martes, 25 de agosto de 2015

COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES: UNA ESCUELA CON SOLERA


Conocer la historia del colegio Nuestra Señora de las Mercedes supone no solamente viajar en el tiempo, sino comprobar la evolución del sistema educativo español. Actualmente sería impensable que en una solo aula se impartieran todos los niveles de primaria y secundaria, y que alumnas de diferentes edades compartieran una misma clase. Así permaneció hasta mediados de la década de los sesenta, en la que se añadió una nueva aula. Posteriormente se pasó a tres, aunque no varió el sistema de juntar a alumnos de diferentes cursos. El colegio Nuestra Señora de las Mercedes fue uno de los centros educativos privados más prestigiosos de la época. Algunas fuentes sitúan sus inicios en el año 1934, y otras lo hacen a finales de los años cuarenta. Estaba ubicado en Paseo Colón, número 27. 
Según datos extraídos de ‘La Educación en Ceuta y el Norte de África en los siglos XIX y XX’ –trabajo expuesto por Arturo Fuentes Viñas en el transcurso de las XIII Jornadas de Historia de Ceuta- el colegio Nuestra Señora de las Mercedes estaba dirigido en sus inicios por Visitación Gómez Molina. La escuela ocupaba una gran aula que formaba parte de su domicilio, en el que vivía junto a su marido, Luís Chaves Rojas; y su hermana, Antonia Gómez Molina. Doña Visitación, como la conocían sus alumnas, estuvo al frente del colegio durante casi tres décadas. Muchas de aquellas antiguas estudiantes –pasaron distintas generaciones- aún recuerdan su figura. Es el caso de Maruja y Pepi García. Ambas hermanas, aunque en diferentes etapas, cursaron sus primeros estudios en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes. Maruja García, quien permaneció siete años -desde 1948 a 1955- recuerda la disciplina que reinaba en la escuela, destacando que Doña Visitación era “muy autoritaria y estricta, pero nos trataba muy bien”. Algo en lo que coincide su hermana Pepi García, quien la define como “una buena mujer”. “Era la encargada – recuerda- de examinarnos; teníamos que sabernos la lección de memoria, y de principio a fin”. Doña visitación contaba con el apoyo de las denominadas ‘pasantas’, mujeres que ejercían de docentes, pero que no contaban con titulación. Incluso, refleja Arturo Fuentes Viñas, algunas sólo poseían estudios básicos. 

Traspaso 

En el año 1966, Visitación Gómez decidió poner en venta el colegio que décadas antes había fundado. El coste del traspaso ascendió a 150.000 de las antiguas pesetas. José Antonio Fuentes decidió hacerse cargo del centro, iniciándose el curso 1966/67 bajo su dirección. Cuarenta y siete años después, Fuentes -por aquel entonces un joven maestro- rememora cómo surgió la posibilidad de asumir las riendas del colegio: “Doña Visitación era mayor, tenía pensado marcharse de la ciudad y quería traspasarlo. Por medio de mi madre, que tuvo conocimiento que ponía el colegio en venta, iniciamos las gestiones con Doña Visitación y finalmente se produjo el traspaso”. 
En septiembre de 1966 comenzó el nuevo curso escolar. El primero sin Doña Visitación. Y pronto surgieron los problemas para el nuevo director: “En un principio –recuerda José Antonio Fuentes- abrimos las puertas y no sabíamos el total de alumnas que estaban matriculadas. Fue una sorpresa porque había más de ochenta. Primero pensamos que el Ministerio no lo iba a admitir, pero sería difícil hacer una criba y dejar a algunas alumnas fuera”. Al tratarse de un nuevo curso y además producirse el traspaso, el Ministerio de Educación llevó a cabo una inspección, cumpliéndose los augurios de Fuentes: “Nos dijeron que había que reducir el número de alumnas, o buscar una solución”. El nuevo propietario del colegio Nuestra Señora de las Mercedes alcanzó un acuerdo con el inspector, y se comprometió a encontrar remedio a la situación. No era fácil, pero el problema quedó resuelto con la incorporación de una nueva aula: “Como teníamos más habitaciones, adecuamos una de ellas para dar clase y repartimos a las alumnas entres los dos aulas”. También fue necesario establecer un horario especial, ya que “si no lo hacíamos así –explica José Antonio Fuentes- no nos autorizaban a comenzar el curso”. “Tuvimos que hacer –añade- dos grupos. El primero entraba a las nueve de la mañana y salía a las doce del mediodía, teniendo que volver de tres a cinco de la tarde. Nada más terminar éste entraba el segundo grupo que continuaba hasta las ocho de la tarde, después de haber estado por la mañana de doce del mediodía a dos de la tarde”. 
En la etapa de Doña Visitación, el colegio Nuestra Señora de las Mercedes admitía únicamente a chicas, norma que poco después modificaba José Antonio Fuentes, convirtiéndolo en un centro mixto. Con el paso del tiempo, y ante el importante número de alumnos, el colegio pasó a tener tres aulas en las que se impartían todos los cursos de la antigua E.G.B (Educación General Básica): “En una clase dábamos primero y segundo de la antigua E.G.B; en otra tercero, cuarto y quinto; y en el aula mayor estaban los alumnos de sexto, séptimo y octavo. Entre los tres profesores nos repartíamos las asignaturas que debíamos impartir”, explica José Antonio Fuentes, quien asegura que el sistema educativo de la época “nos dio muy buenos resultados”. 
El colegio Nuestra Señora de las Mercedes cerraba definitivamente sus puertas en el año 1982. Las instalaciones, según José Antonio Fuentes, “estaban muy mal”. Pero no fue el único motivo que provocó su desaparición: “Los diferentes colegios privados que existían y que contaban de una a tres aulas nos unimos, formando lo que se llamaban agrupaciones. Se crearon dos. Una compuesta por diez colegios y otra por ocho”. Recibieron el nombre de Agrupación Sindical Nuestra Señora de África y Agrupación Sindical San José de Calasanz. Fruto de esa unión, meses después se creaba el colegio Beatriz de Silva. 
Entre los profesores que impartieron clase en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes durante el período en el que estuvo como director José Antonio Fuentes figuran los nombres de Maricarmen Catarecha, María Aznar, Maricarmen Ramírez o los de sus hermanos José Luís y Arturo Fuentes Viñas. 
En cuanto a la figura de Doña Visitación, José Antonio Fuentes considera que era “una institución en Ceuta”, destacando la importante labor que realizó al frente de una escuela que no duda en calificar como “muy importante y que tuvo mucha solera”. 
Han transcurrido ya treinta años del cierre del colegio Nuestra Señora de las Mercedes, pero para muchos antiguos alumnos, José Antonio Fuentes sigue siendo Don Antonio: “Es una norma que he tenido hasta que me jubilé. Dentro de la clase fui muy exigente a la hora de inculcar ese respeto entre ellos y con los profesores. Fuera del aula soy uno más, pero siguen llamándome Don Antonio”, circunstancia que ni mucho menos desagrada a José Antonio Fuentes. Todo lo contrario: “Me da mucha alegría cada vez que algunos de los que fueron mis alumnos se me acercan. A veces –reconoce- no les conozco, pero cuando me dicen sus apellidos rápidamente les recuerdo”. 


Antiguas alumnas 

Maruja García aún recuerda el aula donde cursó sus estudios: “Era una habitación grande, con ventanas que daban a la glorieta. Sólo había una clase a la que accedíamos cruzando el largo pasillo de la casa de Doña Visitación”. En la memoria de Pepi García también permanece, prácticamente intacta, la imagen del uniforme: “Vestíamos de azul marino. La falda era plisada; y la blusa tenía los puños y el cuello de color blanco”. 

Esa firmeza y disciplina con la que Doña Visitación dirigía la escuela también se plasmaba en el tiempo de recreo: “Teníamos totalmente prohibido salir a la calle, por lo que nos quedábamos en la clase”. No olvidan los nombres de otras profesoras que ayudaban a Doña Visitación en su labor diaria, como “Doña Antonia o las señoritas Carmen y Rosa”. Una de las asignaturas o materias que se impartían era la de Labores, en la que “nos enseñaban –recuerda Maruja García- a hacer punto de cruz o vainicas”. 
Ambas coinciden en los buenos recuerdos que guardan de su paso por el colegio Nuestra Señora de las Mercedes. Sentimientos que coinciden con los de otra antigua alumna: Lola Cararecha, quien además vivía en el mismo edificio donde estaba ubicada la escuela. A Doña Visitación la define como “una profesora entrañable y muy cariñosa”. Especialmente recuerda que “te abrazaba con tanta fuerza, que te hacía daño”, rememora -con cariño- Lola Catarecha. 
El edificio donde estaba ubicado el colegio Nuestra Señora de las Mercedes, permaneció cerrado y abandonado varios años, hasta que fue derribado debido a su ruinoso estado. En el solar se construyó una zona residencial, presidida por un inmueble de varias plantas.

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