre ellos ‘Los de Sevilla’”.

Fue el fin de una historia musical que dejó como legado rumbas y sobre todo, sevillanas. Una dedicada a Ceuta, esa ciudad que “también es Andalucía”.



domingo, 11 de mayo de 2025

25 DE MAYO DE 1980: EL ÚLTIMO ASCENSO A SEGUNDA DIVISIÓN


Hace unos meses, la Agrupación Deportiva Ceuta iniciaba una nueva temporada con la ilusión lograr el ascenso a Segunda División A. 45 años han transcurrido desde que los aficionados ceutíes celebraron por última vez un salto de categoría a lo que actualmente es la Liga Hypermotion. Fue en la temporada 1979-1980 cuando la extinta Agrupación Deportiva Ceuta, plagada de canteranos, daba el salto de categoría. Hasta ocho jugadores ceutíes pertenecían a aquella histórica plantilla. Almagro, Juanma, Cherino, Lolo y compañía formaban parte de aquella buena hornada de futbolistas caballas, que hizo vibrar a una afición, que aún hoy recuerda aquel inolvidable 25 de mayo de 1980. El club ceutí estaba presidido por Rafael Montero Palacios y dirigido en el banquillo por José Luís Fuentes.

Por aquel entonces la 2ª División B estaba compuesta por dos grupos de 20 equipos cada uno. Ascendían a Segunda División A de forma directa los dos primeros clasificados de cada grupo.

A falta de dos jornadas, en el grupo II, Calvo Sotelo, AD Ceuta y Linares CF mantenían opciones de lograr el salto de categoría. Los tres conjuntos llegaban a la recta final del campeonato separados tan sólo por un punto. La clasificación estaba liderada por el Calvo Sotelo (45 puntos y 9 positivos). La AD Ceuta ocupaba la segunda posición (45 + 9 ), seguido del Linares CF (44 + 8).

Ascenso en el ‘Alfonso Murube’

25 de mayo de 1980. Penúltima jornada de liga. La Agrupación Deportiva Ceuta recibe la visita del Gerona CF en el estadio ‘Alfonso Murube’, que registra un lleno absoluto. Miles de aficionados apoyan al equipo blanco que, debía ganar, para depender de sí mismo en la última jornada. Una hipotética derrota, y la victoria de sus rivales directos en la lucha por el ascenso le hubiera situado en tercera posición, con opciones de ascender, pero dependería de otros resultados. La victoria era, por tanto, fundamental.

El equipo blanco no falló y se impuso por un gol a cero. Pepe Almagro anotaba en el minuto 26 el tanto de la victoria. El jugador ceutí botaba una falta cometida sobre Cherino. El balón tocó en la barrera, y descolocó a Álex, guardameta del Gerona CF. El tanto de Pepe Almagro propiciaba no solamente el triunfo, sino también el ascenso a Segunda División, puesto que el Calvo Sotelo caía derrotado (1-0) en el feudo del San Andrés. Una vez logrado el ascenso, la Agrupación Deportiva Ceuta cerró la temporada enfrentándose a domicilio al RC Portuense. Del grupo II, junto al conjunto ceutí, ascendió el Linares CF.

En aquel partido histórico, el técnico José Luís Fuentes puso en liza el siguiente once inicial: Cervantes, Cherino, Gil, Malavert, Almagro, Villalustre, Juanma, Lolo, Benítez, Aramburu y Luis Kubalita. También jugó Machete.


Pepe Almagro

El autor del gol que supuso el ascenso de la Agrupación Deportiva Ceuta a Segunda División A asegura que recuerda el tanto como “si hubiese sido ayer”, ya que “es imposible olvidar la alegría de ese público, esa afición que llenó el estadio para ver ascender a su equipo”. “Una falta que le hicieron a Cherino, -prosigue Pepe Almagro-tuve la suerte de lanzarla. El balón tocó en un defensa, desviando la trayectoria del lanzamiento. El portero se tiró hacia el lado izquierdo y la pelota entró por el lado derecho. ¡Parece que lo estoy viendo!”, exclama.

Una vez finalizado el encuentro, los jugadores permanecieron sobre el terreno de juego del Alfonso Murube pendientes de lo que hiciera en Calvo Sotelo: “Estuvimos un rato en el campo. La gente no se iba del estadio. Todos estábamos con los transistores, y cuando escuchamos los resultados, se produjo la explosión de júbilo. Recuerdo que subimos al palco a celebrarlo con nuestro presidente. En los vestuarios se vivió el ascenso con mucha alegría. Era una euforia indescriptible”.

Uno de los aspectos más destacados de aquel equipo que logró el ascenso era el importante número de canteranos que conformaban la primera plantilla. Circunstancia que provocaba que la “afición se volcara con el equipo”, explica Almagro, quien afirma que “esa temporada coincidimos hasta ocho futbolistas de Ceuta, y además jugábamos asiduamente, por lo que los aficionados estaban totalmente identificados con el equipo”.

Pepe Almagro considera que actualmente “y con todo el dolor de mi corazón es muy difícil que el primer equipo pueda contar con varios canteranos”, y recuerda que “el trabajo que hacían clubes como O’Donnell, Imperio o Ceutí era muy importante. Jugar en el Ceuta era la recompensa para los jugadores de la ciudad, y para algunos el trampolín para militar en categoría superior”.


Historia Agrupación Deportiva Ceuta

La Agrupación Deportiva se funda oficialmente en el año 1969. En aquellos tiempos el fútbol ceutí vivía un importante declive. Ceuta contaba únicamente con un equipo en categoría nacional. El Atlético de Ceuta, recién descendido de Segunda División A, militaba en Tercera División, pero debido a una próxima reestructuración de la categoría, cabía la posibilidad que Ceuta no contara con ningún equipo en categoría nacional. Ante esta situación, José Benoliel inicia conversaciones con las directivas del Ceutí y Atlético de Ceuta para que sus equipos de aficionados –Regional Preferente- se fusionen. Tras largas negociaciones se aprueba en una asamblea, en la que participan los socios de ambos clubes, la fusión de los dos equipos de aficionados. El Atlético de Ceuta mantendría su primer equipo en categoría nacional.

Gracias a esa fusión, nace la Agrupación Deportiva Ceuta, que compite oficialmente por primera vez en la temporada 1969-1970. Esa misma campaña se proclama campeón de la Regional Preferente. En la eliminatoria de ascenso frente al campeón melillense, el Ceuta se mide al CD Schweppes, logrando el ascenso a Tercera División, gracias al valor doble de los goles marcados a domicilio. El club melillense presentó una reclamación, y esto provocó que a principios del mes de septiembre de 1970, y cuando restaba tan sólo una semana para el comienzo de la nueva temporada, se disputara un partido de desempate en un campo neutral. El encuentro se disputó en Sevilla. El Ceuta, que contaba con una plantilla para militar en Tercera División, superó al CD Schweppes, y confirmaba su participación en categoría nacional. Después varias campañas militando en Tercera División, la Agrupación Deportiva Ceuta consigue en la temporada 1976-1977 el ascenso a 2ª División B, categoría en la que permanece de forma consecutiva hasta el año 1980, en el que logra el ascenso a 2ª División A. Su paso por la categoría de plata del fútbol español fue fugaz, regresando una temporada después a 2ª División B, donde milita otras nueve temporadas hasta que en la campaña 1990-1991 los problemas económicos provocan su desaparición.

Aquel 25 de mayo de 1980 se vivió una auténtica fiesta futbolística. Esperemos que la Agrupación Deportiva Ceuta celebre un nuevo un ascenso a Segunda División, escribiéndose con letras de oro una nueva página de la historia del fútbol ceutí. 

sábado, 2 de noviembre de 2024

domingo, 28 de julio de 2024

sábado, 9 de marzo de 2024

OTROS ‘HACHOS’

Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la palabra “Hacho”, la RAE recoge varias acepciones: “Manojo de paja o esparto encendido para alumbrar”, “Leño resinoso o bañado en materias resinosas, usado para alumbrar” o “Sitio elevado situado en la costa, desde donde se descubre bien el mar y desde el cual se hacían antiguamente señales con fuego”. Esta sería la definición que mejor se adaptaría a la hora de encontrar las razones del nombre del popular y emblemático monte Hacho en Ceuta, coronado desde hace siglos por su gran fortaleza. Pero también explicaría el por qué existen en diferentes puntos de la geografía nacional otros muchos montes con ese mismo topónimo.

En cuanto a la historia de la denominación del monte Hacho de Ceuta, José Manuel Pérez Rivera, arqueólogo y presidente de la Asociación Septem Nostra explica que “en la época medieval la referencia aparece como ‘Almina’ y no es hasta el siglo XVIII cuando a este promontorio se le conoce con el topónimo de Hacho o Acho”.

“La Almina –añade Pérez Rivera- queda reservada en el siglo XVIII para el espacio entre el foso seco y la cortadura del Valle; y el Hacho permaneció con esta denominación”.

Para el presidente de Septem Nostra, la definición de Hacho recogida en la RAE “encaja a la perfección con nuestro mítico monte”. 

En este reportaje no les vamos a proponer dar la vuelta al Hacho, algo muy frecuente en Ceuta, pero sí conocer otros montes o cerros ‘Hacho’ existentes en otros lugares. Un colegio, una localidad, varios cerros, urbanizaciones y hasta un puente, comparten nombre con uno de los símbolos de Ceuta. Existen más topónimos de los que podamos imaginar. Recopilamos algunos de los otros montes ‘Hacho’ localizados en otros puntos de la geografía nacional, principalmente en Andalucía.

Álora (Málaga)

Una de las características del monte Hacho en Álora (Málaga) son sus espectaculares vistas. Por ello, a lo largo de los diferentes caminos que conducen a la cima, situada a 559 metros de altitud, hay varios miradores desde los cuales se puede apreciar (en función de la ruta elegida) el Torcal de Antequera, Sierra de Carratraca, la Ribera del Guadalhorce o el castillo de Álora. Entre los miradores se encuentra el de la hemiparesia, en el que destaca una escultura de color rojo y naranja dedicada a quienes padecen esta enfermedad. Desde allí se contempla una maravillosa vista del pueblo. Ascendiendo un poco más se llega a la cima del monte y a zonas como la caseta de las antenas o la cruz de Álora. El monte Hacho también destaca por su riqueza geológica. Esta localidad malagueña también cuenta con un Colegio de Educación Infantil y Primaria denominado ‘El Hacho’.


Pizarra (Málaga)

Muy cerca de Álora, en el término municipal de Pizarra, se encuentra la Necrópolis Prehistórica del Hacho, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2011. Exactamente está ubicada en lo más alto de la Sierra de Gibralmora (zona conocida como Castillejos de Luna), por encima de la Fuente Luna. Aunque es un lugar desconocido, incluso para muchos de los vecinos de Pizarra, allí aún permanecen los restos de unas antiguas tumbas de hace más de 3.000 años. Está considerada una joya arqueológica. Pese a su condición de BIC (categoría Zona Arqueólogica), este conjunto de enterramientos ha sufrido a lo largo de los años numerosos expolios y destrozos. Aún puede apreciarse una decena de tumbas delimitadas por losas de piedras que conforman unos rectángulos, lo que se conoce como tumbas de cista. Están datadas en la Edad de Bronce, aunque existen elementos que pertenecen a la Edad del Cobre.


Alamedilla (Granada)

También en Andalucía, en la provincia de Granada, existe una pedanía denominada El Hacho. Perteneciente al municipio Alamedilla, es limítrofe con la provincia de Jaén. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al año 2019, El Hacho contaba con tan sólo 9 habitantes. Además de Alamedilla, en las proximidades de esta pedanía se encuentran Los Oqueales y Guadahortuna, donde localizamos el puente del Hacho.

El puente del Hacho (Guadahortuna) 

El puente del Hacho, situado en la localidad granadina de Guardahortuna, se encuentra en desuso. Pese a ello, con 624,6 metros de longitud, es el más largo de la red ferroviaria española. Está situado en el punto kilométrico 104,4 de la línea férrea Almería-Linares. En su punto más elevado tiene una altura de 50 metros. Uno de los aspectos más significativos de este puente es que fue diseñado por el estudio del francés, Gustave Eiffel, creador de la Torre Eiffel. Otra curiosidad es que no cuenta con ningún tornillo en su estructura. Los trabajos de construcción finalizaron en 1897, estando activo hasta 1970. Años después, RENFE lo vendió a una chatarrería de Madrid por un millón y medio de pesetas, pero la oposición del pueblo impidió que fuese eliminado. Se solicitó que fuese declarado Monumento Histórico Artístico para evitar, legalmente, su demolición.


Salobreña (Granada)

Salobreña ofrece una ruta arqueológica circular, con poco más de 17 kilómetros en la que se incluye el Monte Hacho. Se trata de un cerro con 73 metros de altitud caracterizado por los restos prehistóricos localizados en el lugar, pertenecientes a la Edad del Cobre.

Loja (Granada)

Con una cima de más de 1000 metros de altitud (1024 m), el monte Hacho está situado al norte de la localidad de Loja (Granada). Desde su cumbre se pueden divisar unas espectaculares vistas de Loja y su comarca, además de parajes cercanos a los pueblos de Archidona (Málaga) e Iznájar (Córdoba). En cuanto a la flora, destacan la presencia de bosques de encina (también conocida como chaparro en aquella zona) o especies como el tomillo o la jara; habiendo un pinar repoblado en las proximidades del pico del monte. Aunque hay varias rutas en función del nivel, según recomiendan desde el Grupo montañero ‘Mudauñas’ (www.clubmontanamudaunas.blogspot.com) para ascender a la cima del monte Hacho lo idóneo (o itinerario de menor distancia) es partir desde la estación de ferrocarril de San Francisco. Se estima que la subida se puede realizar en unas dos horas. El citado club propone otras dos rutas de mayor dificultad con distancias más largas (14 y 24 kilómetros) y con un mayor desnivel.

En Venta de Rayo, una pedanía de Loja, localizamos también el Colegio Público Rural Monte Hacho Venta del Rayo.

Estepa (Sevilla)

En la comarca de la Sierra Sur de Sevilla, a poco más de 100 kilómetros de la capital hispalense, se encuentra Lora de Estepa, un pequeño municipio cuya población no superaba (datos correspondientes a 2016) el millar de habitantes. Allí se encuentra el monte Hacho o también conocido como Peñón del Hacho. Tiene una altitud de 706 metros y cuenta con una vía ferrata (itinerario tanto vertical como horizontal equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos o cadenas). En la A-92, a la altura de Lora de Estepa también localizamos el hotel restaurante ‘El Hacho’.


Sierra de Grazalema (Cádiz y Málaga) 

En pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema, y próximas al pueblo de Montejaque se encuentran dos picos denominados Hacho 1 y Hacho 2. Curiosamente la diferencia de altitud entre ambos montes es de tan sólo 3 metros, aunque  –según la perspectiva- una cima parezca mucho más alta que la otra. La cumbre de mayor altitud, el Monte Hacho, está situada a 1075 metros.



Gaucín (Málaga)

Otro de los lugares donde encontramos un monte llamado ‘Hacho’ es en Gaucín, pueblo ubicado en el Valle del Genal (Serranía de Ronda). Destacan sus miradores naturales y las panorámicas que se pueden divisar durante el recorrido, hasta coronar la cima (1011 metros). Si las condiciones climatológicas no lo impiden, desde la sierra del Hacho se llega a apreciar las costas malagueñas, el Peñón de Gibraltar e incluso la costa africana. También cuenta con una vía ferrata.  



Manilva (Málaga)

No cuenta con una gran altitud, pero desde su cima se aprecia la costa malagueña, el Peñón de Gibraltar y, en ocasiones –cuando la climatología es favorable- hasta la costa ceutí y africana. La cumbre está situada a 112 metros. Dada su privilegiada posición geográfica (muy cerca de la costa) son muchas las urbanizaciones las que pueblan las inmediaciones del cerro del Hacho. Dos de ellas llevan su denominación: Monte Duquesa Village El Hacho y Los Cármenes-El Hacho

Rute (Córdoba)

En el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, en la provincia de Córdoba, se encuentra el cerro del Hacho. Desde la cima, situada 1000 metros de altitud, se divisan las localidades de Rute, Iznájar, Lucena o Priego de Córdoba, entre otras. En el punto más alto se encuentra la torre del Canuto, una pequeña construcción fortificada que fue declarada como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985.

Lucena (Córdoba)

El cerro ‘Hacho’ cuenta con una altitud aproximada de 660 metros. En la cumbre se encuentra una gran cruz que fue instalada en 1810 para rendir homenaje a la resistencia de los lucentinos ante el ejército galo durante la invasión francesa. Es conocida como la cruz de la Independencia o del Hacho. También en esta zona fue descubierto en el año 2006 un cementerio judío datado en el siglo XI.



Benamejí (Córdoba)

El cerro del Hacho, con una altitud de 425 metros, fue cortado en dos partes para la construcción de una autovía. En la cima encontramos un torreón de época árabe rodeado de un gran pinar.

Ólvega (Soria)

Fuera de Andalucía, en la localidad de Ólvega, un pequeño municipio de la provincia de Soria con algo más de 3500 habitantes, también cuenta con un monte con el topónimo de ‘Hacho’. A pesar de no ser el pico más alto de este término municipal, se trata de un monte que el propio ayuntamiento de Ólvega califica como “emblemático”. Tiene una altitud de 1213 metros, y un bosque de encinas lo cubre hasta la cima. Predomina la presencia de roca caliza y en su día se extraían estas piedras para la obtención de la cal.

Otros lugares

En la provincia de Almería encontramos varios lugares con montes denominados Hacho como Alcolea, Níjar o Vera, donde están ubicados el cerro y la cueva del Hacho.

En Benamejí (Córdoba) localizamos los Yacimientos del Hacho o una torre con este topónimo. Además, también en la provincia cordobesa se encuentra el cerro del ‘Hacho’, en Villa del Río.

Y en Granada, a los ya enumerados en este reportaje, unimos Moclín.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

WEIL: SABORES DE ANTAÑO QUE PERMANECEN EN EL RECUERDO

Aunque originariamente se funda en Melilla, es una de las empresas más antiguas de Ceuta. Tras su implantación en la ciudad hermana, la firma Weil, dedicada durante muchos años a la fabricación y producción de bebidas carbónicas –también abrió otras líneas de negocio como una fábrica de hielo- se establece en Ceuta en el año 1908. Ramón y Luis Weil Juncosa, tras un viaje a Chicago (EEUU), deciden crear la empresa que además de contar con presencia en Ceuta y Melilla se extiende también a otras localidades del norte de África. Así lo afirma José Luis Marín Weil, biznieto de Ramón y Luis Weil. “Los orígenes –explica- son muy interesantes. Un antepasado nuestro vino de Alemania y fijó en Ceuta su residencia. Fueron sus hijos quienes iniciaron este camino empresarial”.

Según asegura el cronista oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló, el apellido Juncosa “se relaciona con los primeros industriales dedicados a las bebidas carbónicas en España”. Independientemente de que esos orígenes pudieran o no influir en la decisión de apostar por este sector, aquel viaje a Estados Unidos supuso –según apunta José Luis Marín Weil- “el punto de partida”. Allí “se interesaron por el producto de la Coca-Cola y conocieron de cerca la fabricación de refrescos. Ese modelo que vieron en el extranjero lo trasladaron, primero a Melilla y posteriormente a Ceuta para dar un servicio que no existía en aquella época”.

Con la perspectiva del tiempo, se puede calificar a Ramón y Luis Weil como emprendedores e incluso visionarios por aventurarse en un modelo novedoso e innovador, en aquella época, y por las dimensiones que años después alcanzó la empresa: “Vieron una oportunidad de negocio en dos ciudades donde no existía este sector. Si nos situamos en el contexto de la época, a principios del siglo XX, con una España que nada tiene que ver con la actual, y si a eso le añadimos las consecuencias de la Guerra de África; pues es sorprendente lo que consiguieron”.

Icono

La empresa se creó bajo la denominación de ‘Ramón Weil y Hermanos’. Para José Luis Marín Weil, pese a los cambios experimentados a lo largo de los años en la línea de negocio, el hecho de que se haya mantenido el apellido Weil en el nombre empresarial, ha convertido “la marca en una especie de icono”. “Es un apellido –añade- que se relaciona con bebidas como el sifón u otros productos que ya no se comercializan. Me parece muy bonito el recuerdo y la nostalgia que existe del famoso Kist”.

Sabores y productos inolvidables, elaborados en Ceuta, y que han acompañado a varias generaciones. Por ello, perduran en el recuerdo de miles de ceutíes. José Luis Weil Marín no duda en afirmar que “son signos identitarios en Ceuta y Melilla”

Introducción de la Coca-Cola

Años después de su fundación, Luis Weil Alcaraz –hijo de Luis Weil Juncosa- asumió la gerencia del negocio: “Nació en Melilla, aunque ha pasado gran parte de su vida en Ceuta. Durante muchos años estuvo al frente de la empresa, que actualmente está en manos de mi tío, Luis Weil Rus”, explica José Luis Marín Weil, quien no olvida la anécdota que le contó su abuelo: “Me dijo que la empresa Weil fue la que introdujo la Coca-Cola en España, comercializándose en Ceuta y Melilla antes, incluso, que en la península. A mí me sorprendió, porque estamos hablando de un producto conocido a nivel mundial. Si no me lo cuenta él, no me lo creo”.

Fábrica de hielo

La visión emprendedora mostrada por Ramón y Luis Weil Juncosa les lleva, movidos por la amplia flota pesquera con la que contaba Ceuta y el importante tránsito de buques en el puerto, a expandir la empresa y afrontar una nueva línea de negocio. En el año 1929, solicitan permiso para la instalación de una fábrica de hielo en el Muelle de la Puntilla: “Tenía como objetivo abastecer a las diferentes embarcaciones que pasaban por el puerto de Ceuta”, expone José Luis Marín Weil. Según José Luis Gómez Barceló “el negocio del hielo era muy importante en esta época para diferentes negocios, pero especialmente para la pesca y su conservación, tanto en los barcos como en la venta”.  Una importancia que fue decayendo con el paso del tiempo y de forma paralela al declive del sector pesquero. La fábrica de hielo fue demolida por la Autoridad Portuaria en el año 1999.

Diferentes ubicaciones

La firma Weil, antes de trasladarse, en el año 1940, a su actual ubicación (Avda. Teniente General Muslera - Carretera de Benítez), tras adquirir un terreno en la denominada ‘Huerta de Policarpo’, contó con instalaciones en Marina Española (donde se encontraba la Imprenta Olimpia) y en el Agujero de la Sardina. Todo ello, además de la citada fábrica de hielo en el Muelle de la Puntilla.

Cierre de la fábrica

Hace algo más de dos décadas, la fábrica de bebidas carbónicas cesó su actividad. En el recuerdo quedan los kist de diferentes sabores (naranja, limón o cola) o los inconfundibles sifones recubiertos con un plástico de color azul en el que se podía leer ‘Weil’. La empresa pasó a ser únicamente distribuidora: “Los tiempos van cambiando y hay que ir adaptándose. Imagino que habría que replantearse la situación y se produjo la transformación de la empresa”, manifiesta José Luis Marín, a quien se le acumulan los recuerdos recorriendo, de pequeño e incluso siendo un adolescente, las instalaciones de la ya extinta fábrica: “No dejaba de ser una extensión de la casa familiar. Me trae muy buenos recuerdos, y me ha servido para valorar el arraigo de mi familia en Ceuta y, sobre todo la importancia del apellido Weil”.


Colonia Weil

Junto a las actuales instalaciones, los propietarios de la empresa Weil promovieron a finales de la década de los 30 y principios de los 40 del pasado siglo la construcción de un total de 28 viviendas sociales destinadas a sus trabajadores; creándose una nueva barriada que durante algún tiempo se denominó ‘Colonia Falangista Weil’. Años después se edificó una escuela-capilla. Según una publicación del blog ‘Crónicas de Villajovita’ (villajovita.wordpress.com), estas casas “fueron ofrecidas en alquiler a los propios trabajadores a un precio simbólico, con luz y agua incluidos. Y pasados unos años, sobre 1960, el benefactor dispuso que los propios inquilinos pudieran comprar sus casas a un precio muy asequible y en cómodos plazos”.

Actualmente la empresa, bajo la denominación de Weil 2000 Ceuta S.A.L. está regentada por Luis Weil Rus. Supone ya la cuarta generación al frente de una firma cuyo nombre evoca a gran parte de la población ceutí –también melillense- aquellos sabores de antaño.

sábado, 29 de julio de 2023

50 AÑOS DE LA IMPLANTACIÓN DE LA COMPAÑÍA ‘ISNASA’ EN LA RUTA MARÍTIMA CEUTA-ALGECIRAS

Con la difícil misión de hacer competencia a la compañía 'Trasmediterránea' en la ruta marítima entre Ceuta y Algeciras, se implantó la naviera 'Isleña de Navegación SA' en la zona del Estrecho de Gibraltar. Su llegada suponía romper el monopolio existente en un trayecto que utilizaban millas de pasajeros diariamente, gracias principalmente al reclamo de los bazares ceutíes y alto número de jóvenes que cumplían el servicio militar en Ceuta. 

La compañía 'ISNASA', creada en 1971 por el empresario mallorquín José Alzina Ferragut, comenzó a operar entre Mallorca e Ibiza con una línea entre Cala Ratjada y Ciutadella. Supuso una importante revolución en el sector del transporte marítimo porque apostó por la utilización de buques de alta velocidad, adquiriendo los hidroalas 'Princesa de las olas' y 'Reina de las olas'. Fabricados en Noruega (Astillero Westermoens Mandal) los barcos contaban con una eslora de apenas 38 metros, pero con capacidad para unos 200 pasajeros y ocho vehículos. El elevado coste del mantenimiento técnico de los hidroalas (la salinidad del agua exigía constantes revisiones), unido a que las rutas no tuvieron la demanda esperada, provocaron la supresión de las mismas. Sin embargo, el propietario de la naviera 'Isleña de Navegación SA' no renunció a su proyecto de unir los puertos de Cala Ratjada y Ciutadella. Tras desprenderse de los dos buques rápidos, adquirió un nuevo barco tipo ferry, que fue bautizado con el nombre de 'Menorca'. Construido en los Astilleros y Talleres de Celaya (Bilbao), contaba con una eslora de 41,20 metros y una manga de 6,71 metros, pudiendo alcanzar una velocidad de 16 nudos y transportar a 200 pasajeros. El 'Menorca' no disponía de garaje. Tras el acto de entrega al armador José Alzina, el barco puso rumbo a Cala Ratjada (el que sería su puerto base), haciendo escalas en los puertos de Vigo y Ceuta (para tomar combustible). Durante el verano de 1972, el 'Menorca' cubría diariamente la línea Ciutadella-Cala Ratjada, haciendo otros dos viajes semanales entre los puertos de Ciutadella y Alcúdia. Tras la época estival, las inclemencias del tiempo obligaban a cancelar de forma frecuente las salidas, por lo que se decidió suspender la línea. 

Incorporación a la ruta del Estrecho 

Ante esta situación, la naviera 'ISNASA' buscó otras alternativas y solicitó autorización para operar en la zona del Estrecho de Gibraltar, uniendo los puertos de Ceuta y Algeciras. Tras obtener los permisos pertinentes por parte de la Dirección General de Navegación, el 28 de abril de 1973, comenzó a operar en Ceuta con el buque 'Menorca'. 

Para adaptarse a las normativas vigentes en ese momento, fue necesario realizar algunos cambios en el barco. Los botes salvavidas fueron sustituidos por balsas y se le incorporó un pescante giratorio para, en caso necesario, descolgar una lancha de emergencia. El 'Menorca' llegó a puerto ceutí un día antes de su entrada en servicio en la línea entre Ceuta y Algeciras. Con la presencia, entre otros, del vicepresidente de la naviera, José Moreno Reyna, el barco fue presentado a los medios de comunicación del Campo de Gibraltar y Ceuta. Ese mismo día, el 'Menorca' volvió al puerto de Algeciras, su puerto base, y desde donde comenzaría a operar al día siguiente. El consejero de Administración de 'ISNASA', José Alzina Ferragut mantuvo sendos encuentros –a modo de presentación- con el alcalde de Ceuta, Alfonso Sotelo, y con el comandante militar de Marina, Manuel Cumbre.  

Revolución 

La implantación de la compañía 'Isleña de Navegación SA' implicaba una importante revolución en la línea marítima del Estrecho porque, entre otros motivos, se duplicaban las rotaciones, ya que Trasmediterránea -hasta entonces única naviera que operaba entre Ceuta y Algeciras- efectuaba dos viajes de ida y vuelta al día. 'ISNASA' programó dos rotaciones diarias, aunque podría efectuar una tercera, si la demanda de pasajeros lo requería. Poco después, aumentaría a tres el número de salidas. La tripulación estaba compuesta por un total de 16 personas, entre las que se encontraban –era una auténtica novedad en la zona del Estrecho- cuatro azafatas. Años después, 'ISNASA' incorporó a su flota los barcos 'Baleares' e 'Isla de Mallorca', aunque este último sólo estuvo operando en la línea entre Ceuta y Algeciras durante los meses de verano de 1975. Eran barcos 'gemelos', aunque el primero de ellos fue construido en los Astilleros Celaya, y el segundo en los astilleros de Mallorca. Contaban con una eslora de 69,74 metros; una manga de 11,61 y un calado de 6,41 metros. Podían alcanzar una velocidad máxima de 18,5 nudos.   

En 1977, según un artículo escrito por Antonio Torremocha en el diario 'Europa Sur', 'ISNASA' llegó a realizar, en la ruta marítima Ceuta-Algeciras, hasta 10 viajes de ida por otros 10 de vuelta diarios, utilizando el 'Menorca' y los gemelos 'Baleares' e 'Isla de Mallorca'. 

A mediados de la década de los años 70, la compañía 'Isleña de Navegación SA' sufrió una importante crisis económica que afectó que provocó que le fueran embargados algunos barcos de su flota. 

Nueva etapa 

Con la llegada de nuevos inversores, la naviera evitó sobrevivir a la grave situación económica en la que se encontraba .El empresario Victoriano Sayalero y Juan Luis Bandrés (anteriormente delegado de 'ISNASA' en la región de Estrecho) se convirtieron en los principales accionistas de 'Isleña de Navegación SA'.  

En 1979 (aunque otras fuentes señalan que fue en 1978) 'ISNASA' reforzó la línea del Estrecho con la incorporación del barco 'Emsland'. Construido en el astillero Usuki (Japón), operó bajo la bandera de la compañía alemana 'AG Ems & Schiffarts KG'. En aquella época, la naviera 'Isleña de Navegación SA' era cuestionada por exceder el número de pasajeros permitidos. Aquella práctica fue denunciada en las páginas de 'Sábado Gráfico', revista que publicó un reportaje titulado "Ataúdes flotantes cruzan el Estrecho" firmado por Juan José Téllez y Alfonso Domingo.  

A partir del año 1980, se produjo un importante avance en el transporte marítimo en la zona del Estrecho de Gibraltar, ya que 'ISNASA' incorporó progresivamente hasta cuatro nuevos barcos: 'Bahía de Ceuta', 'Punta Europa', 'Bahía de Málaga ' y 'Bahía de Cádiz'. Los dos primeros fueron construidos en el astillero 'Hijos de J. Barreras' (Vigo) y los dos restantes en los 'Astilleros de Santander' (ASTANDER). Eran ferrys de características similares y con un diseño innovador en aquella época.  

El 'Bahía de Cádiz', según una publicación de la web puentedemando.com, entró en servicio el 31 de julio de 1980 en las líneas Algeciras-Ceuta y Algeciras-Tánger. Meses después, comenzó a operar el 'Bahía de Ceuta', barco que permaneció alternando ambas rutas hasta 1995, año en el que fue fletado por 'Flebasa Lines'. Posteriormente fue adquirido por la naviera 'Euroferrys' y durante algún tiempo estuvo cubriendo la travesía Ceuta-Algeciras. 

Pool del Estrecho 

En 1985, 'Trasmediterránea' e 'Isleña de Navegación SA' firmaron un acuerdo por el cual se estableció un pool en la zona del Estrecho. Ambas navieras anunciaron, en el año 1989, la ruptura del convenio. 'El País' (27-05-1989) publicó que “altos directivos de ambas empresas se han cruzado denuncias mutuas de incumplimiento de contrato”. Según la citada información, la compañía 'Trasmediterránea' acusó a 'Isleña de Navegación' de contravenir “el acuerdo al excederse en pedir 2,5 millones de pesetas por fletar un transbordador que había solicitado la naviera estatal”. 

Por su parte, el presidente de 'ISNASA', Victoriano Sayalero, denunciaba “el mal estado en el que se encuentran los barcos destinados por 'Trasmediterránea' en el puerto de Algeciras y sus traslados constantes a otros puertos del litoral peninsular para cubrir rutas distintas a las del Estrecho de Gibraltar”. El máximo dirigente de la compañía 'Isleña de Navegación' afirmaba que "mientras existe esa desigualdad es imposible seguir con nuestro convenio". De este modo, se ponía punto y final al pool establecido cuatro años antes.  

Trágico desenlace

Aunque en la década de los años 80 los problemas económicos fueron constantes, 'ISNASA' llegó a contar con una plantilla de 400 trabajadores, asentándose en la zona del Estrecho (donde mantendría el pool del transporte marítimo con la compañía Trasmediterránea) y conservaría diferentes líneas entre las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana.   

En 1988, el consejero y director general de 'Isleña de Navegación SA' en Algeciras, Juan Luis Bandrés fue asesinado tras recibir tres impactos de bala en su propio despacho. Según publicó la prensa de la época, el autor de los disparos fue un antiguo trabajador de la empresa. 

Alta velocidad 

Los problemas económicos no cesaron en la naviera 'ISNASA', pero en el año 1990, la compañía incorporó a su flota dos buques de alta velocidad para cubrir la línea Ceuta-Algeciras. Sin dejar de operar con los barcos convencionales, 'Isleña de Navegación SA' adquirió los catamaranes 'Caribbean Princess' y 'Bahamian Princess', barcos pertenecientes a la empresa 'Viking Express Ltd' y que estaban navegando en el Caribe. Fueron rebautizados como 'Sevilla noventa y dos' y 'Rápido de Algeciras'. Se creó la línea denominada 'ISNASA Express'. La alta velocidad no suponía una novedad en la línea marítima del Estrecho, puesto que Trasmediterránea ya contaba con los hydrofoils. Estos catamaranes, que sólo transportaban pasajeros, realizaron la travesía en poco más de media hora, recortando considerablemente el tiempo de trayecto entre los puertos de Ceuta y Algeciras. 

Interrupción del trafico de pasajeros 

En marzo de 1992 se inició un conflicto laboral entre los dirigentes de 'ISNASA' y los representantes sindicales. Según publicaba la prensa, el motivo de dicho conflicto fue el despido de 24 trabajadores “por negarse a hacer viajes extraordinarios”. Tras varios días de negociación, se convocó una huelga que obligó a la cancelación de las salidas previstas. Uno de los momentos de más tensión se sufrió el 20 de abril cuando trabajadores de la naviera y representantes de CCOO y UGT se lanzaron al agua para evitar la salida de un buque de la propia compañía. La situación se volvió a repetir posteriormente. También fue necesaria la intervención de la Guardia Civil. Hubo, incluso, detenidos. El conflicto laboral se alargó en el tiempo, ya que no se logró un acuerdo hasta el mes de julio. Anteriormente, se organizó una marcha de nueve días, a pie, hasta Sevilla.  

Nuevo barco 

Pese a los problemas económicos, en 1994, 'ISNASA' encargó a 'Astilleros de Huelva' la construcción de dos transbordadores. Uno de ellos fue el 'Manuel Azaña', barco que contaba con un puente central (panorámico de 360 ​​grados) y un tanto atípico, ya que el proyecto inicial fue modificado al contar con la desaprobación por parte de la Dirección General de la Marina Mercante. Entró en servicio en julio de 1995 en la línea Algeciras-Ceuta. Dos años después fue vendido a 'Flebasa Lines', compañía de la que el presidente de 'ISNASA', Victoriano Sayalero, poseía el 80% de su capital. 

Fruto de los graves problemas económicos, 'Isleña de Nagevación SA' tuvo que liquidar parte de su flota, presentando inevitablemente la solicitud de suspensión de pagos. Los sindicatos demandaron la intervención del Estado y la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras reclamó la inmovilización de los barcos de 'ISNASA' ante la importante deuda que tenía la naviera. Posteriormente, se desarrolló la citada inmovilización. Fue nombrado un administrador judicial, produciéndose finalmente la quiebra de 'ISNASA'. La deuda ascendía a 3.000 millones de las antiguas pesetas. El cierre de la compañía afectó a un importante número de trabajadores. Se entablaron arduas negociaciones para evitar su despido, hasta que se lacanzó un acuerdo para que la plantilla de 'ISNASA' -o parte de ella- fuera recolocada en la recién constituida naviera 'Euroferrys'. Según publicó 'El Faro de Ceuta' en su edición del 6 de junio de 1998, la nueva compañía había absorbido un total de 96 operarios de la ya desaparecida 'Isleña de Navegación SA'. 53 correspondían a personal de flota, y el resto de Tierra, tanto de la plantilla de Ceuta como de Algeciras. Años después, aún continuaban las reclamaciones judiciales por parte de algunos trabajadores y ex trabajadores.  

Testimonio

Cándido Romaguera, jefe de Informativos de Radio Algeciras cubrió y fue testigo de las duras y graves protestas registradas en los años 90: "Llevaba, aproximadamente, un año en la Cadena SER. La huelga comenzó en marzo de 1992 por la negativa de 24 trabajadores a realizar salidas extraordinarias” "Eso -añade- hacer estallar otros muchos conflictos internos que tenía la naviera. Los sindicatos y los trabajadores se lo tomaron como si fuera una guerra hacia la empresa y Victoriano Sayalero" 

Cándido Romaguera recuerda que, una vez iniciada la huelga, “todos los ferrys quedaron amarrados a puerto y durante esos días de movilización se vivieron unos momentos de mucha tensión porque los huelguistas se enfrentaron, incluso, a los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado, para tratar de impedir que los ataques pudieran seguir haciéndose".  

El 20 de abril, rememora el jefe de Informativos de Radio Algeciras, los trabajadores que protagonizaron aquella movilización “se tuvieron que lanzar al agua vestidos para intentar impedir que los barcos salieran. Y esto llevó incluso a una carga importante de la Guardia Civil”. Cándido Romaguera explica que “los huelguistas que estaban a pie de muelle tuvieron que tomar una decisión: enfrentarse a la Guardia Civil, acabar con la protesta, o lanzarse al agua. Y la mayoría, se lanzaron al mar. Algunos de ellos resultaron detenidos”.  

Cándido Romaguera no duda en calificar estos hechos como los más graves acaecidos en el puerto de Algeciras: “Para mí, de cuántos conflictos he vivido, que son varios, fue de los momentos de máxima tensión. Por la repercusión que tuvo a ambos lados del Estrecho, y también por la repercusión social, ya que se produjeron varias cargas policiales en pocos días”.